Opinión

Senadores, religiones y educación sexual integral

Debates. El derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo continúa siendo conculcado por los sectores conservadores de la clase política argentina y santafesina.

Lunes 08 de Octubre de 2018

Durante los debates por la aprobación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, proyecto impulsado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Gratuito y Seguro, los discursos de diputados y senadores se multiplicaron a favor de la educación sexual integral (ESI). En particular entre quienes votaron en contra de esta iniciativa y usaron la falta de esa enseñanza como excusa para no dar su voto favorable al derecho de las mujeres a decidir. Entre otros, se puede mencionar al ultraconservador ex ministro y actual senador Esteban Bullrich, el impresentable diputado salteño Alfredo Olmedo o quienes mantuvieron su voto en incógnito hasta último momento, como los santafesinos Omar Perotti (senador) y Alejandro Grandinetti (diputado). "Decidí que no podía acompañar esta ley en base a las limitaciones que plantea. Que no está determinado cuál es el plan de salud reproductiva, de educación (sexual) que es la parte previa e indispensable en este debate", se justificó el diputado massista Grandinetti (Infobae, 14 de junio 2018).

Lo increíble de aquellas declaraciones que se sucedieron en el Congreso nacional es que desconocieron todo el tiempo que la ley de ESI (26.150) está aprobada y vigente desde 2006, que hay un Programa Nacional de ESI que rige para todo el país desde 2008, en el que se establece que la educación sexual integral es obligatoria desde el jardín de infantes hasta la formación docente. Y para cada nivel fija contenidos y orientaciones para su tratamiento. Ninguna de las legisladoras, ninguno de los legisladores que levantaron la voz a favor de la "educación sexual" (a secas, sin la palabra "integral", que es clave en esta enseñanza) y votaron a favor de mantener los abortos clandestinos sentenciando a miles de mujeres a la muerte, se mostraron preocupados ante los recortes efectivos a los programas como los de ESI y salud reproductiva que comenzaron en diciembre de 2015 con el gobierno de Cambiemos. Que se profundizaron y se profundizarán de aprobarse el presupuesto nacional que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le dicta al presidente Mauricio Macri.

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Ahora los senadores santafesinos repiten ese esquema de preocupación por la educación, en general, y la sexual en particular, pero no han movido un centímetro de las sillas de sus bancas para expresarse en defensa de la niñez y la adolescencia, por la pobreza y marginalidad crecientes que la someten a niveles cada vez más alarmantes de violencias y abandonos. Situaciones a las que sí les importa la ESI cuando se promueve desde su programa de contenidos una enseñanza respetuosa de las diferencias, de cuidado de la salud integral, de relaciones humanas amorosas y sin lugar para las violencias y prejuicios. Una ley que es una contribución a un mundo más justo y que empodera a los desposeídos en la conquista y defensa permanente de sus derechos.

La semana pasada los senadores provinciales se dieron tiempo para recibir a los representantes de las jerarquías eclesiásticas y sus lobbistas eternos (como la referente de la democracia cristiana Verónica Baró Graf), cuya única preocupación es seguir controlando el cuerpo de las personas, en particular de las mujeres. Esa reunión fue a propósito del proyecto de ley de educación provincial que ya cuenta con media sanción de Diputados, y cuyo uno de sus apartados se refiere a la ESI.

Según el sitio oficial senadosantafe.gob.ar, estuvieron presentes los senadores Orfilio Marcón (General Obligado), Felipe Michlig (San Cristóbal) y Rodrigo Borla (San Justo). Por la Iglesia Católica asistieron el arzobispo de Santa Fe, monseñor Sergio Fenoy, y sus pares Eduardo Martín, arzobispo de Rosario y presidente de la Comisión de Educación de la Conferencia Episcopal, y el obispo de Rafaela, Luis Fernández, como también los presbíteros José Luis Ayala y Osvaldo Macerola junto con Walter Van Meegroot, la ya mencionada Baró Graf y Javier Bilbao.

"Durante la reunión se abordaron diferentes aspectos del proyecto de ley de educación provincial que días pasados obtuvo media sanción de la Cámara de Diputados, intercambiaron posiciones y miradas sobre el contenido de la norma, especialmente en el abordaje de la Educación Sexual Integral".

En tiempos en que las derechas avanzan y de creciente neoliberalismo, donde las religiones (en particular las evangélicas) se convierten en medios efectivos para escalar en posiciones políticas y de gobierno ―lo que pasa en Brasil es el ejemplo más cercano y que gana cada vez más terreno en la Argentina― más que una ocasión de "diálogo" para "escuchar todas las voces", estas reuniones a las que dan pie los senadores provinciales terminan afianzando el poder de quienes sostienen y avalan el capitalismo más feroz.

Ya es hora de bajar el cuidado de la virginidad ajena de la agenda legislativa y controlar que la ley de educación sexual integral se cumpla, cuente con el presupuesto adecuado y se aplique en todas las escuelas provinciales.

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