Opinión

No sabe, no contesta

Claves. A menos de tres semanas de las elecciones, la mayoría de los rosarinos no sabe a quién votar. Respecto a la intención de voto, ningún precandidato supera aún el 18%. El futuro de las Paso.

Jueves 27 de Julio de 2017

El colmo de tener 43 listas a concejal y 57 a diputado nacional es que, a menos de tres semanas de las primarias, la mayoría de los rosarinos no sepa a quiénes votar.

De acuerdo a los sondeos que los candidatos encargaron, no existe en Rosario una mayoría notoria que sepa hacia donde encaminar el voto. Por ejemplo, según una muestra de Innova Opinión Publica, el 57 por ciento de los rosarinos no tiene definido a quién votar, y sólo el 38 por ciento sí lo decidió.

Los porcentajes van confirmando una tendencia que se registró en los últimos tiempos electorales y que, incluso, muestra que un buen porcentaje de los electores define el voto adentro del cuarto oscuro. Pese a que la oferta es cada vez mayor —hay cerca de 900 candidatos a concejal y otros 900 a diputado nacional—, la demanda se toma sus tiempos.

Una de las razones —entre muchas— que le dificulta al ciudadano la definición previa de su elección personal es la desaparición de los partidos políticos como ordenadores de las candidaturas. Hoy, ya no están los candidatos "de los partidos" hablándoles a las multitudes.

En este caso, bien vale aferrarse a los datos científicos para marcar desde los datos duros determinada concepción teórica. A la hora de decidir el voto, el 69 por ciento de los rosarinos dijo priorizar al candidato. Sólo el 24 por ciento se inclinó por el partido. Un dato tremendo que marca un antes y un después en la política. Y de la que ya no hay vuelta atrás.

Con Paso o sin Paso

Curiosamente, los ciudadanos no desdeñan en Rosario la importancia de las elecciones, como indicaría una primera mala lectura de las pocas certezas respecto de a quién votar. Para el 49 por ciento los comicios son importantes y para el 28 por ciento muy importantes. En las últimas horas, llamó poderosamente la atención un dato que llegó desde la provincia de Buenos Aires, según el cual el 60 por ciento está a favor de terminar con las Paso, una idea recurrente que germina en el pensamiento del presidente de la Nación.

Obviamente que la indefinición en Rosario de los ciudadanos que definen la historia electoral impide que a esta altura pueda tomarse como hecho científico cualquier medición sobre intención de voto, aunque se recorta claramente un escenario de tres tercios a concejal que involucra al peronismo, Cambiemos y el Frente Progresista.

"Casi el 70 por ciento de los rosarinos prioriza a la persona, al candidato, sobre el partido político. Apenas el 24% se inclina por una fuerza partidaria"

La sobreoferta electoral —absurda y carnavalesca— convierte a las campañas en el episodio menos apto para el análisis político cualitativo. ¿Cómo evaluar posicionamientos políticos, estrategias y objetivos cuando casi todo se reduce a una selfie, a visitar algunos domicilios para tomar mate y "escuchar a Josefa, de barrio Acíndar".

"Abandonar el «pueblo» por la "gente" y adelgazar aún más al destinatario hasta convertirlo en «vos» (la innovación más reciente) no sólo es una estrategia de campaña. Puede ser también la adaptación, intuitiva o forzada, a un espíritu de época", escribió con tino la periodista Raquel San Martín, en La Nación. Qué curioso: desde el progresismo siempre se criticó que se hable de "la gente" y no del "pueblo". Ahora se habla de "vos".

El polémico Jaime Durán Barba, gurú exclusivo del macrismo, escribe en su último libro que "cuando le preguntamos a la gente si quiere que el próximo presidente sea de izquierda o derecha entre un 70 por ciento y un 80 por ciento de los latinoamericanos dice que el tema no le interesa". Lo curioso del caso es que, aquí y ahora, la propia Cristina Kirchner adoptó escenas del marketing duranbarbista para promocionar su candidatura a senadora.

Esa desaparición de los partidos políticos como eje central de las campañas y las candidaturas hizo creer a un montón de gente que podría encontrar conchabo por buen tiempo, y con ingreso calificado, juntando avales y formando listas. Error: rara vez los ciudadanos optan por darles el control de sus ciudades a personajes no aptos. A veces, suele ocurrir sí en elecciones legislativas que el elector se incline por alguna propuesta más folclórica que política.

"La indecisión electoral no se traduce en desinterés sino más bien todo lo contrario, ya que cuando se le pregunta al encuestado «a quién elegiría para concejal si la elección fuese este domingo» y se le muestra una imitación de la boleta única, el 90 por ciento elije una de las opciones", señalaron los directores de Innova Opinión Pública.

Como dijo un político rosarino al pasar: "A la gente le gusta votar siempre". En ese marco, no son pocas las voces que aluden a la falsedad ideológica de la muestra que indica que el 60 por ciento no quiere más las Paso. Sin embargo, toda la clase política, sobre todo la dirigencial debe reformar profundamente el sistema electoral, que termina convirtiendo en un aquelarre a toda la oferta. El control de avales y la suba de los umbrales para pasar la barrera de las primarias son dos de las medidas a tomar.

Ese fárrago de postulaciones y la indefinición sobre a qué candidato votar, hace que en Rosario los que van al frente no superen el 18 por ciento de los votos. Sí se refleja en cualquier sondeo que hay un escenario propicio para los tres tercios. El antecedente más inmediato de una elección de medio mandato recargada de listas es la de 2013, cuando ganó el Frente Progresista por, apenas, el 28 por ciento de los votos. Es muy probable que, el 13 de agosto, ningún precandidato roce ese porcentaje.

Al fin, todo está por hacerse. Aunque sólo faltan dos semanas y media para que hablen las urnas por primera vez.


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