Opinión

Santa Fe y un nuevo récord de inversión pública en 2018

Gestión. En 2017 fueron 17 mil millones y este año el Presupuesto prevé casi 30 mil millones, sin contar con el shock adicional que representaría que la Nación pague la deuda que tiene con la provincia. Una política económica que incide en el crecimiento económico y el desarrollo social.

Miércoles 28 de Febrero de 2018

Desde largo tiempo atrás los estudios económicos coinciden en la existencia de un vínculo positivo entre la inversión en infraestructura con el crecimiento económico y el desarrollo social. Por razones de síntesis y evitando la descripción de los numerosos vasos comunicantes que existen entre dichas variables, podemos decir que la inversión en infraestructura incide directamente en el crecimiento económico y promueve el desarrollo social ya sea directamente —al posibilitar una mejora en las condiciones de reproducción de la sociedad—, como indirectamente mediante el efecto social de dicho crecimiento económico.

Bajo esta perspectiva, la provincia de Santa Fe es un muy buen ejemplo del funcionamiento virtuoso de dichos vínculos. En 2017, la inversión pública del gobierno provincial alcanzó su récord histórico, cuando una inversión en capital de casi $20.000 millones en un solo año implicó que alcanzara su mayor nivel en relación al Producto Bruto Santafesino en lo que va del siglo XXI (ver gráfico).

Otro dato positivo de la inversión pública provincial surge cuando analizamos sus aspectos cualitativos, desagregando la misma en sus componentes principales. En 2017 tuvo un muy fuerte impulso lo que podríamos llamar infraestructura económica (aquella de apoyo al sector productivo), tal como la pavimentación y repavimentación de rutas, el fortalecimiento de la red de distribución energética, obras hídricas, etc. No obstante, también se registró un fuerte incremento en la inversión pública con impacto directo en lo social, esto es, escuelas, hospitales, acueductos, centros culturales, etc.

No caben dudas de que lo más trascendente de la inversión pública es el servicio que la misma aportará a los ciudadanos como individuos y a la sociedad como cuerpo. Pero más allá de dicha relevancia, también posee mucha importancia el propio proceso productivo de dicha inversión atento a los múltiples efectos positivos que la ejecución de los trabajos y obras irradian a la economía y sociedad en ese período.

Es de destacar el impacto que la obra pública provincial ha tenido en la generación de empleo en el sector. Entre noviembre de 2015 y el mismo mes de 2017, según los datos publicados por el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (Ieric), el empleo en el sector de la construcción creció el 4 por ciento en Argentina, mientras que en Santa Fe creció el 16 por ciento. Es decir, una provincia que creció cuatro veces el promedio del país.

Un aspecto que merece destacarse es la sostenibilidad de dicho nivel de obra pública, esto es, la capacidad de mantener en el largo plazo este proceso de inversión. El 97 por ciento de la obra pública provincial fue pagada con recursos de los santafesinos, y apenas un 3 por ciento fue financiada con transferencias discrecionales de capital del gobierno nacional. Dicho de otro modo, la obra pública ejecutada en nuestra provincia puede sostenerse en el tiempo porque aprendimos a depender de nosotros mismos, de hacer las cosas prudentemente y evitando depender de la discrecionalidad del gobierno nacional de turno en el reparto de recursos, especialmente por las consecuencias que tal dependencia puede implicar mediante condicionamiento a la autonomía. Esta no es la situación que hoy pueden disfrutar la mayoría de las provincias argentinas.

De igual modo, Santa Fe es la provincia que menos recurrió al endeudamiento para financiar su plan de inversión pública. Los números ratifican esta afirmación. La deuda provincial per cápita representa menos de una cuarta parte de la que registra la provincia vecina con menor endeudamiento per cápita.

Un último dato relevante surge cuando se analiza la inversión real directa del gobierno nacional y su distribución en el territorio nacional. Según un informe publicado por el Ministerio del Interior, con datos a septiembre de 2017, por cada peso invertido por el gobierno nacional en Santa Fe, el gobierno provincial invirtió $7,25 (la relación aumenta de 1 a 8 si se focaliza exclusivamente en obra pública). Esta relación dista fuertemente de la que se evidencia en otras jurisdicciones, donde es habitual encontrar situaciones en las que la relación es 1 a 1.

Para ponerlo en términos más sencillos: sin perjuicio de la inversión que realizan los gobiernos locales, por cada $100 de inversión que disfrutan los santafesinos sólo $12 son ejecutados por el gobierno nacional mientras que $88 son ejecutados por la provincia.

De cara al futuro. La breve descripción antes realizada permite planificar lo que le espera a la economía santafesina en los próximos años y, más específicamente, a la inversión pública.

El presupuesto provincial 2018 prevé casi $30.000 millones en gastos de capital, esto sin computar el salto adicional que permitiría el pago del Estado nacional de la deuda que posee con Santa Fe en virtud de los fallos de la Corte Suprema. La entrada en vigencia del Consenso Fiscal firmado entre las provincias (excepto San Luis) y el gobierno nacional, hace exigible la cláusula que establece la obligación de acordar antes del 31 de marzo de 2018 el pago de la deuda que surge a partir de los fallos de la Corte Suprema del año 2015 (según estimaciones provinciales supera los $50.000 millones).

Por otra parte, las oportunidades de financiamiento que hoy tiene a disposición Santa Fe nos permitirían apuntalar fuertemente este proceso de inversión. La solidez financiera del gobierno provincial nos abre las puertas a conseguir mejores condiciones financieras que cualquier otra provincia de nuestro país. La experiencia reciente así lo demuestra.

Por último, sería deseable que el gobierno nacional empiece a poner a nuestra provincia en el lugar que Santa Fe se merece al momento de ejecutar su plan de inversión. Hasta la fecha, en 2016 y 2017 la obra pública nacional ejecutada en Santa Fe fue de $2.766 millones, lo que arroja un promedio de la actual gestión de gobierno nacional de unos $1.383 millones anuales. Este dato duro, por sí mismo, deja expuesto como poco responsable el anuncio efectuado por un ministro nacional manifestando que se invertirían $90.000 millones.

Mas allá de ello, si al menos se cumple con lo previsto en el presupuesto 2018, con una inversión algo superior a $ 5.600 millones, estaríamos viendo un avance importante. Los primeros datos del año no resultan muy alentadores al respecto, ya que en los dos primeros meses de 2018 (datos al 21 de febrero) la obra pública nacional en territorio santafesino ascendió a $214 millones, según datos del Ministerio de Hacienda.

A modo de síntesis y conclusiones. Santa Fe viene teniendo una fuerte inversión pública provincial, situación que nos ha permitido exhibir un marcado impulso sobre la actividad de la construcción y el empleo en el sector. Este nivel de inversión pública puede sostenerse en el tiempo porque es fruto del presupuesto corriente del gobierno provincial y no está sostenido ni en transferencias discrecionales del gobierno central ni en elevado endeudamiento.

Tenemos por delante la posibilidad de fortalecer este proceso en la medida que sepamos aprovechar las oportunidad de financiamiento que se le presentan a la provincia, y en tanto recibamos una propuesta de pago de la deuda que el gobierno nacional mantiene con Santa Fe por los fallos de la Corte Suprema.

Del mismo modo, el crecimiento económico provincial puede verse favorecido si logramos que el gobierno nacional ejecute obras en nuestra provincia en magnitudes similares a lo que viene haciendo en el resto del país.

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