Opinión

Preservar valores humanos

El nacimiento de la profesión de Corredor Inmobiliario entre los argentinos revela grandes ingenuidades.

Viernes 15 de Diciembre de 2017

El nacimiento de la profesión de Corredor Inmobiliario entre los argentinos revela grandes ingenuidades. Entre ellas, la creencia de que es un hecho políticamente anodino, que no afecta intereses y que ni remotamente tiene algo que ver con la soberanía nacional ni los intereses de los argentinos como pueblo. Es natural.

La mirada superficial sobre las aguas no nos revela el verdadero lecho del río, sino sus reflejos del espacio circundante. Se piensa en la relación entre los argentinos, entre propietarios e inquilinos, en los créditos hipotecarios, en el acceso a la vivienda, en las variaciones del dólar... siempre relaciones entre argentinos.

Pero hay intereses, poderosos por cierto, que estudian cuidadosamente esta situación porque el mercado inmobiliario argentino se convertirá en un objetivo apetecible. Y para esos intereses el mercado inmobiliario es sólo eso, un mercado.

A ellos les dificulta la visión del profesional inmobiliario, que pone al hombre en el centro de la cuestión, y a los valores éticos por encima de la rentabilidad empresarial. A esto apuntan las leyes de nuestras provincias, que exigen un profesional formado ética y operativamente por la importancia de los valores en juego, en medio de grandes valores económicos.

En ese mercado inmobiliario se esconden los proyectos de vida de los argentinos, la vivienda digna, los lugares de trabajo, los mecanismos de las relaciones de las personas con respecto a los bienes inmuebles.

Las multinacionales inmobiliarias, muy respetuosas de las normas jurídicas y éticas en sus países de origen, llegan a Argentina sin contemplar ni allanarse a nuestras leyes y valores.

Lamentablemente, muchos legisladores locales no son conscientes de esta realidad. Apañan a estas gigantescas empresas y castigan a los profesionales que acaban de crear las mismas legislaturas.

Así se generan proyectos de ley que castigan al corredor inmobiliario, y otras que emplean fondos públicos para formar agentes para las multinacionales, mientras todavía no se han destinado fondos a las universidades nacionales para formar a los nuevos profesionales.

En este contexto, el Colegio busca aliados internacionales que creen en la profesión para la preservación de los valores humanos en el mercado inmobiliario. Ya están en marcha los estudios necesarios para que los profesionales cerremos filas en defensa de los valores éticos que deben guiar la profesión, y para crear los mecanismos institucionales internacionales que protejan a nuestra gente. El año entrante traerá muchas novedades.

Julio Farah

Pte. Colegio de Corredores Inmobiliarios/Rosario

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