Opinión

Polarización a la santafesina

Claves. Tras las primarias, Perotti y Bonfatti deberán pujar intensamente por la Gobernación. Corral deberá defender sus votos, en peligro por el nuevo escenario. Tácticas y estrategias.

Domingo 05 de Mayo de 2019

A todo o nada. Así serán los poco más de 30 días que restan para las elecciones generales, una especie de segunda vuelta que moverá las fibras políticas de la provincia de Santa Fe.

Así como la polarización se instaló a nivel nacional, y no hay ninguna señal de que pueda concluir, el proceso pos primarias va camino a abrir una grieta entre el frente Juntos y el Frente Progresista. Antonio Bonfatti, para poder hacer reversible el resultado de las Paso, tendrá que apelar a su máxima capacidad estratégica para sacar votos a diestra y siniestra.

Debería decir Bonfatti como principio general: "No soy de izquierda ni de derecha, sino todo lo contrario". Mucho se habló durante todo este tiempo de la necesidad de ir a imantar el voto que en las primarias fue a María Eugenia Bielsa. Eso no alcanza. Si el actual presidente de la Cámara de Diputados quiere ganar, tendrá que conseguir buena parte del voto anti peronista que, el domingo pasado, anidó en Cambiemos.

Bonfatti deberá mejorar, y mucho, su performance ene Rosario. Para eso necesita un urgente acuerdo interno con Pablo Javkin, quien ganó en los lugares que Bonfatti necesita mejorar. No fue casual que el concejal de Creo haya ganado en las 10 seccionales del centro y macrocentro.

Justo, en la zona más vinculado al microcentro, José Corral hizo la mejor elección con Cambiemos. El candidato del macrismo ganó en el Liceo Avellaneda, Aricana y la Facultad de Humanidades. E hizo una buena elección en otros establecimientos de la zona. Ese voto, a Javkin a intendente y a Cambiemos a gobernador, debería ser un puente que confluya en el postulante socialista.

Estamos en la pecera

El domingo se rompió el es escenario de tres tercios matemático y quedó una foto de tres tercios relativos. Demasiado lejos quedó Cambiemos como para dar vuelta la taba. En esa pecera, y en los 200 mil votos que no fueron a ningún candidato el 28 de abril, buceará también Perotti.

La competencia está abierta, y los dos postulantes son aptos para poder cumplir sus objetivos. Habrá que esperar para saber cómo influirá la cuestión nacional. Una semana después de las elecciones del 16 de junio cerrarán las listas nacionales. Por eso, Roberto Lavagna no quiso hablar con ningún medio provincial antes de las primarias. Y difícilmente lo haga antes de las generales.

De acuerdo a cómo viene la movida nacional, ¿podría resultar que tanto Perotti y el Frente Progresista terminen apoyando a algún candidato de Alternativa Federal? Ahí salen rápido a poner el foco en Perotti los socialistas y radicales. "Perotti tiene un acuerdo con Cristina, con el kirchnerismo, ¿de qué Alternativa Federal hablan?", se reposicionó un ministro radical del gabinete santafesino.

El rafaelino no pudo lograr que Bielsa vaya a reconocer la derrota y a posar para la foto en su toldería (la arquitecta dice que no lo hizo porque no estaban los resultados oficiales definidos), pero sí el día después la ex vicegobernadora dio un mensaje público para intentar contener adentro de Juntos a sus votantes.

Lo que se viene es muy parecido a una partida de ajedrez, pero con la bota santafesina como tablero. Se necesita mucha táctica y mucha estrategia. Perotti la requiere para mantener la diferencia y resguardar al rey, Bonfatti para avanzar con peones, torres y alfiles y Corral para sacar una jugada sorpresiva. Lo que debería hacer Corral es pedir al presidente el cese de una economía de ajuste.

Como contraplano, si la economía macrista lleva un poco de alivio a los hogares santafesinos, el candidato podrá llegar al 16 de junio con la esperanza de, al menos, mantener la cosecha.

Curiosos los casos del intendente de Santa Fe y de Roy López Molina. En el 2017, el delfín de Corral (Albor Cantard) ganó las elecciones a diputado nacional sin que buena parte de los santafesinos supiera de su existencia. Dos años después, Cantard apenas cosechó 38.236 votos como candidato a intendente de la capital de la provincia. Emilio Jaton, del Frente Progresista, se alzó con la friolera de casi 85 mil votos. La explicación, como la caída de López Molina en Rosario, tiene que ver con el pésimo momento del gobierno nacional.

Corral no trepidó en mostrarse con funcionarios nacionales. Y así le fue. ¿Cambiará el esquema para las generales? Ni él, ni López Molina, ni Cantard cometieron errores severos como para sacar tan pocos votos. La ola nacional que en 2017 levantó el peso de la marca, está vez fue un pelotazo en contra.

La tríada que tenía más chances de ganar la provincia se redujo a dos. ¿Cómo impactará en el santafesino la elección local con los posicionamientos nacionales? ¿La grieta le permitirá al Frente Progresista ir por arriba de esa bifurcación o la necesidad de ganarle al peronismo lo pondrá a Bonfatti en una actitud de peleador callejero?

El uno y el otro necesitan de lo mismo: cerrar acuerdos internos. Se escribió hace casi un año en esta columna que si el gobernador Miguel Lifschitz y el candidato Bonfatti no se encerraban en una pieza y decidían caminar juntos, el horizonte no se vería límpido. Conclusión: el socialismo perdió Rosario y quedó 185 mil votos abajo del peronismo en la provincia.

A los socialistas les queda una oportunidad, con fecha cierta: 16 de junio. El diagnóstico es el mismo. Marchan todos juntos en el Frente (incluido Javkin), o Perotti se calza la banda de gobernador.

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