Opinión

Tiempo de sincericidios en la sociedad argentina

Probablemente una señal inequívoca de que "la cosa no va bien", como se escucha decir a diario a vecinos de las grandes áreas urbanas de todo el país, sea la referencia a un ex funcionario kirchnerista, polémico por cierto, que ellos mismos se atreven a incluir en sus charlas ocasionales sobre coyuntura económica nacional.

Martes 29 de Mayo de 2018

Probablemente una señal inequívoca de que "la cosa no va bien", como se escucha decir a diario a vecinos de las grandes áreas urbanas de todo el país, sea la referencia a un ex funcionario kirchnerista, polémico por cierto, que ellos mismos se atreven a incluir en sus charlas ocasionales sobre coyuntura económica nacional.

"Esto con Moreno no pasaba", suelta alguno cada tanto, pero más a menudo de lo que el gobierno nacional probablemente se imagine, en ese espontáneo intercambio de opiniones que se dispara frente a la góndola de un supermercado o en un almacén debido al persistente aumentos de precios: "... Y no", surge por lo general como respuesta, en ciertos casos a regañadientes, aunque con un dejo de resignación.

Los más indignados, o bien intrigados, en los almacenes de barrio se toman unos minutos para consultar al empleado, o directamente al dueño, sobre por qué "está todo tan caro": "Cada pedido de mercadería nos está llegando con subas de entre el 5 y el 8 por ciento", reciben los consumidores como "devolución" por parte del comerciante, que no tiene más alternativa que remarcar los precios.

Si en las calles de los barrios vecinos que salen de compras, buscando abastecerse básicamente con productos de primera necesidad, recuerdan al controvertido ex secretario de Comercio Interior del gobierno kirchnerista Guillermo Moreno y consideran que sería ventajoso poder contar ahora con un personaje de esas características dentro del Poder Ejecutivo nacional, para lidiar con los formadores de precios y combatir la inflación, implica que el malestar social que genera el incremento del costo de vida en la Argentina es elocuente, palpable y hasta potencialmente peligroso para el macrismo desde el punto de vista electoral.

Es indudable que si consumidores de estratos medios y bajos de la sociedad se permiten "extrañar" al ex secretario de Comercio Interno, e incluso algunos que votaron por el "cambio" en las elecciones presidenciales de 2015 se arriesgan y cometen el "sincericidio" de admitirlo, significa que el oficialismo, después de dos años y medio de gestión, claramente no ha conseguido dar en el clavo con sus políticas económicas.

Es más, por el contrario, ha tomado medidas que podrían costarle caro en 2019 en las urnas.

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