Aborto Legal

Senado: con la brasa en la mano

Claves. La ausencia de consenso para introducir modificaciones a la media sanción de Diputados pone en severo riesgo la aprobación del proyecto. Una decisión política de Macri modificaría el curso de las cosas.

Jueves 02 de Agosto de 2018

La histórica vinculación y dependencia del Senado argentino con los factores de poder más emblemáticos está a punto de hacer naufragar la despenalización del aborto. El aborto legal resultaría una bocanada de aire fresco, de modernidad, al considerar la problemática como una cuestión de salud pública.


Pero hay que analizar la cuestión desde una columna política con la objetividad del caso, y con la honestidad intelectual suficiente para no caer en adjetivaciones mayúsculas. A una semana del debate, salvo que se abra sobre la hora un espacio lo suficientemente amplio como para insertar modificaciones a la media sanción que vino de Diputados, la Cámara alta dirá que "no".

A la hora en que se escribe esta columna de opinión, el poroteo indica: 35 votos en contra, 32 a favor. Con tres indecisos, entre ellos el senador santafesino Omar Perotti. Si en un rapto de voluntarismo, sobre el filo de la sesión, los tres decidieran sufragar a favor habría empate en 35. Desempataría Gabriela Michetti, en contra de la ley y en sintonía con el colectivo celeste.

Perotti esperaba en las últimas horas que se abra la posibilidad de introducirle modificaciones a la media sanción, algo que no parece fácil tras la ausencia de dictamen. El único propuesto (el del sector del "sí", con los retoques a la media sanción) sólo consiguió el apoyo de 26 senadores, sumando a las tres comisiones.

Escenario probable

Salvo ausencias inesperadas o una decisión política del presidente de la Nación, Mauricio Macri, que discipline a senadores del PRO y de la UCR, el miércoles próximo se clausurará la posibilidad de que el país disponga de una ley de aborto legal.

El posicionamiento del gobierno —o mejor dicho, el no posicionamiento— es inédito. No debe haber antecedentes en la historia contemporánea de un gobierno que promueva el tratamiento legislativo de un proyecto de ley tan trascendente y que, luego, no tome una posición oficial para los legisladores oficialistas.

Como muestra, valen dos ejemplos: el presidente del bloque PRO, Humberto Schiavoni no pudo disciplinar ni a sus propios conmilitones. Al fin, dos de cada tres senadores macristas votarán en contra de la ley. Y lo propio sucede con los radicales, que tienen nueve legisladores dispuestos a rechazar la iniciativa de aborto legal. El interbloque Cambiemos aportaría 8 votos a favor y 17 en contra, sobre un total de 25.

Mientras, por el lado del peronismo, los 9 senadores kirchneristas están a favor de la ley. En Argentina Federal, la suma va para otro lado: 20 en contra, 18 a favor y dos indecisos (Perotti y José Alperovich). El tercer indeciso es el salteño Juan Carlos Romero. Se comenta por los pasillos de la Cámara alta que el macrista Schiavoni, (quien no pudo convencer a los propios) estaría negociando una futura banca para el romerismo, de acuerdo a cómo sea su voto. Nadie lo pudo confirmar. El cuadro se completaría con la abstención anunciada por la neuquina Lucila Crexell y la posible ausencia de la puntana María Eugenia Catalfamo.

Pocas veces un proyecto de ley como este resultó tan transversal y difícil —cuando no traumático— de generar masa crítica. Y si no que lo digan los progresistas rosarinos: el único diputado de ese vector, Luis Contigiani, votó en contra.

Macri no quedará en una posición cómoda, sea cual fuere el resultado de la votación. Si gana el "no", los verdes seguirán movilizados y, ahora sí, obligándolo a tomar una posición. Si ganase el "sí", casi todo el núcleo fanático de sus votantes se lo reprocharía. Palo porque bogas y palo porque no bogas.

Hay un dato que sorprende: las mujeres con más peso específico adentro de Cambiemos se alinearon con los posicionamientos más retrógrados: María Eugenia Vidal, Gabriela Michetti y Elisa Carrió. Por eso ha generado tanta opinión positiva la posición de la vibrante Silvia Lospennato, casi un oasis de modernidad en ese reservorio.

Al margen del resultado de la votación, el proyecto sobre despenalización ha cambiado el curso de las cosas en el país. Más temprano que tarde la iniciativa se aprobará. Si el miércoles se rechaza, no podrá volver a tratarse el proyecto hasta el 1º de marzo de 2019, pero nadie cree que se volverá a instalar en el Parlamento para esa fecha, porque la composición de la Cámara seguirá siendo la misma. Sacaría turno para las sesiones ordinarias de 2020.

Además de cuestiones de conciencia y de la presión que mete la Iglesia, muchos senadores tienen sobre sus espaldas la inminencia del calendario electoral. Se vio en Santa Fe capital, la presión que está cayendo sobre Perotti, a quien los antiabortistas le dedicaron una página completa en el diario El Litoral. A su vez, todos los días, los verdes le recuerdan al rafaelino el valor de un voto a favor.

Perotti está convencido de que la ley, si sale como está, "será inaplicable" por fallas de origen y por la recurrencia de acciones judiciales, de amparo. Por eso, busca consenso para que el proyecto contemple modificaciones, algo que parece dificilísimo por las razones ya expuestas.

A última hora, apareció el rumor de que la Casa Rosada está trabajando para que Carlos Reutemann y Carlos Menem no se presenten a votar. Al tanto de este rumor, el Lole reiteró que votará en contra del proyecto.

¿Habrá un Carlos Verna conjetural en la sesión del 8 de agosto que haga cantar victoria a los verdes, como sucedió en Diputados? Los senadores están con la brasa en la mano, evaluando qué es mejor y qué es peor para sus destinos políticos.

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