Opinión

Todo es incertidumbre

Claves. Nadie sabe cómo evolucionará la pandemia en el corto plazo. Ese interrogante bloquea una definición sobre la fecha de las elecciones. Santa Fe, un caso especial del mapa político

Jueves 08 de Abril de 2021

“La entrada es gratis, la salida vemos”, solía decir Charly García. Para el gobierno nacional y las restricciones pandémicas, ahora, es al revés.

  Alberto Fernández decidió lo que se suponía, al forzar un fin de la circulación a la medianoche. De hecho, en las grandes ciudades, la medianoche se parece mucho a Blade Runner. Nadie circula por las calles. Ahora hay un decreto.

  Pero para explicaciones sobre los métodos más funcionales a la salida de la crisis sanitaria están los epidemiólogos, esta es una columna de análisis político. Y este año, entre la pandemia, habrá elecciones.

  Seguramente, las primarias serán postergadas y nadie podría rechazar de plano la posibilidad de que nunca se hagan. Ya anticipó Sergio Massa que el gobierno vería con buenos ojos que los dos actos electorales se hagan en una misma jornada: eso se llama ley de lemas, y los santafesinos lo conocer perfectamente.

  La ley de lemas calza en el peronismo como un zapato de la mejor marca. Resultaría toda una sorpresa que la oposición lo acepte, sobre todo en Santa Fe, donde los opositores al peronismo se cansaron de despotricar contra el sistema. A Omar Perotti le gusta la idea de establecer un sistema de lemas en el terreno legislativo. Se le escucho decir el año pasado que fue un error haberlo eliminado.

En el freezer

La idea que brota desde la Casa Gris es “destinar a la pandemia la plata que debería ir a las Paso”, una frase que, tirada al viento, cae bien entre la sociedad ajena al círculo rojo. La mayoría de la sociedad esta de acuerdo en suspender las Paso.

  Primarias sí, primarios no, el escenario político santafesino se va despejando de nubes. El Frente de Todos deberá decidir si la cabeza de lista a senador la encabeza un (o una) senador kirchnerista o Roberto Mirabella, el delfín permanente de Perotti. Lo más importante a dilucidar es cómo continuara la relación del gobernador con los senadores, eternos abrepuertas de los territorios.

  Una voz nacional dijo ayer a La Capital que no hay espacio para peleas internas. “Es con todos, y deben entenderlo todos”, fue la máxima que aplicaron cerca de la vicepresidenta de la Nación.

  Lifschitz está recorriendo la provincia como si ya fuera candidato. Una fuente altísima le dijo a este diario que en ese andar se reunió con Miguel Del Sel para preguntarle si sería de la partida. Del Sel y Lifschitz negaron el encuentro, pero, se sabe, a los políticos hay que creerles con las reservas del caso. Más si alguno está en campaña.

  Antes de emprender la recta final, el socialismo tiene que dirimir en internas quién manda y quién es el mandado. Una interna algo absurda entre el sector de Lifschitz, Antonio Bonfatti, Eduardo Di Pollina. Si algo tienen que hacer los socialistas si quieren volver al poder es no perder compañeros y compañeras en el camino.

  Se escribió en esta columna, mucho antes de las elecciones de 2019, que si seguían las internas, el socialismo sólo tenía un destino: despedirse del poder. Y así fue.

  Hoy, la vida política les vuelve a dar una oportunidad pero centrada en un exclusivo nombre y apellido: Miguel Lifschitz. De él depende el futuro electoral del socialismo en una provincia que no esta dispuesta a que el mapa del poder se divida demasiado. El teorema es recontra sabido: si la oposición se divide gana el peronismo.

  Por eso, Perotti debería tener dos objetivos de máxima: unificar todos los ángulos del PJ y fomentar la división opositora. Y rogar que desde la Nación mejoren las cosas. Hoy, Fernández está en caída libre en todos lados.

  El gran problema para el oficialismo es la economía, y cómo sobrevendrá el futuro sin IFE ni ATP. En el Ministerio de Economía de la provincia resaltan la importancia de haber cerrado un acuerdo en paritarias con los docentes, con “porcentajes que nadie pudo acordar en el resto del país”. Punto para Walter Agosto.

 Para Perotti es fundamental tener caja ancha en medio de la pésima relación con la oposición que, hasta el final de su mandato, será mayoría en Diputados. Mal con la oposición y sin recursos propios para los intendentes otra sería la historia.

  “Eso de que hacemos caja y no la gastamos es un invento del socialismo para hacernos quedar mal”, dijo el ministro de Gestión, Marcos Corach, a un programa político de la televisión rosarina. Ahí, Corach volvió a embestir contra la oposición progresista al acusarla de tener vínculos con el delito.

  Si esto es así en plena pandemia, sin campaña electoral, imagine el lector las bombas que van a estallar durante la etapa proselitista. El 2021 en Santa Fe define muchas cosas. Una victoria del Frente de Todos le dará ánimo para seguir al frente de la Casa Gris en el 2023. Si el triunfador es Lifschitz, quedará instalada una victoria futura del Frente Progresista en dos años, lo propio si se impone Juntos por el Cambio.

  A diferencia de otros territorios donde ya se sabe cuál será el resultado final, Santa Fe arroja sobre la arena un montón de incertidumbres. Justo cuando en materia sanitaria lo peor está por venir.

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