Opinión

Salud pública, construir oportunidades para garantizar derechos

El día mundial de la salud es una conmemoración que surge de esas luchas colectivas, en las que se juegan las condiciones de equidad y justicia en el derecho a la salud.

Domingo 07 de Abril de 2019

No siempre nos ponemos a pensar cuántos de los caminos que transitamos son oportunidades construidas colectivamente, que dicen mucho sobre las luchas, sobre las políticas, sobre un gobierno, sobre un Estado.
Cuando conmemoramos los 25 años de la creación de la Dirección de Centros de Salud, un médico rememoraba su primer día de trabajo en la salud pública de Rosario. Él recordaba con nostalgia y con profundo orgullo, el largo viaje recorrido junto con Ena Richiger hasta un barrio del noroeste de la ciudad donde solo había una casilla con algunos elementos para trabajar y en donde hoy funciona el Centro de Salud Ceferino Namuncurá, uno de los 20 en el distrito noroeste entre los 80 municipales y provinciales distribuidos en toda la ciudad.
Las políticas públicas no son modas, son decisiones que deben sostenerse en el tiempo con presupuestos y acciones que mejoren la vida cotidiana de los ciudadanos y ciudadanas . El largo camino en la transformación, construcción y apropiación, por parte de cada uno de los rosarinos y rosarinas de un sistema de salud "modelo" en latinoamérica es el resultado de promover una política integral de salud. Donde hemos acercado la capacidad de decisión a esos contextos locales donde los problemas se definen, se construyen, se priorizan y fundamentalmente se viven y se sufren.
Este proceso de transformación respondió a una decisión política que, en su momento, Hermes Binner tomó para fortalecer el sistema de salud, y que llegue a cada barrio de la ciudad, con un claro concepto de accesibilidad y universalidad.
Toda acción basada en la estrategia de atención primaria de la salud fortalece un vínculo que pocas veces percibimos, que anuda nuestras experiencias personales con el pasado, las políticas, las luchas colectivas y el contexto social.
El día mundial de la salud es una conmemoración que surge de esas luchas colectivas, en las que se juegan las condiciones de equidad y justicia en el derecho a la salud. Este año el lema al que se asocia esta conmemoración alude a la "SALUD UNIVERSAL: para todos y todas, en todas partes". En nuestro país, por el contrario, las políticas del gobierno nacional en salud fortalecen las barreras que fragmentan a la sociedad. Situaciones sociales que impactan en las miradas perplejas de quienes no encuentran respuestas en un gobierno nacional para quien la macroeconomía y la política es sólo eso: una abstracción cuantitativa, sin ningún vínculo con el sufrimiento, la incertidumbre y la desesperanza.
En los últimos años contemplamos cómo los cambios en los organigramas ministeriales, en la proyección y subejecución de los presupuestos en salud, en los calendarios de vacunación, en la provisión de insumos, impactaron en los sistemas de salud y en la vida de trabajadores, usuarios y usuarias de los efectores públicos. Observamos cómo el gobierno nacional desoye las luchas de nuestras comunidades y cede ante los condicionamientos de los organismos internacionales de crédito. Distingue entre ciudadanos de primera y de segunda categoría, y proyecta canastas de servicios diferenciados, donde la salud se corresponde con las posibilidades económicas, geográficas, culturales de cada persona -lo cuál implica también negar la condición de la salud como derecho humano, al plantear limitaciones al acceso por parte de los extranjeros. Para el gobierno nacional ya no importa el derecho a la salud, sino el derecho al consumo de la "gente común". Consumo que hoy está condicionado por la precarización y reducción de las fuentes de trabajo, lo que se asocia con la pérdida de la cobertura de prestaciones a través de las obras sociales.
Pero para quienes construimos las políticas en salud desde una perspectiva de derecho, la idea de un consumidor de la salud es la menos común de las ideas. Y es a partir de la discusión y de la acción que buscamos sostener y fortalecer otra forma de la salud: esa que se hace entre muchos, en el territorio, junto a cada familia, reconociendo las particularidades, pero promoviendo una visión que garantice iguales oportunidades.
Los y las trabajadores de la salud pública rosarina respaldados por nuestra intendenta Mónica Fein nos encontramos con condiciones adversas y a pesar de todo no restringimos la atención, sino que logramos potenciar y ampliar nuestra capacidad de respuesta. Abrimos historias clínicas familiares, ampliamos las redes de provisión de medicamentos; no detuvimos las obras, continuamos creciendo; discutimos cada vez que intentaron que demos un paso atrás en las garantías de derechos, a través de programas y reglamentaciones, que limitan nuestras acciones.
Ante un tiempo que se muestra demasiado necio, pusimos un sin embargo; porque estamos convencidos que en este mundo no se arriba jamás a lo posible si no se intenta tenazmente lo imposible . Este es el lema de quienes elegimos la salud pública, por convicción política, por vocación personal, por ser una herramienta para transformar la realidad y lograr una sociedad más justa.

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