Opinión

Rosario sufre el pico de la doble pandemia

Claves. Coronavirus e inseguridad, un mix que complica a los que tienen responsabilidades de gobierno. La política deberá convivir con ambas cuestiones

Jueves 17 de Septiembre de 2020

Rosario, y en cierto modo la provincia de Santa Fe, vive atravesada por una doble pandemia que, en ambos casos, está en su peor momento, en el pico fatal: la inseguridad y el coronavirus.

   Para escribir sobre la peste sanitaria están los especialistas en salud. Desde la mirada política que se puede trazar desde el periodismo político, resulta claro que los gobernantes han perdido cierta autoridad sobre las masas. En medio del agotamiento de las camas de terapia intensiva y del estrés casi absoluto de los sistemas sanitarios, todos están pensando en cómo habilitar excepciones. En esto hay que tener mesura: muchas personas se quedaron sin ingresos.

   Ese es el peor dilema que le puede ocurrir a quien tiene sobre sí la responsabilidad de conducir a una sociedad. No es casual que Rosario tenga ahora el mayor padecimiento cuando, hasta hace poco, las restricciones se habían aflojado casi por completo. Hace unas horas atrás, en un programa televisivo, el competente secretario de Salud rosarino, Leonardo Caruana, fue explícito: “No hay un final previsible para la pandemia”.

Las contradicciones

La última apelación posible para frenar la escalada es la responsabilidad individual, pero Argentina es la campeona mundial de la anomia, de la falta de respeto a las cuestiones de convivencia más elementales. Y también figura a la cola en materia de hisopados. El campeón mundial de la cuarentena dijo hace poco que en el país no existe la cuarentena. Ay, Alberto Fernández.

   Pero en Rosario se dio un rebrote más perturbador, incluso, que el coronavirus. La muerte violenta se enseñorea en la ciudad y ya no hay margen para sacarse de encima el problema diciendo: “Se matan entre ellos”. Da escalofríos citar el caso de la nena de 14 años asesinada a balazos.

   Es verdad que los problemas no son nuevos, pero en la cuarentena se empeoró. Algo insólito que no debe tener muchos antecedentes. Durante los primeros meses, los costos exclusivos iban al ministro de Seguridad, Marcelo Sain, de muy mala gestión, pero si el gobernador Omar Perotti no empieza a tomar cartas en el tema de la seguridad, él también pagará consecuencias. Como las pagó el Frente Progresista a manos del Frente de Todos.

   Los números de la inseguridad asustan. Pero no es solamente una cuestión cuantitativa. Lejos de aplacarse, las disputas territoriales por el narcotráfico aumentaron tras la entrada a prisión de los grandes jefes. Pero, como una mancha de humedad, aparecen en escena otros delitos: robos, arrebatos, entraderas y cosas todavía peores.

Abierta las 24 horas

No se observa presencia policial en Rosario capaz de hacer sentir segura a la gente. Aunque suene ridículo, la inseguridad también es una sensación. La ciudad, al atardecer, es desoladora. Y Rosario es una gran ciudad, que funciona 24 horas. No es un pueblo ni una pequeña urbe de la campiña santafesina. La economía está devastando a las clases medias y, encima, tienen que lidiar con quienes delinquen en la más absoluta de las impunidades.

   Se anticipó en esta columna que el gobierno nacional le daría a la provincia de Buenos Aires 60 mil millones de pesos para que el gobernador Axel Kicillof sostenga al extrovertido Sergio Berni y a los intendentes del conurbano. Santa Fe debe reclamar su parte en la historia.

  Culposo, el presidente de la Nación lo dijo a la hora de anunciar la plata para la provincia de Buenos Aires.

   Ayer, en una reunión de comisiones de Diputados fue Amalia Granata la que hizo un racconto de las estadísticas oficial sobre asesinatos en la provincia de Santa Fe y pidió la interpelación de Sain. ¿Y el resto de la clase política? “Nosotros no podemos pedir la interpelación de Sain, porque ya le pedimos la renuncia”, se atajó un diputado de Juntos por el Cambio.

La reforma de Sain y la UCR

En verdad, desde algún sector del Frente Progresista (vinculado al radicalismo) no sólo no quieren interpelar a Sain sino que están dispuestos a aprobar la reforma policial, que es autoría intelectual del ex diputado del partido de Martín Sabbatella.

   Las dos pandemias no impiden que la próxima campaña electoral vaya tomando forma. En el perottismo suena fuerte la dupla Roberto Mirabella-María de los Angeles Sacnun para el Senado nacional, pero esto no conforma a otros sectores del peronismo. Hay quienes insinúan que el ministro de Defensa, Agustín Rossi, tiene ganas de competir por una banca.

   En el Frente Progresista, Miguel Lifschitz evalúa ser postulante para la senaduría, algo que le piden desde todos los sectores de la alianza. El actual presidente de la Cámara baja va a definir públicamente qué será de su futuro en marzo de 2020, no antes. “Miguel va a ser candidato”, se escuchó ayer.

   En Juntos por el Cambio hay preocupación por la pelea entre Federico Angelini y Roy López Molina, algo casi crónico que le restaría potencial al macrismo si deciden ir separados. De lo que no hay chances de crear un gran frente opositor para enfrentar al peronismo. Perotti, Fernández y Cristina festejan.

   En Rosario, la primera ficha la moverá Javkin. ¿Será Caruana el cardenal Samoré que contenga el fuego amigo que se prodigan Javkin y los socialistas?

   Vaya uno a saber.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario