Martes 10 de Noviembre de 2020
Santa Fe presentó por primera vez un presupuesto con perspectiva de género (PPG) y se convirtió así en una de las primeras provincias en identificar en sus partidas presupuestarias aquellas políticas que contribuyen a cerrar brechas de desigualdad.
Con el fuerte compromiso político del gobernador Omar Perotti en lograr un desarrollo inclusivo de la provincia, este hecho histórico supone reconocer la importancia de contar con una cartera específica que abogue por la igualdad de género en todo el territorio, como es la Secretaria de Estado de Igualdad y Género. Y supone también transversalizar la perspectiva de género en todas las áreas de gobierno.
Algunos datos evidencian las brechas. Respecto al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, en la provincia de Santa Fe su distribución es estructuralmente desigual: 9 de cada 10 mujeres santafesinas realizan estos trabajos domésticos no remunerados (quehaceres domésticos, apoyo escolar y cuidado de personas), que significan en promedio 6,3 horas diarias, mientras que en el caso de los varones, sólo 5 de cada 10 de ellos participan de estas tareas dedicando en promedio 3,7 horas, según la encuesta de uso del tiempo de Indec 2013.
Por otra parte, según la Encuesta Permanente de Hogares, durante el primer trimestre de 2020, la tasa de desocupación de las mujeres para el aglomerado Gran Rosario fue significativamente más elevada respecto de los varones (14,9% contra 11,3%), y para el Gran Santa Fe fue de 7,1% para las mujeres y de 5,5% para los varones. En este último caso, particularmente para el grupo etario menor a 29 años, la tasa de desocupación de las mujeres jóvenes duplica a la de los varones. En el mismo sentido, la informalidad laboral también afecta de manera particular a las mujeres.
Así, el proyecto de Presupuesto con Perspectiva de Género encabezado conjuntamente por el Ministerio de Economía y la Secretaría de Estado de Igualdad y Género incorporó 13 programas presupuestarios pertenecientes a 8 ministerios distintos. Esto significó un trabajo muy intenso de articulación de todo el gabinete y sus equipos técnicos. Esto se enmarca y nutre con la capacitación y sensibilización en perspectiva de género en todas las áreas de gobierno, para lo que la implementación de la Ley Micaela es fundamental .
Partiendo del supuesto de que los presupuestos no son neutrales y constituyen una herramienta no solo económica sino profundamente política, el objetivo último del Presupuesto con Perspectiva de Género es contribuir a cerrar brechas de género y visibilizar aquellas políticas que así lo hacen, asegurándonos de que tengan su correlato presupuestario. Porque como bien sabemos, una política pública sin presupuesto, termina siendo sólo una buena idea. Para ello se asignaron partidas específicas y las distintas jurisdicciones se comprometieron con metas físicas concretas, que permitirán medir el impacto real que esos programas tienen en cuanto contribuir a cerrar brechas y avanzar en la eliminación de las desigualdades estructurales referidas.
En este primer año de implementación del Presupuesto con Perspectiva de Género se trabajó con ocho ministerios en iniciativas vinculadas a políticas de cuidado, violencia por razones de género, fortalecimiento de áreas locales de igualdad, prácticas profesionales e inserción laboral, acceso a la vivienda, derechos sexuales y reproductivos, género en ciencia tecnología y producción, educación sexual integral y el rol de las mujeres en las políticas de ambiente, entre otros.
Es muy importante resaltar que el PPG no está orientado solo a programas de género, sino esencialmente a identificar el impacto diferenciado que tienen las distintas políticas sobre mujeres y varones. Un buen ejemplo de ello es la Tarjeta Única de Ciudadanía (TUC) del Ministerio de Desarrollo Social o las pensiones que otorga la Caja de Pensiones Ley 5110 de la Provincia, en las que las mujeres constituyen más del 75% de las personas titulares.
Indudablemente, el proyecto de presupuesto presentado en la legislatura provincial es un camino gradual que inciamos y que llegó para quedarse, como un claro hito en la institucionalización de políticas públicas con perspectiva de género. De aquí en más, a la hora de formular, diseñar, implementar y evaluar el presupuesto se hará teniendo en cuenta el impacto diferenciado que tienen en las mujeres y diversidades.