Opinión

Pekín antes de los Juegos Olímpicos

En una nación que ya presenta estadísticas asombrosas, los Juegos Olímpicos en China podrían originar un nuevo récord de registros. Además de rendimientos deportivos superlativos, los organizadores esperan realizar 4.500 pruebas de doping, albergar aproximadamente a 10.500 atletas...

Viernes 04 de Enero de 2008

En una nación que ya presenta estadísticas asombrosas, los Juegos Olímpicos en China podrían originar un nuevo récord
de registros.
Además de rendimientos deportivos superlativos, los organizadores esperan realizar 4.500 pruebas de doping, albergar aproximadamente a 10.500 atletas, ganar 70 millones de dólares por la venta de recuerdos y emplear a 500.000 voluntarios.
El gobernante Partido Comunista de China espera además que los 4.000 millones de televidentes en todo el mundo no vean imágenes de protestas, disidentes, accidentes, pobreza, desorganización o que los residentes locales no muestren uno de sus hábitos favoritos: escupir.
Seguramente uno de los récords será el empleo de más de un millón de personas para controlar la ciudad olímpica y a los cientos de disidentes, activistas de derechos humanos y miembros de grupos religiosos ilegales en todo
el país.
El control social. Hu Jia, uno de los activistas más conocidos por promover los derechos de las personas que viven con sida, se encuentra en Pekín bajo un virtual arresto domiciliario desde hace más de seis meses.
Hu dijo que la policía es "un poco más suave" desde que su esposa dio a luz a principios de noviembre. Sin embargo, no le permiten recibir a muchos visitantes y normalmente es seguido por dos coches de policía cada vez que va al supermercado local.
"Me temo que esta situación no cambiará antes de los Juegos Olímpicos", dijo Hu.
El grupo Defensores Chinos de Derechos Humanos dijo que la policía impidió a cientos de personas asistir a principios de noviembre al entierro de Bao Zunxin, un disidente vinculado al movimiento democrático de 1989 en China.
"A juzgar por esto se podría decir que están muy preocupados de que incluso un pequeño acontecimiento pueda desatar una actividad democrática más amplia", agregó Hu.
El grupo informó de más detenciones y abusos a activistas de derechos humanos, quienes "enfrentarían un duro castigo" si realizan acciones durante los Juegos.
El año pasado, las detenciones políticas por "poner en peligro la seguridad de la nación" se duplicaron a 604, lo que según la fundación Dui Hua con sede en Estados Unidos confirma "el incremento de acciones contra disidentes".
La perspectiva de algún tipo de conflicto es muy escasa, teniendo en cuenta que los disidentes serán vigilados muy de cerca. También las posibilidades de ataques terroristas durante los Juegos Olímpicos son relativamente bajas, pero es bastante probable que se manifiesten grupos de ultramar o desencantados agricultores chinos.
La seguridad. Pekín no deja nada al azar e instaló cientos de cámaras de seguridad nuevas, además de las 300.000 que ya monitorean la capital china.
El presupuesto de seguridad de 300 millones de dólares incluye 80.000 guardias de seguridad entrenados especialmente para asistir a los 90.000 policías, a las fuerzas especiales y unidades antiterroristas, que vigilarán las sedes olímpicas. Unos 35.000 voluntarios olímpicos velarán también por la seguridad en los centros de competencia.
Estas cifras no incluyen a la policía paramilitar, una división del Ejército de Liberación Popular, o a la policía vestida de paisano del Ministerio de Seguridad Nacional o de la Oficina Estatal de Seguridad.
Las sedes olímpicas y los hoteles emplearán aproxidamente 100.000 voluntarios este año. Por otra parte, el gobierno de la ciudad movilizará a 400.000 "voluntarios urbanos", además de los comités vecinales, sedes del Partido Comunista local, equipos de propaganda, 200.000 guardias de seguridad y equipos de "guardianes urbanos".
El gobierno de Pekín financiará también una patrulla civil integrada por 31.000 ciudadanos que cooperará con la policía en el mantenimiento del orden en toda la ciudad.
Aproximadamente 20.000 personas se sumarán a las 250.000 para manejar el tránsito olímpico, informaron los medios estatales de comunicación.
El pasado septiembre, la policía en Pekín ordenó no alquilar apartamentos a personas con un "estilo de vida irregular" o a los que pertenezcan a grupos religiosos ilegales.
La campaña preolímpica incluyó además redadas para deshacerse de los inmigrantes no registrados en la ciudad e iniciativas para mejorar el comportamiento social de sus 15 millones de residentes.
Limpieza de "villas". El gobierno demolió la mayor parte de las 171 "villas urbanas" donde residían más de 400.000 personas, en una limpieza de "construcciones ilegales". Además, lanzó un "proyecto foso" que consiste en "incrementar los controles de vehículos y personas que pretenden entrar en la capital y tomar medidas para impedir el ingreso de materiales peligrosos", explicó la policía.
El presidente chino, Hu Jintao, solicitó a todos los departamentos y a todos los "sectores de la sociedad" que presten atención a la seguridad olímpica, según anunció a la prensa el jefe de la seguridad olímpíca, Liu Shaowu: "Cada comunidad, cada distrito, todos han desarrollado actividades para combatir el crimen relacionado con los Juegos", dijo el funcionario.

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