Opinión

Sin costos políticos de magnitud

Claves. El desenlace trágico de las tensiones con sectores de la comunidad mapuche y las peleas con la Armada por la desaparición del submarino ARA San Juan no impactan mayoritariamente contra el gobierno.

Jueves 30 de Noviembre de 2017

La realidad parece conjurarse para instalar en la agenda cuestiones trágicas e incómodas para cualquier gobierno, aunque no se traten de temas esencialmente políticos. Sin embargo, en el caso de Cambiemos, logra zafar de costos preocupantes. Cambio de época, le dicen.

Se ha escrito en esta columna y se reitera ahora que la política nativa tendrá una doble faz respecto del gobierno. Una situación política sin demasiado ajetreo, aun no teniendo mayorías parlamentarias, pero una realidad callejera un tanto más incómoda. Y algo virulenta.

La muerte de los pibes Maldonado y Nahuel son un extremo de esa representación, que no encaja con la problemática de la mayoría de la sociedad en términos de sus preocupaciones diarias, casi siempre vinculadas al trabajo y el empleo. Los episodios de tensión con el tema de las reivindicaciones mapuches irrumpieron como imponderables, pero ocupando el centro de la escena política por tratarse de la muerte absurda de dos jóvenes. Absurdas y, en el caso de Rafael Nahuel, en medio de una nebulosa judicial.

"El estado de gracia del gobierno nacional sigue vigente: no paga costos políticos por la muerte del mapuche Nahuel"

En Argentina no hay tragedias que no tengan un link con la política. Si, al inicio de la búsqueda, el caso del submarino ARA San Juan parecía ser la excepción a la regla, el transcurrir de los días mostró en todo su clímax las diferencias entre la Armada y el gobierno y las dudas por las compras en el momento de las reparaciones de media vida. A veces, es tan absurda la política aquí que hasta la desaparición de cuarenta y cuatro compatriotas queda envuelta por "la grieta".

Debe decirse: el estado de gracia del gobierno nacional sigue vigente. No ha pagado Mauricio Macri ningún costo político de importancia con el tema mapuche ni con el extravío del submarino. En los momentos de clivaje, de ruptura, los oficialismos suelen sortear los desafíos de la realidad. Pasó con el gobierno de Néstor Kirchner en sus inicios. Recuerde el lector cómo pasó desapercibido el caso Skanska, en 2006, cuando, en paralelo, la economía se pensaba en tasas chinas y había una expectativa descomunal con la suerte del país.

Si algún periodista extranjero, desinformado de los vaivenes de la Argentina, se instalara en el país no podría dar crédito a la modificación de ciertas conductas políticas. Por ejemplo, con el peronismo legislativo dándole aire desde hace unas horas a los proyectos macristas de reforma previsional, laboral y fiscal, obsesiones del jefe del Estado. A todo vapor, porque el 10 de diciembre asume Cristina su banca en el Senado de la Nación.

A propósito: un buen fresco de la mala calidad democrática es que los dos senadores que ocuparon la Presidencia de la Nación por el voto del pueblo (Carlos Menem y Cristina Kirchner) están procesados. El riojano, incluso, tiene una condena firme.

Si será extraña la Argentina que la fa flamante presidenta de Transparency International, la organización de combate a la corrupción más influyente del mundo, es argentina. Ayer, durante una entrevista con La Capital, que será publicada el domingo próximo, Delia Ferreira Rubio admitía que esa contradicción es lo que más llama la atención a periodistas de otros países.

Así como la sociedad no se problematiza con la corrupción galopante cuando el bolsillo está en un buen momento, cuando se despierta suele ser por demás exigente. Hoy, una amplia base social que votó a Cambiemos le exige al gobierno que "meta presa a Cristina", aun cuando la jurisdicción es del Poder Judicial.

Ese mar calmo interno que atraviesa el oficialismo nacional es también una demostración del escaso costo político que paga por los últimos episodios trágicos. "Nadie va a dejar de votarnos o de apoyarnos por la muerte del joven mapuche o porque hubo problemas de comunicación con lo del submarino. Nuestros votantes saben que no tenemos ninguna responsabilidad, y que la oposición más radical aprovecha estas cosas para movilizarse", reveló ayer una referencia macrista, próxima a transpirar la camiseta hasta el fin de diciembre por la agenda legislativa.

"Salvo un acuerdo de última hora, Rossi y Cristina serán las voces legislativas más duras de la oposición al gobierno de Macri"

En verdad, el futuro del gobierno tendrá mucho que ver con el futuro del peronismo. Y, en eso, será decisorio el marco de unidad o división que se plasme en la Cámara alta. La nueva decisión del kirchnerismo de ungir como presidente del bloque a Agustín Rossi en Diputados marca lo que será la direccionalidad política en ese vector: oposición pura y dura.

En ese sentido, será clave la definición de los peronistas en el Senado. Miguel Pichetto quiere seguir siendo el jefe y, para eso, necesita romper amarras con Cristina. El rionegrino no tiene votos en su provincia pero sí ha enhebrado una relación sólida con el macrismo. De eso depende su futuro. De no haber ruptura con la ex presidenta, Pichetto será, apenas, una sombra del pasado.

Los que definirán el cuadro de situación serán los gobernadores del justicialismo, ámbito en el que hay casi una posición tomada: Macri va a ser reelecto en 2019, y nunca hay que pelearse con el que tiene una reelección a mano. Pragmatismo puro. Casi todos los mandatarios de provincia anhelan sus propias reelecciones. No quieren tirar del mantel. Difícilmente salgan en las fotos con Cristina. Pichetto conducción.

Se verá.

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