Quizá la lucha sea eterna
"Hace más de 40 años que cada tanto tengo que salir para decir presente en la lucha por nuestros derechos", le decía a una joven un señor entrado en años..

Jueves 25 de Enero de 2024

Hace más de 40 años que cada tanto tengo que salir para decir presente en la lucha por nuestros derechos”, le decía a una joven un señor entrado en años, con la cabellera absolutamente blanca, el andar lento y quejoso apoyado en un bastón que desnudaba las dificultades propias de la edad. Que no ocultaba, al contrario, con orgullo decía a quien quisiera oír: “Tengo 78 años y mientras pueda voy a estar en la calle cuando haya que defender a los trabajadores”.

La voz un poco ahogada del señor se perdía entre el bullicio que metían las batucadas de los gremios en la plaza 25 de Mayo, en el centro rosarino tomado por obreros y estudiantes. La joven destinataria de tal arenga miraba al hombre con ojos que oscilaban entre la ternura y la preocupación. Así escuchó que no había cumplido los 40 cuando marchó con la CGT en el 82, “cuando todavía estaban los milicos”, dijo.

La mirada de la morocha que apenas pasaba los 20 años se perdió en una suerte de ensoñación futurista. ¿Eso le esperaba? ¿Una larga vida de marchas y más marchas, cada tanto? “¿A usted le parece que a mi edad tenga que seguir saliendo a la calle porque nos tocan el culo?”, repetía el señor y se le crispaban las manos y los ojos se encendían de bronca.

Cuarenta años de marchas y movilizaciones, como para asegurar que la lucha es eterna, como decían viejos eslóganes zurdos. Palabras viejas, propias de una época arrasada por posmodernidades globalizadas y unipolares. ¿Lucha? ¿Eterna? ¿Qué son esos conceptos, grises como las cabezas de muchos de los que colmaron ayer esa plaza? Si hasta parecen vacías ya. Pero lo cierto es que la plaza y el monumento estaban llenos y en la cara de los miles de manifestantes, además de la bronca y la preocupación también campeaba un atisbo de sonrisa cómplice, un escenario de reencuentro con viejos conocidos y una certeza común. Sí... quizá la lucha sea eterna.