Pandemia

Solidaridad, para frenar la incertidumbre y el miedo

Entre los reflejos del Estado y la responsabilidad individual se teje la red que puede contener –o no– el rebrote de coronavirus

Viernes 08 de Enero de 2021

Empeñada en ponernos a prueba, la pandemia de coronavirus ataca de nuevo y tiñe el año que se inicia, que asomaba promisorio con la llegada de la vacuna, del color de la incertidumbre.

Si bien en esta geografía los números oficiales no son los que eran, las noticias que llegan de afuera (por decir una, que Estados Unidos superó este viernes el récord de 4 mil fallecidos en un solo día) pero también la confirmación de casos entre familiares y personas cercanas nos ponen otra vez en alerta.

La situación nos plantea la necesidad de reaprender algo que hicimos y que también parecemos haber olvidado: tener cuidado, con la solidaridad como bandera.

Las imágenes en las islas frente a Rosario, en las playas de Pinamar, en los balnearios de Córdoba nos muestran que el relajamiento ganó las conciencias. Pero no solo eso: también el individualismo.

Una sociedad indolente, anestesiada ante el sufrimiento de los demás, es lo que reflejan esas fotos donde muchedumbres –fundamentalmente compuesta por jóvenes que no temen infectarse porque a esa edad el coronavirus puede ser apenas una “gripecinha”, como decía Bolsonaro– se agolpan en superficies pequeñas, sin tomar el más mínimo recaudo contra el contagio.

En un punto se entiende. 2020 fue una pesadilla. La enfermedad, la muerte, el miedo se convirtieron en los protagonistas de un año donde la vida se nos complicó a todes. Salir, retomar actividades, volver a compartir el espacio público, reencontrarse con gente querida se convirtió en algo imperioso pero además posible, cuando el virus cedió terreno.

Volver al confinamiento no aparece hoy como un horizonte cumplible. De hecho, nadie lo propone en este momento, al menos por estos lares.

Pero sí es necesario entender que depende de nuestras conductas que el virus se propague o no masivamente. Y que para que podamos recuperar lo más amplia y perdurablemente posible nuestra vida económica, social, recreativa será imprescindible sostener pautas de cuidado –tapabocas, distanciamiento, evitar compartir el mate o tomar del mismo vaso, usar alcohol sanitizante, por mencionar algunas–, mientras con la vacuna como combustible se enciende el fuego de la esperanza.

“No hay una segunda ola de coronavirus como fenómeno natural. Hay un proceso que tiene que ver con el descuido que pueden generar un aumento de contagios”, afirmó días atrás el secretario de Salud municipal, Leonardo Caruana, al realizar un balance de la situación epidemiológica en la ciudad.

Quién no desea que le devuelvan su vida de siempre, con amigos, abrazos, músicas, danzas, gente en los teatros, los cines, las tribunas. Quién no quiere recuperar nuestras ceremonias de amor colectivo.

Que 2021 no sea como 2020 es un buen objetivo para este arranque del año. Para que se cumpla, el Estado debe estar despierto y la ciudadanía activa, solidaria. Ya tuvimos suficientes miedos e incertidumbres.

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