Opinión

Maremoto en el pocillo de café

Claves. En una crisis innecesaria, el PS se quedó sin bloque propio de diputados por la posición de Contigiani. Alboroto en la relación gobierno-CGT. El Mundial ya no pone en el freezer la realidad.

Jueves 14 de Junio de 2018

La pasión, el compromiso y la militancia con la que buena parte de la sociedad salió a posicionarse respecto del aborto logró el milagro de secundarizar lo que era la gran pasión argentina: el Mundial de Fútbol. Y está muy bien que así haya sido.

La despenalización y todo el contexto del debate atravesó como un rayo a la sociedad en todos sus estamentos, categorías, sectores sociales y partidos políticos. No piensan ni votan de la misma forma ni todos los opositores ni todos los oficialistas. Un verdadero ejemplo de posicionamientos, donde lo que prima es la libertad de conciencia y no el dogma.

Sí estalló como un dogma en el socialismo la cuestión, al punto de convertir una tormenta en el pocillo de café en una crisis identitaria fenomenal que se extendió al Frente Progresista. Resultado: el socialismo se quedó sin bloque propio y Luis Contigiani, en vez de partir hacia un destino político diferente creó un monobloque que se llama Frente Progresista Cívico y Social.

Todos los protagonistas de la historia dieron pasos en falso. "El error fue haber elegido a Contigiani de candidato a diputado nacional, y eso fue responsabilidad de todos los cabezones del partido. Ya se sabía cómo pensaba", dice una fuente partidaria.

Lo cierto es que, conocido cómo iba a ser el voto del ex ministro de la Producción, y sin poder convencerlo para que lo cambie, debería haber operado una salida por arriba del laberinto, evitando el escandalete declarativo al que se sumaron Alicia Ciciliani —la sucesora de Contigiani en Producción— y el vicegobernador Carlos Fascendini. Luego de que Ciciliani pidiera la renuncia de la banca, Fascendini le mandó a decir: "Yo también estoy en contra de la despenalización".

Pasado el maremoto en el florero del progresismo local, vuelve el pobre a su pobreza, el rico a su riqueza y Contigiani al bloque del Frente Progresista. El gobernador Miguel Lifschitz deberá ahora ir a fondo con un plan de reducción de daños para que la historia no se vuelva a repetir.

Dejando de lado las anécdotas santafesinas, todo el contexto alrededor de la despenalización mostró un sugerente cambio de aire, con una sociedad movilizada, especialmente desde el lado de la juventud, y también de jóvenes que, hasta aquí, no tenían, ni tienen, nada que ver con la política partidaria.

Es muy refrescante por estas horas escuchar, ver y leer cómo ese grueso sector de la sociedad le marca los pasos a la política tradicional, al margen de cualquier resultado. Gane o pierda la despenalización del aborto en el Congreso, son zonas y horas de clivaje. Si no es hoy, la despenalización será mañana o pasado mañana. O en el 2020.

Lo fundamental de estos días es aceptar el valor de la tolerancia, de la opinión contrastada. Y evitar el pensamiento único, esa lacra que siempre termina contaminando los escenarios. Un auténtico liberals político (con "s" final) está a favor de la despenalización del aborto, pero respeta a rajatabla el derecho a estar en contra.

Sea cual fuere la resolución de la historia, en este caso sale bien parado el presidente de la Nación, quien permitió el debate pese a estar en desacuerdo con la despenalización. Eso es un avance respecto de otros tiempos, de otros presidentes.

A la salida de la votación de la Cámara de Diputados, al país le espera una agenda diferente, que vuelve a pasar por otro órgano híper sensible: el bolsillo. Los sindicatos, la CGT, la oposición y los gobernadores reparan en la cita de uso corriente que popularizó Mirtha Legrand: "Como te ven te tratan y, si te ven mal, te maltratan".

Hugo Moyano primereó a todos sus pares al lanzar un paro de camioneros que tendrá impacto en el país. Frente a esto, los triunviros cegetistas se vieron en la obligación de ponerle fecha y modo a su propia huelga: 25 de junio, sin movilización.

A la par de la acción declarativa del paro, los integrantes de la central sindical esperan algún llamado del gobierno para negociar. Como alguien dijo: "El mejor paro, es el que no se hace". Sin embargo, ayer, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, adelantó que se rechazaba de plano una demanda de la CGT: la eliminación de Ganancias en el pago del aguinaldo.

A medida que los tiempos electorales empiecen a acercarse todos endurecerán posiciones en la oposición, fundamentalmente con el control de la calle, algo que siempre le fue refractario a Cambiemos. Hasta el macrista tiempo completo Carlos Melconian anunció lo que se viene: "Pechuguita con purecito de calabaza". El genial Tato Bores le agregaría: "Y good show".

En materia económica, la realidad y los planes del gobierno tras el acuerdo con el FMI van en contra de aquella aseveración de Macri respecto a que "lo peor ya pasó". Si uno agudiza el oído para internalizar los dichos de Melconian y algunos otros economistas de la cátedra, llegará a la conclusión de que "lo peor está por venir". Ojalá la realidad se empeñe en contradecirlos.

Empieza el tiempo en que todos empiezan a hablar con todos. En el oficialismo y en la oposición. Está pasando en la ciudad de Buenos Aires entre los macristas y el ex adversario por la Jefatura de Gobierno, Martín Lousteau, quien podría terminar siendo aliado en Cambiemos. Está sucediendo entre los socialistas con el peronismo, en sus diversas formas. Anteayer, fue el turno de Lifschitz con el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti. Hablar no cuesta nada. Por ahora.

El caliente debate por el aborto y los paros por venir ponen en duda las aseveraciones más optimistas del oficialismo, respecto de que el Mundial de Rusia operaría como el gran opio del pueblo argentino. Cambiamos.

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