Opinión

Santa Fe adelanta los tiempos

Claves. La decisión de Mario Barletta de postularse a gobernador cayó como una bomba neutrónica en la interna del radicalismo macrista. En tres meses se definirá si hay o no reforma constitucional.

Jueves 22 de Marzo de 2018

En la provincia de Santa Fe comenzaron los aprestos de la campaña electoral. Y no se detendrán.

Antes que en cualquier otra provincia, por el volumen político y territorial de Santa Fe y porque las elecciones serán antes que las nacionales, los días de la semana empiezan a recargarse de reuniones pretendidamente secretas, asados por doquier y mucha, pero mucha rosca.

En ese prolegómeno hacia el 2019, hay uno que dijo "acá estoy yo" y convocó a la sorpresa: Mario Barletta. Con la sangre en el ojo desde que entre José Corral y Marcos Peña lo cocinaron a fuego lento, hasta dejarlo afuera de una candidatura a diputado nacional que parecía natural, el actual embajador argentino en Uruguay pisó tierra santafesina y anunció que será candidato a gobernador por Cambiemos.

El lanzamiento de Barletta modifica el status quo y las proyecciones teóricas que se venían haciendo desde los pasillos de la política local del macrismo: una interna entre Corral y alguna referencia PRO. Más aún, luego de que LaCapital publicara en exclusiva la decisión de Luciano Laspina de presentarse a las Paso para competir con Corral, o quien fuere.

La verbalización de parte de Barletta de su candidatura llenó de sorpresa no sólo a Corral, quien se encuentra en Estados Unidos, sino también al micromundo político de la Casa Rosada que conduce, con exclusividad, Marcos Peña. Esta decisión del ex rector de la UNL podría ser imitada más adelante por otras referencias macristas en Rosario, tal el caso de Jorge Boasso, quien siempre tuvo en su radar la intendencia de Rosario. Pero eso será tema de otra historia.

No es fácil para el gobierno nacional tomarle el puso a la realidad santafesina. Acá, hay actores con caudales electorales propios que existen desde antes de la formación de Cambiemos. Por eso, hizo tanto ruido el bloqueo que le hicieron a Boasso en 2017, hasta el punto de prohibirle la participación en las Paso. Boasso, como Barletta, estará pensando: la venganza es un plato que se come frío. Pero esto es política.

En los próximos días, podría haber más novedades en el campamento de Cambiemos. Falta definir públicamente si Laspina será de la partida o la candidatura irá para otro dirigente. Algunos mencionan a Federico Angelini, pero el dirigente rosarino ha dicho que su intención es encabezar la lista a diputado nacional.

La semana pasada, Miguel Del Sel declaró por enésima vez su decisión de hacer campaña por Laspina. No se puede quejar el presidente de la comisión de Presupuesto de la Cámara baja: tiene el respaldo de Rogelio Frigerio, Del Sel y Elisa Carrió.

Algunos pescadores de río revuelto de la política santafesina ya salieron a advertir que el lanzamiento de candidaturas también puede servir para sellar fórmulas a gobernador y vice. "Lo que hizo Barletta es blanquear su malestar con Corral. No se olvide que pertenecen los dos al mismo grupo político (Universidad) y que Mario fue el padrino político de José. Cuando Corral optó por Albor Cantard, Barletta sintió que lo querían jubilar. Ahora empieza otra historia", reveló a este diario un conocedor profundo de las aguas radicales.

En las últimas horas han pasado otras cosas en la política santafesina. Las declaraciones del senador Armando Traferri a favor de modificar la reforma de la Constitución y de la reelección, contrapone los propios dichos de los senadores peronistas de hace algún tiempo atrás: "¿Si no les dimos la reforma ni a (Carlos) Reutemann ni al Turco Obeid, por qué se la vamos a dar al socialismo?". Pues bien, señores. Lifschitz los invita a comer asados y los legisladores parecen ir cambiando de opinión. O no. Nadie sabe qué pasará.

Eso sí: pase lo que pase, deberá suceder rápido. Si Lifschitz quiere ser reelecto deberá enviar el proyecto de necesidad de la reforma, esperar la aprobación, convocar a elección de convencionales constituyentes y ganar los comicios. Todo esto, antes de 2019. Empezó el tic tac.

El máximo opositor hasta aquí a la reforma constitucional tiene nombre y apellido: Omar Perotti. No es un nombre menor. Según las encuestas que vocean cerca de él, está al tope en intención de voto, por candidato. Si el peronismo logra reunir en las Paso al rafaelino, a María Eugenia Bielsa y al kirchnerismo se convertirá en un hueso duro de roer.

Por eso, casi al mismo tiempo, el presidente de la UCR y el propio Barletta sorprendieron al proponer ampliar Cambiemos y convocar al socialismo. El modelo de Alianza Santafesina que supimos conseguir. Ahora, de cumplimiento imposible.

Estos dibujos sobre una mes de arena imaginaria muestran de manera pulimentada que todo está por construirse en la política local. Galdeano y Barletta proponen integrar al socialismo, cuando ese mismo partido no está lejos de encarnar en un frente electoral con Ciudad Futura y otros vectores, tan alejado de Cambiemos como Rosario de Pekin. El tiempo será el gran ordenador.

Por lo pronto, el gobernador Lifschitz recorre de punta a punta la bota, por enésima vez, tratando de que los intendentes y presidentes comunales miren con buenos ojos la reforma constitucional. Desde el inicio de 2018 hasta aquí ha logrado que el Partido Socialista acate la idea de ir por la modificación de la Carta Magna. La verdad se jugará en el momento en que el congreso peronista debata la cuestión. Por eso, Traferri, ni lerdo ni perezoso, le pide a Lifschitz que convoque al presidente del PJ, Ricardo Olivera, para ablandar su rechazo a la reforma.

Esta advertido el lector: se vienen meses intensos para la política local. El 2019 adelanta todos sus tiempos por una razón pragmática: se definirá el poder.

Con su candidatura, Barletta toma revancha de Corral, quien fue el artífice de la postulación de Albor Cantard en 2017. Alguien deberá ordenar la interna

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