Análisis político

Sopor, ruidos y nueces

No es culpa de los candidatos provinciales ni municipales que la campaña tenga semejante nivel de sopor.

Domingo 31 de Marzo de 2019

No es culpa de los candidatos provinciales ni municipales que la campaña tenga semejante nivel de sopor. La gente, el elector, el ciudadano común está en otra cosa. Billetera mata campaña.

A un mes de las primarias, desde el análisis político pueden leerse algunos textos y subtextos de lo que está en marcha. En Rosario, la competencia en el interior del Frente Progresista va camino a convertirse en la madre de todas las batallas. Hay creencia en el interior del oficialismo de que quien gane la Paso, ganará luego la ciudad.

El socialismo tuvo que salir a la cancha con Miguel Lifschitz, en una decisión correcta, porque el gobernador es el que tiene, por lejos, la imagen más alta en la provincia, incluyendo Rosario. Sostienen cerca de Pablo Javkin que el hecho de que el mandatario recorra todos los lugares junto a su candidata, Verónica irizar, es una señal de que él (Javkin) está arriba, cómodo, en las encuestas.

No es lo que dice el partido de gobierno, que muestra sondeos en los cuales la postulante le descuenta puntos al ex secretario General de la Municipalidad. En verdad, todos tienen que tener cuidado con los sondeos. Casi ninguno sirve para otra cosa que para estimular egos o pretender influir en la opinión publicada, ya no en la opinión pública.

Subiendo la temperatura

En los últimos días se ha visto un in crescendo de la campaña de Jorge Boasso. Como se adelantó en esta columna, el brioso dirigente radical empezó a resaltar la experiencia como puntual ineludible de un intendente, una manera de vincular a su rival, Roy López Molina, con todo lo contrario.

Habrá que esperar para saber si Boasso logra acaparar el voto disconforme con la muy mala gestión nacional del macrismo. Muchos macristas no quieren saber más nada con el PRO, pero tampoco con votar al Frente Progresista y/o el peronismo. En ese embalse, deberá tirar la caña el ex concejal.

El resto de los frentes políticos rosarinos no tiene competencia. Nada en un acuario. No hay oleaje. No hay contra quién hacer campaña. Las Paso resultan un fiasco en Rosario. Y en el nivel a gobernador, también. Sin embargo, a intendente, Roberto Sukerman se mantiene arriba.

Se ha publicado aquí más de una vez que si Lifschitz y Antonio Bonfatti no empalmaban sus caminos, el Frente Progresista en general, y el socialismo en particular, corrían el riesgo de disputarse solo el lugar privilegiado para despedirse del poder. Por estas horas, ambos se muestran juntos, a los abrazos, e internalizan la necesidad de hacer campaña juntos. La foto que ilustra esta columna es una prueba empírica de la aseveración teórica.

Al Frente Progresista le conviene un triunfo de Omar Perotti en la primaria peronista, y luego auspiciar alguna fuga de voto progre hacia Bonfatti. Es toda una curiosidad que Cristina Kirchner haya inclinado la balanza hacia el rafaelino, cuando la que lleva adelante el discurso más emparentado con el nunca menos es María Eugenia Bielsa.

Es más, la arquitecta dijo esta semana en un programa televisivo que reivindica el 80 por ciento de las políticas llevadas desde la gestión de Eduardo Duhalde hasta la de Cristina. Pero, "de qué vale la foto, si la novia está en Italia", como decía un calificado profesor rosarino de Derecho Constitucional.

Perotti ya recorrió 16 de los 19 departamentos, y trata de columpiar la adrenalina de estar en campaña con ciertos consejos de los consultores que le dicen no hacer demasiadas olas, confiando en la victoria frente a Bielsa. "Los santafesinos no quieren saber casi nada con la campaña", revelan cerca del senador. Y muestran encuestas.

Esa situación particularísima extiende el tiempo de las definiciones. Ya, en 2015, un porcentaje cercano al 40 por ciento de los electores decidió su voto adentro del cuarto oscuro en los dos días previos al acto comicial. No hay ninguna razón para que esta vez no suceda lo propio.

En Cambiemos, José Corral se juega su futuro político en el camino a la Gobernación. Sabe que hoy es un collar de piedras reunirse con funcionarios nacionales, pero también debe estar al tanto de que lo suyo pasa exclusivamente por el voto a Macri, a Cambiemos nacional. Fiel a eso, recibió esta semana a Marcos Peña, el jefe de Gabinete que está en la mira de todo el círculo rojo.

En ese contexto, la semana terminó con una usina de rumores respecto al futuro de Cambiemos. Están los que aseguran que, en cercanías del presidente de la Nación, bajó la sugerencia de que no se presente a la reelección. Nadie va a confirmar semejante versión. Sí está plenamente avalado por los propios protagonistas, el debate interno en la UCR para definir —o no— que camino tomarán en la relación con el PRO.

"Nosotros, como UCR, no podemos irnos otra vez por la ventana, como con la Alianza. A Macri y a otros funcionarios no les importa mucho, porque no hay vocación política. El PRO se termina con Macri. La UCR está mucho más allá de los nombres propios", narró a LaCapital una primerísima figura del radicalismo.

El gobierno es una fábrica de producir malas noticias, al punto que algunos se atreven a decir que el presidente quedaría rezagado a una tercera posición si Sergio Massa resigna su candidatura y Lavagna da un paso al frente. CFK los mira a todos desde su pole position que, sin embargo, necesita de mayor adhesión para recibir la bandera a cuadros antes que el resto. Con Cristina sola no alcanza, pero sin Cristina no hay chances de que el peronismo gane.

La mayor preocupación oficialista pasa por la pérdida del voto blando, ese que se sumó después de las primarias, y que sirvió para ganar el ballottage. Hoy, a Macri le queda el porcentaje que cosechó en las Paso, más el de algunos radicales. El otro sufragio está vacante.

El país, la provincia de Santa Fe y la ciudad de Rosario están en un momento de esos en lo que todo puede pasar.

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