Opinión

Santa Fe y los 200 años de la primera Constitución del país

Un notable precedente. El Estatuto redactado por Estanislao López en 1819 se erige como un legado excepcional de la provincia a la vida institucional argentina.

Lunes 12 de Agosto de 2019

La historia constitucional de la provincia de Santa Fe es una de las más ricas de toda la Argentina. En su misma genética, hay un abrazo al federalismo y una idea de autodeterminación muy valiente y definida.

1¿Cuándo empezó la provincia? El 26 de abril de 1815, bajo la influencia de Francisco de Candioti, el pueblo de Santa Fe, uno de los Pueblos Libres que reconoció a Artigas como Protector, se separó de Buenos Aires, entonces gobernada por el director Alvear.

Como respuesta, el ejército porteño de Viamonte ocupa nuestro territorio con la excusa de "defenderlo", y el Cabildo de la Capital provincial decide reanexarse a Buenos Aires.

En marzo de 1816, Estanislao López, al mando de los "blandengues", se subleva en Añapiré y con el respaldo de Mariano Vera y sus "orilleros" ratifican la separación de Santa Fe de la provincia de Buenos Aires.

Vera toma el gobierno provisorio, nombra a López como comandante de armas y se impone militarmente frente a Buenos Aires, que había enviado otro ejército al frente de Díaz Vélez.

El Cabildo delega el mando en Estanislao López, quien resiste una nueva invasión comandada por Balcarce. Este, en su retirada, incendia la entonces Villa del Rosario y López exigirá por eso la indemnización de 25.000 cabezas de ganado en el compromiso de San Nicolás en 1820.

En abril de 1819, después de suscribirse el Armisticio o Paz de San Lorenzo, se produce la secesión definitiva de nuestra provincia de la de Buenos Aires. Santa Fe, ahora autónoma, se organiza institucionalmente y en ese particular escenario se crea la primera Constitución provincial de la Argentina desde la Revolución de Mayo

2Mucho se ha debatido sobre el Estatuto de López (sancionado hace 200 años, el 26 de agosto de 1819), pero nadie puede negarle su carácter de ley suprema fundada en el concepto de soberanía del pueblo y basado en el principio republicano de la "representación popular".

El artículo 6° es explícito: "Residiendo originalmente la soberanía en el pueblo, éste expedirá el órgano de su representación".

Quizás una cláusula fundamental sea el artículo 19° que instaura—por primera vez— el sufragio popular para la elección de gobernador o, como lo expresa el texto, " el nombramiento de su Caudillo por ser uno de los actos más esenciales de la libertad del hombre".

El Estatuto, llamado por el mismo López como "provisorio", aunque subsiste con algunas modificaciones hasta 1841, es la fotografía de un contexto institucional que muestra con realismo, una manifestación de federalismo genuino en un país discontinuo y herido insistentemente por sus luchas civiles.

Claro que no estamos frente a un texto constitucional arraigado en doctrinas académicas de gabinete.

El Estatuto, dice José María Rosa, " es la ley real y viva de un pueblo" que elige a un gobernador que lo puede casi todo, a condición de contar con el respaldo del pueblo.

3La lectura descontextualizada de los sucesos del pasado, con la mirada rigurosa del presente y sin la comprensión de las circunstancias o los entornos de referencia, no sólo resulta injusta, sino también falsa.

Nadie en aquel tiempo obligaba a Estanislao López a dictar una Constitución en un país que atravesaba los umbrales de la anarquía, que retrovertía la soberanía a las provincias, y que luego de ver esfumado todo tipo de emprendimiento unitivo, recién alcanzaría una organización medianamente consensuada 34 años después, en la Constitución nacional de 1853.

Cuando Estanislao López redacta este texto en 1819, ningún otro país del mundo, con excepción de los Estados Unidos, estaba constitucionalmente organizado y hacía pocos días que en Buenos Aire, el denominado "Congreso Constituyente de las Provincias Unidas de Sud América", aceptaba la recomendación del director Pueyrredón de dictar una Constitución unitaria y monárquica.

Mientras la provincia de Santa Fe se aferraba al principio de la soberanía del pueblo, la Constitución argentina de 1819 era dictada para un soberano que "supiera ser siempre Rey por autoridad y siempre padre por ternura". Nada más lejos de la democracia y del sufragio popular.

Dice López Rosas: "Cuando toda la nación asiste asombrada a la sanción de una Constitución adoptada para una monarquía, con un Senado autocrático y un gobierno centralista que desconoce el derecho de las provincias, negándoles su organización Federal; cuando el pueblo argentino contempla azorado el derrumbe de la Revolución de Mayo y la inminente coronación de un príncipe extranjero...; en esos momentos en que todo se viene abajo, un modesto caudillo de provincia proclama el sistema federal, funda una república y fija sistema para la posteridad. Por eso, a pesar de su endeblez, a pesar de sus enormidades jurídicas, es la espontánea manifestación de un pueblo por concretar su vida dentro de la ley".

4El Estatuto de López fue el anticipo indiscutible de la Constitución Nacional de 1853 y compone una precoz iniciativa local de organizar a la comunidad en base a una Carta Fundamental.

Lo hizo López a través de un instrumento jurídico de fuerte impronta sociológica, que diseña el prototipo de la organización estatal y la preservación de los derechos ciudadanos durante la segunda década del siglo XIX. Lo hizo el mismo año en que José de San Martín se ve obligado a desobedecer la orden del Directorio de abandonar su campaña libertadora para reprimir a los "federales del Litoral". Lo hizo en sintonía con las ideas gigantes de la unidad latinoamericana.

Con ese ánimo integrador ("todo americano es ciudadano" en Santa Fe, decía el artículo 3º) y muy temprano en la historia constitucional, la provincia de Santa Fe reconoció derechos civiles y políticos, y organizó la vida pública en base a la forma de gobierno representativa, republicana y federal, inaugurando un trayecto de tumultuosa y original vida institucional de doscientos años. He allí el legado de Estanislao López.

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