Opinión

Santa Fe: dale una oportunidad a la paz

Claves. En un giro copernicano de su estilo verbal desde que asumió, el gobernador Perotti apeló al diálogo y el consenso para encarar el futuro de las acciones en la provincia de Santa Fe

Domingo 02 de Mayo de 2021

Un sábado 1º de mayo, casi en la mitad de su mandato, Omar Perotti encontró la forma y el tono. ¿Para qué tanta pelea verbal con propios extraños cuando fue por la forma y el tono de su historia política el motivo de su llegada al poder? Los puños cerrados no siembran, como se encargó de decir el rafaelino. “Dale una oportunidad ala paz”, cantaba John Lennon.

  La larguísima pieza oratoria de Perotti se permitió trazar más futuro que pasado, y eso es bueno. Un gobernante que no tiene expectativas propias no puede trasladarlas al resto de la sociedad. Expectativas y consenso. Por eso, el auditorio reaccionó con aplausos cuando el gobernador recordó que faltaba en el recinto una pieza central, nada mas ni nada menos que el presidente de la Cámara de Diputados, Miguel Lifschitz.

  Lo que ocurrió ayer en la Asamblea fue una buena noticia para Santa Fe. Perotti se enojaba y le decía que no entendía a algún periodista, cuando lo criticaba por no trabajar en conjunto o, al menos, no buscaba los acuerdos desde la gestualidad. Ayer, su discurso fue muy diferente a los anteriores. Hasta a la hora de pedir que la oposición le vote las leyes. El rafaelino cree que una cosa es la realidad que viven los presidentes de comuna e intendentes y otra la que critican los diputados y senadores.

  La ausencia de ese Perotti enojado le permite navegar discursivamente por los tópicos que usó históricamente y que lo llevaron a ganar la Gobernación: productivismo, cercanía, conectividad.

   Pero, tal vez, el episodio más didáctico de lo que pasó ayer sucedió fuera del recinto. La vicegobernadora Alejandra Rodenas decidió abrir luego de 20 años una puerta cancelada de la Presidencia del Senado, por donde entró luz y permitió el acceso a un pequeño jardín. Allí, entre vituallas y buena bebida, el gobernador, los presidentes de bloque del Senado, el presidente de la Corte y otras referencias institucionales se vieron la caras y compartieron el vernisagge conjetural. Rodenas fue también la que primero aplaudió, apenas Perotti nombró con empatía al ex gobernador Miguel Lifschitz.

  La política santafesina está en un momento de extrema sensibilidad entre la pandemia, la crisis económica y la salud de Lifschitz. No son horas para golpear la mesa. Ya habrá tiempo.

  “A las crisis no se las llora, se las enfrenta y se las derrota”, dijo en un párrafo de su primer discurso el titular de la Casa Gris. Ya no son los tiempos de epicidad del inicio de la pandemia cuando pronuncio esas palabras y primaba la convergencia entre la sociedad y los políticos. Ahora hay que arremangarse y buscar salir del pantano pese a todo.

   “Voy a tomar las decisiones que haya que tomar, buscando el diálogo, el consenso y la unidad de todos los santafesinos”, dijo el mandatario. Nadie puede estar en contra de ese mandato, y los tiempos que vienen confrontarán esa promesa con la realidad. Ayer, a la hora de las declaraciones pasaba lo mismo que ocurre cada vez que un gobernador le habla a la Asamblea para comunicar el estado de la administración: los oficialistas aplauden y los opositores critican.

  Perotti no solo tiene que estar al frente de las políticas para enfrentar la pandemia sino que debe encabezar las negociaciones con otros sectores para salir al redil electoral. Porque en poco tiempo debe haber elecciones. El ex senador nacional no tiene reelección pero tiene la lapicera hasta el 10 de diciembre de 2023.

Seguridad y más seguridad

  Sí tiene una obligación extra: la inseguridad tiene picos de preocupación en Rosario muy superiores a la salud e,incluso, la economía. Y no mejora. Sin ir más lejos, crímenes y balaceras están a la orden del día. En su pieza oratoria, al menos, Perotti reconoció que falta mucho en ese rubro. De esos resultados dependerá el futuro del Frente de Todos. Como le sucedió al Frente Progresista.

  Una de las interlocutoras a distancia que tendrá Perotti será la vicepresidenta de la Nación, Cristina Kirchner, quien tiene candidata in péctore a senadora. La ex jefa del Estado necesita que en Santa Fe no le ocurra lo que si va a suceder en Caba, Córdoba y Mendoza: sonoras derrotas del Frente de Todos.

  Alberto Fernández sabe que su futuro político depende de la economía y del calendario de vacunación. En el primer rubro no hay buenas noticias. Se ha repetido hasta el cansancio en esta columna que el precio de las cosas es factor determinante para señar el futuro de los gobernantes.

  Sin plan anti-inflacionario no podrá ir muy lejos el susurrante Martín Guzmán, quien empezó a sentir en carne propia los efectos de los latigazos de Cristina.

  Nada le queda a nadie de aquellos tiempos iniciáticos de la peste cuando la sociedad y los gobernantes eran una sola cosa y las encuestas derramaban imagen positiva para todos y todas.

  Ahora, como se cita en ese pasaje del libro Divina Comedia, de Dante Alighieri: “Ningún dolor más grande que el de acordarse de tiempos felices en la desdicha”.

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