Opinión

Mercedes al gobierno y al poder

Se viene el 2019. Tanto en el gobierno como en la oposición ya están pensando en las elecciones del año próximo, mientras la gente se pregunta cómo hace para sobrellevar este difícil momento.

Domingo 10 de Junio de 2018

El gobierno nacional en pleno respiró aliviado cuando esta semana el Fondo Monetario le concedió 50 mil millones de préstamo. Sin embargo, el elenco oficial quedó dividido en dos respecto de cómo sigue la cosa. Están los "halcones" de siempre que aseguran que hay que seguir como se hizo desde diciembre de 2015 y están las "palomas" que dicen que es hora de variar la estrategia política y económica. Los primeros, cultores del "lo peor ya pasó, redoblemos el paso nuestro", los otros, "nos dieron una segunda chance, dejemos de mirarnos el ombligo".

Hace cuatro semanas, el 8 de mayo para ser precisos, el presidente dijo después de confirmar que hablaba con Christine Lagarde: "Mi convicción es que estamos recorriendo el único camino posible para salir del estancamiento, buscando siempre evitar una gran crisis económica, que nos haría retroceder y dañaría a todos". Hace un mes, Macri anunció que se intentaba evitar, no cualquier cosa, sino una gran crisis económica. El dólar no llegaba ese día a los 23. Hoy está a 26. Semejante cuadro, ya no importa si se heredado o propio, movió al gobierno a proponer unificar la conducción económica y a abrirse al diálogo político. Sobre esto último, ni el discurso de llamar otra vez a los alfiles políticos como Emilio Monzó o fortalecer a Rogelio Frigerio, poco y nada. Se imponen los halcones de "lo peor ya pasó".

El jefe de Cambiemos debería saber que el 7 de junio es la segunda fecha más importante de su mandato. La primera es el 22 de noviembre de 2015, cuando le ganó en las urnas al peronismo consiguiendo que las instituciones garantizaran la alternancia política. El día de la semana pasada es el anuncio de la concesión de un préstamo que mitiga, al menos en los papeles, la desazón manifestada en la corrida de hace un mes y le da aire para reencausarse. Después de dos años de gestión propia sin los resultados anunciados por ellos mismos (nadie puede alegar su propia torpeza, decían los romanos), con una inflación indomable, sin el crecimiento esperado, con una cuarta parte de la población en la pobreza, la salida fue tomar un monto de deuda similar al que toda la dictadura le dejó a Raúl Alfonsín en 1983. Si se le suma lo acumulado en estos dos años y medio, el monto trepa a las seis cifras. ¿Hay espacio para que los halcones del gobierno crean que pueden seguir como si se tal? La respuesta, claro, es negativa.

"No tenemos más margen para el discurso épico. Deberíamos arremangarnos, bajar el tono y convocar a una salida más consensuada", le dijo a este cronista uno de los del sector "paloma" en estricto y reiterado deseo de off. "Cincuenta mil palos es un acto material de confianza del mundo para decirnos desde afuera que quieren nuestro modo de pensar. Que nos crean desde adentro y, sobre todo, los ciudadanos de a pie que nos votaron, depende de nuestra actitud. Dijimos durante dos años que nosotros éramos el único camino. Una cosa es saber hacia dónde vamos y otra negar cualquier GPS de los otros sectores de la política", agregó el funcionario.

Allí está el dilema. O seguir jugando a la grieta de ellos o nosotros que tan buenos resultados (justificados, en varios aspectos) dio en las urnas, o pensar que gobernar es algo más que concentrar boletas de papel en los comicios. Dicho más ambiciosamente, es pensar en trascender el partidito político del momento o aspirar a buscar un lugar en la historia de los que torcieron el destino de chocar en crisis como pasó en los últimos 60 años.

La oposición tampoco tiene un gesto heroico. Lo que más se escucha en los pasillos de los reductos peronistas es la frase que lo demuestra: "para nosotros, ahora, hay 2019". Traducido. En miedo del tembladeral económico para todos, nosotros tenemos veta para despuntar el deseo de llegar al poder. Hablemos de generosidad

Si se hasta se lucubra un acuerdo de todo el PJ sin poner el límite al kirchnerismo que hasta hace un mes era la mancha venenosa. La estrategia que urden el peronismo federal más Massa (en algunos whatsapp figura la sigla PJ+A. Algunos tienen tiempos para ridiculeces) es conseguir la exclusión expresa de Cristina Fernández de toda aspiración electoral junto con un puñado de emblemáticos de su espacio para dejar que una interna suture las heridas. El caudillo de Tigre niega todo acercamiento (salvo algunos cafés y almuerzos en un reducto de Belgrano) y las miradas se dirigen a Miguel Angel Pichetto, un hombre de mucho peso por estos días a pesar de no conseguir los votos en su propia provincia para ser gobernador.

No deja de ser notable la diferencia de percepción de la realidad por parte de quienes actúan en la cosa pública y el resto de los ciudadanos. A la población en general no se le escapa el tenor de lo que ocurre. Desde los más castigados por la coyuntura a los más resguardados se nos cruza el fantasma conocido de volver a sentir que cualquier horizonte de proyección se esfuma. Eso es una crisis. El zarpazo inmediato pero, sobre todo, la angustia de pensar que otra vez hay que reaccionar aquí y ahora y los proyectos quedan desestimados. La dirigencia, con el claro distingo de los que temporalmente ejercer el poder y los que aspiran a tenerlo, juega a creer que la política sólo se hace desde los límites de sus agrupaciones. Y, por supuesto, sin el mejor contagio de ejemplaridad que podría comenzar por actitudes públicas de enorme impacto emocional, aunque no de peso decisivo en lo económico, para demostrar que están a tono con lo que pasa.

Como siempre, desde la humildad y el sentido común llegan los mejores análisis. Una de las personas de más antigüedad de un canal de televisión de Buenos Aires, trabajaba como todos los días limpiando el ingreso de la emisora. Dejó de barrer para permitir el paso de la comitiva que acompañaba a un funcionario de tercer rango y luego para la de un dirigente muy conocido de la oposición que hace 30 años enroca cargos. Miró cuántos eran y de qué autos descendían hablando por los más nuevos celulares. Mercedes, así se llama la trabajadora, le dijo a este cronista: "Con el sueldo de estos 30 tipos (sin metáfora, eran 3 decenas) comemos en mi barrio entero por una semana".

La Argentina no está para celebrar acuerdos de deuda, creer que nada hay que cambiar y, menos, entender que este es un partido que se hace para la tribuna. Esencialmente porque la tribuna la está pasando mal y lo empieza a hacer sentir a viva voz.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});