Análisis político

Salud, dinero y amor

Claves. Aunque la vida parezca ser lo que pasa mientras se habla del coronavirus, empieza a preocupar al gobierno la pospandemia. Nada que no se sepa: todos los sectores necesitarán más que nunca la acción del Estado.

Domingo 07 de Junio de 2020

La vida es lo que pasa mientras solo se habla de la pandemia de coronavirus.

Curiosamente, o no tanto, en Santa Fe el problema es la inseguridad y no el coronavirus. Léase: el gobierno local supo cómo tener una política eficaz e integral para combatir la peste, pero no parece tener idea de cómo combatir la otra peste, la permanente, la que viene desde allá lejos y hace tiempo: la inseguridad. Ahora atiborrada de motochorros, arrebatos y entraderas. Pero eso será tema de otra columna, de otra historia.

Ahora interpela a Santa Fe una realidad diferente en materia de crisis sanitaria. Mientras en la ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos el dilema es cómo ir abriendo la economía sin que sigan explotados esos distritos, aunque el objetivo es evitar que se introduzca el virus como lo hizo en el Amba, y dar respuestas a los que han quedado al margen de la actividad.

Podría decirse sin temor a errar que la pandemia le dio una nueva vida al gobernador Omar Perotti, una pantalla extra que lo hizo salir del corralito interminable de la Necesidad Pública/Emergencias. Aquellas historias de pagos demorados a proveedores, de acusaciones al gobierno que se fue y de peleas con legisladores volverán ahora a recobrar vigencia. En poco tiempo más, la vida será algo más que lo que pasa cuando hablamos de pandemia.

Fernández para todos

La crisis económica que ya se palpa en las grandes ciudades de la provincia necesitará de la espalda del gobierno nacional. Y la Casa Gris también dependerá de Alberto Fernández, quien pronto estará en Santa Fe.

No es casual que en las últimas horas el presidente haya nombrado al gobernador mimado de Mauricio Macri, Juan Schiaretti, y al propio Perotti. Apenas terminado el pico explosivo del coronavirus, el jefe del Estado comenzara a trabajar para sí mismo, para su proyecto político. Al fin, para su reelección. Y esto deja afuera a cualquier intento federal para las presidenciales de 2023. Al menos para encabezar la boleta. Por eso la gestualidad con Córdoba y Santa Fe. No hay forma de involucrarse en un plan reeleccionista sin las dos grandes provincias como avalistas. Nadie escribió hasta aquí de la reelección potencial de Fernández, del intento de ir por otra oportunidad. Es la primera vez que se hace. Y con datos ciertos. Nunca es temprano.

Los únicos nubarrones intra peronistas que puede tener Fernández llevan nombre y apellido: Cristina Kirchner. Hoy, la ex presidenta le reclama a su delfín que cumpla algunas cláusulas del contrato que incluyó la candidatura presidencial. Fernández tiene que colaborar con el proceso de liberación de problemas judiciales que acarrea Cristina. Es el presidente que ella eligió. Aunque suene extremo.

“Alberto, resulta que mis hijos no pueden manejarse con sus bienes, yo sigo teniendo causas abiertas y Macri y los macristas vuelan como pajaritos”, dicen que le dijo CFK, palabras más, palabras menos, a Fernández.

Algo de eso hubo en la larguísima juntada, porque a partir de la reunión entre ambos empezó a moverse la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) denunciando a Macri y a Gustavo Arribas por espionaje ilegal. Ya vendrán otras historias.

¿Recuerda el lector cuando un periodista difundía todos los domingos escuchas bastante estúpidas e insignificantes de Cristina y Oscar Parrili? Ahora hubo intentos de hacer lo propio con personajes del gobierno macrista. Pero alguien dijo “no”. Y agregó; “No podemos caer en las bajezas de ellos”. Pero a esa historia todavía le falta el final. La campaña electoral.

Con razón

Ahora, el gobierno nacional piensa en aquella cita de César Menotti, antes del Mundial 78. “Para poder entrar, primero hay que saber salir”, decía Menotti. Aplíquese al nuevo estadío de la pandemia. También puede citarse al siempre genial Charly García: “La entrada es gratis, la salida vemos”. No parece haber mucha certeza científica sobre cómo encarar en lo inminente la atenuación de la cuarentena.

Pero una columna política no debe ser un híbrido, debe exponer las buenas y las malas. Frente a todo el coro irracional que pedía salir de la cuarentena como sea, el gobierno de Fernández ha actuado de manera muy positiva. Argentina es un país-ejemplo por los resultados. No debe perderse ese sendero.

La vida no es una moneda

Da pena ver y escuchar a cierto panelismo. Lo más importante para una sociedad, para un gobierno (o para lo que sea) es la supervivencia de la gente, su calidad de vida, su capacidad para evitar malarias. Suena muy brutal la opinión de algunas referencias que pretenden volver a tener capacidad de decisión en el poder. En eso, hay que darle la derecha (o la izquierda) a Santiago Cafiero por sus dichos de ayer.

Se sabe lo que será la economía cuando lo peor haya pasado en salud. Pero eso no invalida dejar librada al azar la salud de los argentinos. Curiosamente, hacen política los que le achacan a Fernández estar especulando con esa opción. No leyeron a Félix Luna: “Todo es política”.

Al menos, los anticuarentena deberían escuchar el orden de prioridades que plantea Andrés Calamaro en uno de sus mil hits: “Salud, dinero y amor”.

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