Opinión

Tercera vía, a punto de descarrilar

Alternativa Federal quedó como un hormiguero zapateado.

Jueves 23 de Mayo de 2019

Las últimas decisiones del cordobés Juan Schiaretti motivaron la severa desconfianza de Roberto Lavagna, Miguel Lifschitz y Margarita Stolbizer, entre otros, quienes decidieron correrse de la posibilidad de ir a unas Paso panperonistas. La gota que superó la capacidad del vaso fue la incomprensible propuesta del gobernador de Córdoba de sumar a Daniel Scioli al espacio.

Schiaretti llegó con esa idea —y con el rechazo final a la propuesta de Lavagna de buscar un candidato de consenso— tras haberse reunido con Mauricio Macri en la Casa Rosada, entre abrazos y gestualidades de afecto que el presidente les dispensa a muy pocos. Casi a ninguno. Salvo a Schiaretti.

Todo empezó mal para lo que se presumía iba a aparecer como un tercer espacio consolidado al final de la jornada. Schiaretti, Sergio Massa y otras referencias peronistas de Alternativa Federal tuvieron una reunión en la casa del tigrense, a las 11. Los dirigentes cordobeses les habían dicho a los allegados de Lifschitz y Lavagna que el encuentro sería a las 13, en la Casa de Córdoba. Los periodistas, con sus móviles en vivo, se desayunaron con que la reunión había sucedido dos horas antes, y en otro lugar. Un chiste cordobés.

Las vueltas de Schiaretti

“Schiaretti quiere quedar bien con todo el mundo y no jugarse por un escenario en particular. Quería quedar al final de la jornada como el macho alfa que le había doblado el brazo a Roberto (por Lavagna), anunciando unas Paso proto peronistas. Lamentable todo, porque, al final, no hay foto y todo parece cerca de romperse”, confió una fuente que participó de las deliberaciones.

En Alternativa Federal, al margen del resultado final, hay una sorprendente ausencia de affectio societatis: todos desconfían de casi todos. No son pocos los que creen que Massa desea terminar abrazado a la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner, que Urtubey puede tener algún lugar cerca de Macri y que Schiaretti se repliega a la provincia sin jugarse por ninguno. “O haciendo lo que hicieron con (José) De la Sota en 2003, cuando un pedazo apoyó a Néstor Kirchner y otro a Carlos Menem”, recordó un memorioso. Lo curioso, y grave, es que todo puede resultar tal como se sospecha.

Lo cierto es que el desbande que parece producirse en Alternativa Federal, sin Lavagna como eje fundamental, favorece las chances del macrismo. Una candidatura del ex ministro de Economía, respaldada por los gobernadores de Santa Fe y Córdoba, más Massa, muchos dirigentes radicales y sindicales, además de sectores peronistas, le hubiera sacado votos blandos a Cambiemos.

Votos que van y vienen

Si la candidatura de Lavagna queda reducida al progresismo y a unos pocos panperonistas, ese voto blando puede volver a Cambiemos. “No está todo dicho, creo que todavía algunos sectores van a acompañar esta propuesta”, dijo ayer el gobernador Lifschitz, cuando la tarde empalmaba con las primeras sombras.

Aunque muchos tienen la presunción de que Massa terminará jugando con el kirchnerismo, y que Urtubey puede ser el candidato a vicepresidente de Macri, existe alguna confianza de que las partes cedan. Tampoco es muy comprensible la decisión de Lavagna de no querer competir en las Paso.

Si Schiaretti retira la incomprensible candidatura de Scioli en Alternativa Federal, y emite algunos gestos “que lleven confianza”, y Lavagna deja de lado su pretensión de querer ser el emperador del espacio, la tercera vía podría tener un lugar de peso.

Pero antes de conformar una alianza electoral con chances de gobernar el país deberían establecer puntos mínimos desde la confianza recíproca.

“Se está discutiendo poder en serio. Con Lavagna de candidato, y todo el resto apoyando esa postulación, les ganamos a Macri y a los Fernández. Por eso todo este quilombo que, si fuera testimonial, a nadie le importaría. Yo no creo que el Gringo Schiaretti se ponga al hombro a Alberto Fernández y a Macri. Se le verían las costuras al Gringo”, graficó al detalle una fuente del lavagnismo, que contó los movimientos de un operador político vinculado a una consultora y al peronismo.

“En realidad, es un multioperador: trabaja para Macri, Scioli, Schiaretti. Y en Santa Fe, para Omar Perotti”, dijo la fuente. "Quién es", preguntó este diario. "Guillermo Seita", reveló el informante.

Cambio y fuera

Al margen de rosqueros de estación, la moneda está en el aire, pero no solamente en Alternativa Federal. Ayer, arreciaban las operaciones subterráneas en Cambiemos, respecto de un posible cambio de candidato presidencial. “Algo tenemos que hacer. A lo mejor es tarde para bajarlo a Macri, pero hay que ponerle alguien al lado que sume un poco. Mauricio está en el piso”, declaró a La Capital un radical-macrista, preocupado por el desarrollo de los hechos.

El anuncio de la fórmula Fernández-Fernández, a un mes del cierre de listas, aceleró a otros potenciales competidores. Cambiemos debería ofrecer alguna señal a los radicales que se reunirán en la convención. De lo contrario, se agotarán los cascos y las raciones de pochoclo.

La política está en uno de esos momentos en los que todo puede pasar. Está claro que los acuerdos políticos sobrevendrán sobre el cierre de los plazos, como en la mítica Puerta 12 de la cancha de River.

A la política argentina le sobra improvisación y le falta sentido común.

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