Opinión

Números saludables

El derecho de admisión, Tribuna Segura y el uso de la tecnología redujeron considerablemente los hechos de violencia de magnitud en los estadios de primera división en Santa Fe.

Miércoles 07 de Agosto de 2019

En un contexto general en el que la violencia surca un territorio, la disminución considerable de los incidentes en los estadios de fútbol de primera división de Santa Fe irrumpe como un dato relevante, ya que en los últimos tres años el promedio fue de un episodio de magnitud por año, según se desprende de los datos estadísticos que están procesando en materia de seguridad deportiva.

Otro aspecto que se destaca del informe que elabora el área provincial es la reducción de un cincuenta por ciento en la cantidad de efectivos que conforman los operativos en los estadios.

Estos nuevos y alentadores guarismos que mensuran los incidentes en el fútbol, cuyos índices son inversamente proporcionales a los que se dan cotidianamente por la violencia urbana, según los responsables de la seguridad deportiva, se deben a la aplicación del derecho de admisión por parte del Estado, a la puesta en marcha del programa nacional Tribuna Segura y a la disponibilidad de las herramientas tecnológicas para prevenir y detener.

“La violencia en los estadios se redujo de manera evidente en los últimos años, de los 15 incidentes de relativa importancia que se registraron desde diciembre del 2015 hasta hoy, el 80 por ciento fue en 2016 y de allí hasta ahora los inconvenientes fueron solamente tres o cuatro. En esa reducción mucho tuvieron que ver las medidas que se pusieron en marcha, como el derecho de admisión delegado, que se implementó en 2017, ya que de ahí en más prácticamente no tuvimos incidentes”, dijo Diego Maio, coordinador de Seguridad Deportiva.

Históricamente los diferentes especialistas internacionales en seguridad deportiva coincidieron en que la erradicación de la violencia sólo era posible con una presencia organizada del Estado en las tareas de persuasión y prevención, para así fomentar el indispensable cambio cultural, y señalaron a la represión como el mayor síntoma del fracaso de un operativo.

Es por ello que las medidas apuntadas, más la imposibilidad de que concurran los hinchas visitantes, formatearon una realidad con menos incidentes.

Organización y tecnología

Es cierto también que el derecho de admisión comenzó a tener efectividad cuando los clubes se lo delegaron a los organismos de seguridad, ya que los controles son menos permeables a las prebendas o excusas que usaban los directivos, quienes por temor o conveniencia no garantizaban su cumplimiento.

Maio también puso en valor el uso de la tecnología y en ese aspecto destacó la funcionalidad de las cámaras de videovigilancia, “porque con ellas los hinchas dejaron de ser anónimos”, destacó.

“Las cámaras constituyen un recurso que previene y dispersa, porque con ellas los asistentes dejaron de ser anónimos, lo que no es un dato menor. Un ejemplo claro fue lo que sucedió en el partido entre Central y Gremio, cuando las parcialidades comenzaron a arrojarse cosas entre ambas bandejas, de arriba hacia abajo y viceversa, y ahí rápidamente ubicamos las cámaras detrás del arco y el conflicto se diluyó enseguida, fue inmediato, y es porque saben que quien queda registrado participando en hechos de violencia automáticamente es identificado y pasa a integrar la nómina en el derecho de admisión. Es decir que no entra más a los estadios”, describió el funcionario.

Operativos con menos policías

Con relación a los operativos con menos efectivos y por ende menos onerosos para los clubes, Maio también precisó: “En el 2014, cuando ya se jugaba sin visitantes, un partido demandaba entre 600 y 650 efectivos, lo que por entonces era considerado normal. El último partido de Central en el Gigante el dispositivo tuvo 390, de los cuales 50 son de Tribuna Segura, programa que se incorporó hace dos años nada más. Así entonces el número de agentes se redujo a la mitad”. Y añadió: “Pero este dato es fácil de comprobar para quien va a la cancha habitualmente, porque hace un tiempo se encontraba en los accesos del estadio con policías de caballería, de la división perros, con grupos de infantería y todo eso generaba un clima tenso y de hostilidad inminente. Hoy en cambio el público el único contacto que tiene con la policía es en el trabajo de cacheo, en el que todos proceden con respeto. Y esto constituye un cambio cultural que no es menor”.

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