Opinión

Santa Fe, una gran urna nacional

Claves. El comportamiento de Perotti y los otros mandatarios de la Región Centro será clave para los Fernández. A diferencia de 2015, la provincia tiene un gobernador peronista electo

Domingo 21 de Julio de 2019

En la primera vuelta de 2015, el país quedó dibujado electoralmente como la camiseta de Boca Juniors: azul en los extremos (norte y sur) y amarillo en el medio (centro). En ese escenario, camino al próximo turno presidencial, Santa Fe es un territorio en disputa, como Córdoba y Entre Ríos.

Aunque sea la provincia de Buenos Aires la icónica madre de todas las batallas, no es en el único distrito en que se juega el futuro de Mauricio Macri en el poder. A diferencia de 2015, Santa Fe es ahora un territorio con un gobernador electo peronista, completando el mosaico con Entre Ríos y Córdoba, cada una con sus particularidades.

"El jueves y viernes voy a estar en la provincia de Santa Fe, organizó todo (Omar) Perotti, él me va a acompañar. Eso es para los que escriben que los gobernadores no están comprometidos con mi candidatura", se le escuchó decir a Alberto Fernández, por estas horas.

Perotti mantuvo una conversación con Fernández hace algunas semanas en Buenos Aires, donde hubo un registro fotográfico, pero dicen cerca del ex jefe de Gabinete que el "trato es personal", mano a mano. "Alberto no tiene en Santa Fe un equipo propio de trabajo, como no lo tiene en casi ninguna provincia del país. El siempre fue el jefe de campaña de otros, y ahora necesita formar equipos nuevos, que trabajen para él", fue la explicación de un dirigente nacional.

Se trató de una respuesta a la consulta de este diario por la ausencia de una campaña orgánica, a favor de la fórmula Fernández-Cristina Kirchner. Se ve a los candidatos a diputado haciendo acciones proselitistas, pero no hay comando unificado voceando por el binomio.

Según lo que pudo saber el Decano de la Prensa Argentina, de fuentes competentes, Perotti trabajará por la candidatura de Fernández "a lo Perotti". Por lo pronto, no es poco que, antes de las Paso, se muestren juntos en el centro norte. Es algo que le había pedido Fernández: que sea su anfitrión cada vez que llegue a la bota.

Se gastaron ríos de tinta a la hora de analizar la relación entre el gobernador electo y el kirchnerismo. Está claro que Perotti nunca fue kirchnerista, ni se va a transformar ahora en un apologeta de CFK, pero está igual de establecido que siempre llegó a ganar elecciones legislativoas de la mano de todo el peronismo, incluidos los K. Y hoy, en Santa Fe, es gobernador electo gracias a esa conjunción.

Eso le da margen a Fernández para considerar al senador como una pieza clave en su armado federal imaginario. Santa Fe tiene una relevancia superior. En Córdoba la historia es diferente. Hay creencia en el fernandismo (si es que tal cosa existe) de que el gobernador Juan Schiaretti es un "peón del armado de Macri", pero sostienen que algo se modificó a partir del rol que tomó el flamante presidente del bloque de Senadores peronistas, Carlos Caserio, a favor del Frente de Todos.

"Cada vez que habla Caserio lo hace quedar a Schiaretti como un traidor. De algún modo, él lleva adelante lo que hacía (José) De la Sota. Tampoco hay que descartar que esté todo armado. Son raros estos tipos", amplió el informante.

En 2015, en la Región Centro, Cambiemos sacó 800 mil votos más que el Frente para la Victoria, una cifra que fue clave con el aporte de Córdoba, la niña bonita del macrismo. En esa franja se juega la suerte del gobierno. Macri arrasó en Córdoba y ganó también Santa Fe y Entre Ríos. Por el amarillo de esas provincias, el mapa quedó como la camiseta de Boca.

Provincia de Buenos Aires, a la postre el 38 por ciento del padrón nacional, merece una columna aparte. Pero bien viene citar la pluma del sociólogo Eduardo Fidanza, en La Nación. "En provincia de Buenos Aires hay desilusión y bronca con Macri por razones económicas; simpatía hacia Vidal, a la que perciben como una luchadora transparente; reticencia frente a Cristina. Con ella se ganaba más, pero no se vivía mejor", escribió Fidanza. De ese intríngulis saldrá un resultado, clave para las aspiraciones de triunfo de Fernández-Cristina.

Macri debería compensar la derrota que sufrirá en provincia de Buenos Aires, con una victoria rutilante en la zona centro. Al fin, las Paso les permitirán a todos saber en qué lugar están parados. También a los gobernadores peronistas, como Perotti. De acuerdo a cómo sean los números, pujarán más, o menos, por Fernández-Cristina.

Lo dice hoy, en una entrevista con este diario, el reconocido politólogo Andrés Malamud: "Algunos gobernadores jugarán a fondo, otros no. Lo mismo sucede con los intendentes del conurbano. La mayoría de los gobernadores peronistas fue reelecta este año y tiene aspiraciones para 2023: a ellos les conviene un presidente sin reelección (Macri) que uno que pueda reelegir (Fernández)". Cuando se le pregunte a Perotti, rechazará esa opción y dirá que para el 2023 falta una eternidad. Palabras.

Aunque parezca, no son las fórmulas de Fernández-Cristina y Macri-Pichetto las únicas que competirán el 11 de agosto. Con mucha bruma, trata de terciar el binomio Lavagna-Urtubey que trata de imponer mediáticamente la idea de resistencia a la polarización.

En Santa Fe, el socialismo y los radicales afines deberán poner todo para poder impulsar a Lavagna, pero no resistir un potencial corte de boleta que beneficie a la lista de candidatos a diputado nacional. El gobernador Miguel Lifschitz deberá jugar a fondo, tratando de que Enrique Estévez, al menos, rompa con la carencia de legisladores propios.

Recién en los 10 días previos a las Paso, la tarea proselitista tomará color en la provincia. Los ciudadanos están agotados por el trajín de la campaña provincial y municipal —a la que, sin embargo, permanecieron bastante ajenos— y centran su interés en los bolsillos y la seguridad, que suelen estar a salto de mata.

Santa Fe será para los candidatos presidenciales una gran urna en forma de bota.

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