Opinión

Tenso comienzo de año

Política. La pelea entre el gobierno y parte del sindicalismo marcó la agenda a fuego. Se vienen las discusiones salariales y el ministro de Trabajo llega muy debilitado. Los funcionarios que ya se postulan para la reelección.

Sábado 03 de Febrero de 2018

En política no suelen existir los años de transición, y menos cuando se avecinan elecciones en las que se ponen en disputa cargos ejecutivos, incluyendo la presidencia de la Nación, como las que se celebrarán en el país en 2019. Quienes consideran que 2018 será una mera conjunción de meses de perfil deliberativo en la Argentina antes de que comience la campaña en los albores del año que viene, lisa y llanamente, se equivocan: la "rosca" empieza ahora, aunque irá ganando intensidad una vez que finalice el verano.

Porque a lo largo de 2018 irán resolviéndose las candidaturas y de hecho, el gobierno ya está en campaña o al menos eso parece: hace pocos días, el alcalde porteño, Horario Rodríguez Larreta, sostuvo que "lo más natural" sería que tanto él como el jefe de Estado, Mauricio Macri, y la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, buscaran la reelección en los comicios de 2019.

En realidad, quienes se desempeñan en cargos ejecutivos y pretenden renovar sus mandatos, como es el caso de Macri, Vidal y Rodríguez Larreta, tres de los principales referentes del frente Cambiemos, es como que nunca dejan de estar en campaña; saben que para perdurar dependen casi tanto del éxito de sus gestiones como de la propia capacidad que tengan para promocionarse.

En el caso de Macri, un hombre que históricamente le ha prestado denodada atención a las encuestas y a las mediciones de opinión, su imagen se ha desplomado en las últimas semanas y ese declive es muy probable que genere preocupación en la Casa Rosada. Las reformas impulsadas por el gobierno, en especial la que involucra a jubilados, más los aumentos de tarifas, de combustibles, del transporte y de medicina prepaga (afecta a la clase media), entre otros, forzaron una baja en la ponderación general de la gestión del presidente.

Sin embargo, Macri tiene por delante todo un año para tratar de revertir esa tendencia que se inició hacia fines de 2017 y está claro que muy probablemente irá por la reelección en los comicios previstos para octubre de 2019.

Las tensiones entre el gobierno y el sindicalismo se mantienen en alza, sobre todo después de que el clan Moyano, con Hugo y Pablo a la cabeza, quedaran en la mira de la Justicia en una investigación por presunta asociación ilícita que involucra a Independiente y al jefe de la barra brava de la entidad de Avellaneda, Pablo "Bebote" Álvarez.

La pulseada tendrá un nuevo capítulo en la marcha convocada por Camioneros para dentro de un par de semanas, que ya sumó adhesiones gremiales y políticas, entre ellas la del peronismo. Además, el gobierno en lo inmediato deberá terciar en unas negociaciones paritarias que se presentan como cruciales si es que la Casa Rosada pretende cumplir, o al menos aproximarse, a su meta de inflación para 2018, del 15 por ciento.

Además, las discusiones salariales se desarrollarán en momentos en los que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quedó debilitado por el escándalo con su empleada doméstica.

El funcionario regresó de sus vacaciones y si bien Macri le brindó su respaldo, llamó la atención que el Club Político Argentino, una asociación que mantiene cordiales relaciones con el gobierno, cuestionara con dureza lo sucedido con el jefe de la cartera laboral.

Dentro del propio gobierno, incluso, existe quienes consideran que el futuro de Triaca pende de un hilo por este incidente, pero también porque quizá para liderar las paritarias que se avecinan sea necesario recurrir a un ministro con otro perfil, menos simpático con los líderes gremiales: "No todos los sindicalistas son malos", había comentado el funcionario a comienzos de año, en un acto que compartió con el ex líder cegetista Hugo Moyano.

A estas negociaciones por aumentos de haberse se sumará la discusión en torno de la reforma laboral que aún queda pendiente de tratamiento y eventual aprobación en el Congreso, desde donde la ex presidenta Cristina Kirchner buscará robustecer sus posibilidades para 2019.

Con el PJ no kirchnerista aún en proceso de reconstrucción, de igual modo que el radicalismo no macrista, Cristina apuesta al fracaso del gobierno para ungirse como la eventual abanderada de la oposición, tanto de aquellos que jamás pintarían su voto de "amarillo" como de quienes sí respaldaron a Cambiemos, pero se sienten decepcionados.

De cualquier modo, es el líder del PRO el que continúa guardando un "as" bajo la manga. Porque claramente el futuro de Cristina dependerá de lo que ocurra con el gobierno en 2018 y sobre todo en la antesala de los comicios del año que viene; las aspiraciones de la ex jefa de Estado muy probablemente se verán supeditadas al éxito que puedan tener las políticas que se impulsen desde la Casa Rosada y a las decisiones estratégicas que vaya a tomar Macri en busca de su reelección.

Emiliano Rodríguez

Noticias Argentinas

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