Covid-19

Que el Estado enseñe a cuidarnos del virus

Si los científicos tienen todavía pocas certezas sobre el coronavirus, la gente sabe bastante menos y hacen falta campañas oficiales de divulgación.

Sábado 25 de Julio de 2020

La ciencia todavía está lejos de saber todo lo necesario acerca del Covid-19. Los investigadores tienen más dudas que certezas sobre el comportamiento del virus y, mientras buscan una vacuna para frenar la pandemia, aprenden y desaprenden casi minuto a minuto. Unos científicos dicen una cosa y al rato otros los contradicen. Hasta la propia Organización Mundial de la Salud ha cometido torpezas que eran inimaginables antes de estos cinco meses de batalla contra una enfermedad que se convirtió en una amenaza para la humanidad. Hoy ya casi nadie le cree a ese organismo burocrático, millonario y con rebuscados intereses políticos, que van por encima del interés por la salud pública del planeta.

Si los científicos tienen todavía pocas certezas sobre el coronavirus, la gente sabe bastante menos. Se informa como puede, la mayoría de las veces en base a fuentes poco confiables, y mientras tanto padece el temor al contagio, los efectos de una prolongada cuarentena y una crisis económica que empieza a ser una amenaza mayor incluso que la propia pandemia. Cinco meses después las personas todavía se hacen preguntas básicas que no tienen una respuesta contundente:

¿Se traslada el virus a través del aire?

¿Es necesario desinfectar las cosas que se compran en el supermercado?

¿Cuán efectivo es el uso del tapaboca para atenuar la posibilidad de contagio del virus?

Pero eso no es todo. Todavía hay demasiada gente que descree de los beneficios del uso del tapaboca como barrera para frenar la entrada del virus en el cuerpo, por ejemplo. Y eso, a esta altura, parece increíble. Sucede lo mismo con el distanciamiento. En Argentina sobran los ejemplos de comunidades que tras un período de cuarentena más o menos estricta, aunque probablemente demasiado temprana, aflojaron tanto los cuidados que dos semanas después empezaron a sentir el rigor de los contagios e incluso las muertes por coronavirus.

En Argentina hace falta que los Estados inviertan en campañas de publicidad para enseñarle a la gente los beneficios de las medidas preventivas y los peligros de no incorporarlas. Más que multas o amenazas con el Código Penal, deberían ponerse el guardapolvos, pararse frente a la población e impartir lecciones que respondan a interrogantes básicos sobre esta enfermedad. ¿Qué sabemos hasta ahora sobre el Covid-19? ¿Por qué mató a tanta gente en el mundo? ¿Cuáles son los padecimientos de las personas que se contagian y mueren? ¿Por qué es necesario que todo el mundo se cuide y cuide a los otros, mientras el mundo espera por una vacuna?

Que los Estados inviertan en campañas publicitarias para enseñarnos los beneficios de las medidas preventivas y los peligros de no incorporarlas

Todos los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales de los organismos estatales vinculados a la salud deberían estar inundados de mensajes sobre cómo prevenir los contagios, cómo cuidarnos, como cuidar a quienes nos rodean y con quienes inevitablemente nos relacionamos. También las calles, donde la cartelería pública debería ser la vía de entrada de ese mensaje imprescindible para mucha gente. Sería dinero bien gastado. Como el que se invirtió en hospitales, camas críticas y respiradores.

En otros países los gobiernos invierten mucho dinero en propaganda destinada a educar. Y no sólo en los más avanzados. La propaganda que está mal es la que sólo busca ensalzar supuestos logros de un gobierno o un gobernante para mostrar que son mejores que sus oponentes. Pero hay otra propaganda que sirve para crear cultura e incorporar hábitos, conductas, valores. Y ahora, en medio de la pandemia, la necesidad de que nos cuidemos, de que hagamos lo posible para no contagiarnos ni contagiar, de que asumamos que por más contagioso que sea el virus, hay conductas que ya no podemos abandonar.

No bastan las confusas conferencias de prensa ni ayudan los mensajes imprecisos que muchas veces bajan los gobernantes. Las campañas de este tipo requieren de discursos claros y efectivos y para elaborarlas es necesaria la participación de científicos, médicos, comunicadores, publicistas, expertos en marketing y muchos otros especialistas. Solo así los Estados podrán llegar a todas las personas, y serles útiles.

El vídeo del Gobierno canario que advierte del riesgo de las fiestas familiares frente al Covid19

Un buen ejemplo es el corto que preparó el gobierno de Canarias, en España, que se ve justo antes de esta línea. Hay muchos otros. Ojalá aquí se imitara.

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