Opinión

Sin elecciones, con mucha política

Claves. El 2018 no tiene calendario electoral pero socialistas, peronistas, radicales e independientes deberán resolver sus formatos, su futuro. Cambiemos va por otro carril. ¿Quo vadis, Contigiani?

Jueves 04 de Enero de 2018

Dentro de 12 meses, en enero de 2019, todo será rosca política, armado de listas y cuestiones por el estilo. Empezará el cortísimo camino hacia las elecciones ejecutivas. En la Nación, en la provincia de Santa Fe y en Rosario. Hoy, enero de 2018, se ingresa a un año no electoral.

Cada vez que Argentina queda inmersa en un período de 12 meses sin elecciones a la vista, los pronósticos suelen ser sombríos. No hay necesidad de pedir votos, no hay promesas de campaña ni políticas populistas todo el tiempo, a toda hora. No es casual, entonces, que por estas horas se hable de nuevos aumentos en las tarifas, incluidas las del transporte. No es casual que se hable de despidos. O de políticas de ajuste. Al final del camino, se evaluará el contexto de acuerdo a la resolución que tenga el proyecto de reforma laboral, que el gobierno sigue intentando aprobar en las próximas semanas. O en los meses por venir.

El gobierno nacional siente que ha sido revalidado pese a la marcha de la economía y no por la marcha de la misma. Y es verdad. Los argentinos, en su mayoría, prefirieron apostar por "lo nuevo", aunque se instale entre un montón de dudas, dándole prioridad a la política. Pero nada es para siempre.

El mayor plus que goza el macrismo no tiene que ver con sus propias acciones, sino con las que ofrece la oposición. Algo similar ocurrió en buena parte de la experiencia kirchnerista, cuando Cristina reinaba gracias a la dispersión y la nadería de la oposición. Basta recordar el 2011. Cerca del 50 por ciento de los argentinos no votó por la reelección de la entonces presidenta que, sin embargo, le sacó casi 35 puntos de diferencia al segundo (Hermes Binner). El resto de los votos se abanicó en propuestas inconducentes.

Hoy el panorama es parecido, pero a la inversa. Mientras Cristina sea la opositora con más votos, Mauricio Macri seguirá gobernando el país. El 60 por ciento de imagen negativa de la ex presidenta torna imposible su regreso al poder, mucho menos cuando el macrismo —como suele escribir Ignacio Zuleta— tiene la posibilidad de repetir el partido del ballottage.

El 2018 no es un año electoral pero sí es un año político. Muchos partidos deberán definir qué quieren hacer de sus corazones, qué camino tomar, cómo pararse frente al gobierno. Santa Fe es una prueba de laboratorio excluyente respecto del tiempo político que se viene. ¿Qué va a ser del Frente Progresista, del socialismo, del peronismo, de la UCR? Cambiemos tiene las de ganar, pero adolece de candidatos a gobernador instalados. Es otra historia.

El nuevo escenario confundió al diputado Luis Contigiani, quien sorprendió con una serie de declaraciones que deberían preocupar al gobernador Miguel Lifschitz, salvo que las haya avalado bajo cuerda. Contigiani, a menos de un mes de asumir en su banca, ya se ganó los flashes al convocar a "polarizar" y al firmar el certificado de defunción de las opciones de "centro". ¿Quo vadis, Contigiani?

Si Contigiani cree que la oposición terminará con Macri polarizando desde el otro extremo, se equivoca. Por las razones expuestas más arriba. Si no hay una conformación centrista multipropósito que, incluso, vaya ganando macristas desencantados, todo será más fácil para Cambiemos.

En algunos medios nacionales ya vinculan con el peronismo al diputado electo por el Frente Progresista. El Colorado Contigiani no se esfuerza mucho en desmentirlo: en sus discursos nombró más veces a la peronista Alejandra Rodenas que a su mentor, el gobernador Lifschitz.

En paralelo, y como demostración de la confusión casi generalizada que es la política santafesina, algunos dirigentes del justicialismo empezaron a darle cierta entidad verbal a la posibilidad de un frente con el socialismo. Fue cruda la expresión de Luis Rubeo: "Si (Omar) Perotti sigue apostando a los fondos buitre, yo me voy a quedar con (Antonio) Bonfatti".

Por el mismo carril, aunque no tan explícito, fue lo que dijo hace algunas semanas la diputada Rodenas, respecto de una nueva política frentista. Y hoy, la senadora María de los Angeles Sacnun abonó esa teoría en la edición de LaCapital (ver Página 11). En sincro con estas declaraciones, en las últimas horas corrió el rumor de que Antonio Bonfatti admitiría una candidatura suya a la Gobernación.

Todos los políticos responden con el cassette puesto: "Para hablar de candidaturas falta mucho". No es verdad. El calendario político está a la vuelta de la esquina. Bien vale recordar que, en 2015, las primarias se desarrollaron el 19 de abril, y las generales el 14 de junio. De repetirse esas fechas en 2019, en pleno verano próximo abundarán las probables postulaciones y listas.

Para la ciudad de Rosario, el oficialismo deberá anudar también una estrategia. ¿Insistirá con un candidato extrapartidario o habrá una interna competitiva, seductora y abarcativa? Sin Rosario, el Frente Progresista deberá despedirse de cualquier chance a nivel provincia. Por eso, sorprende que reiteradamente algunos hablen de la ciudad, y de la intendenta como si pertenecieran a otro espacio.

Se repite desde aquí una línea de análisis: si Lifschitz y Bonfatti no forman parte de la misma estrategia, solidificando los ánimos de los militantes, el socialismo deberá despedirse del poder en 2019. Antes, hasta hace poco, Hermes Binner galvanizaba todos los escenarios de disputa. Su voz tornaba inverosímiles las diferencias. Por una cuestión biológica, Binner dejó de ser el líder todoterreno. Lifschitz y Bonfatti deberán armonizar una conducción bifronte.

De todas estas cuestiones se hablará en los próximos meses. Ahora, todos están de vacaciones.

Mientras Cristina Kirchner sea la opositora con más votos, Mauricio Macri seguirá gobernando el país. 2018 no es un año electoral, pero sí político

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});