En voz baja

Paella para festejar la primera salida

Desde afuera parece que los políticos no hubiera hecho la cuarentena.

Domingo 14 de Junio de 2020

Desde afuera parece que los políticos no hubiera hecho la cuarentena. Aparecen acá, allá y en todas partes, cuando no es inaugurando una obra es visitando un merendero o sentaditos cómodamente en el estudio de un canal de televisión hablando de bueyes perdidos. Pueden hacerlo, porque su actividad es esencial y ha estado exceptuada de las del resto de los mortales porque tiene una función vital para el normal desenvolvimiento de las instituciones. Así fue como esta semana, cuando Martín Insaurralde dio positivo de Covid-19, un hilo helado corrió por la médula de sus colegas del gobierno y fuera de él. Pero lo cierto es que los políticos han cumplido el aislamiento como todo hijo de vecino, salvo, claro, para hacer lo que tienen que hacer. Por eso, cuando, el jueves pasado, el diputado provincial socialista Miguel Lifschitz y su esposa y colega, Clara García, fueron a cenar a un coqueto restaurante del bajo, lucían -y estaban- felices. Y no es para menos: como había poca gente consiguieron la mesa de la ventana, tomaron un rico vino blanco y compartieron una paella valenciana desbordante de mariscos. Se fueron temprano porque al día siguiente tenían una agenda muy apretada. La política permite tomar un respiro, pero no largas cuarentenas.

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