Marcos Juárez: ¿un nuevo "kilómetro 0"?

Datos clave del histórico triunfo peronista en la ciudad cordobesa donde años atrás nació Cambiemos

06:10 hs - Domingo 13 de Septiembre de 2026

En 2014 ganó la Intendencia de Marcos Juárez una alianza entre el PRO y el radicalismo. Dado que finalmente al año siguiente se conformó Cambiemos con esas mismas fuerzas, más la Coalición Cívica (CC), se dio en llamar a aquella ciudad cordobesa el “kilómetro 0” de dicha alianza.

Ese predominio cambiemita culminó el domingo pasado con la victoria de un peronista, después de 53 años, con un frente vecinalista. Como ocurre habitualmente, se dispararon todo tipo de hipótesis al respecto: que el justicialismo unido podía ganar en un lugar conservador, que la cuestión es que el no peronismo fue dividido, que hubo más ausentismo, que no hubo candidato libertario, etc.

Triunfo bajo la lupa

La primera cuestión es que se trató de un debate absolutamente local, sin referencias provinciales ni nacionales. Los cuatro espacios principales se mostraron como opciones vecinalistas.

El único de ellos que intentó mostrar apoyos extra municipales fue el exintendente Pedro Dellarossa, precisamente el creador del “kilómetro 0”: expuso el apoyo explícito de Luis Juez y Patricia Bullrich, y hasta circuló un audio con el aliento de Mauricio Macri. En un comicio municipalizado, esas referencias no jugaron a favor.

La segunda cuestión es que, si bien se unieron todas las tribus peronistas (había un candidato del Frente Renovador que se bajó), eso no garantizaba automáticamente que todos los votos filo justicialistas fueran para el mismo lado. A su vez, si la mayoría no hubiese querido que se impusiera un candidato del justicialismo, podría haber polarizado la elección con el no-PJ más votado (Dellarossa), pero eso no ocurrió.

Aquí viene la tercera cuestión: era una elección de cambio. La intendenta saliente poseía una alta desaprobación. El punto era qué opción sintonizaba mejor con la demanda social. Dellarossa ya había sido intendente y Verónica Crescente -exfuncionaria de éste- no pudo desmarcarse de lo que el ganador denominó “un fin de ciclo”, pese a que ambos poseen una imagen bastante positiva.

El cuarto punto es que, si bien hubo menos participación que cuatro años atrás (casi cinco puntos), eso no explica el resultado electoral adverso para las fuerzas no peronistas. En el supuesto de que todos esos votos que se quedaron en la casa hubieran ido detrás de Dellarossa, no hubiese modificado la historia ya que la diferencia del ganador fue de 26 puntos.

Quinto elemento: el candidato peronista sacó más votos que su espacio en 2022. Es decir: considerando el punto anterior y éste, el PJ no ganó con los mismos votos de las veces anteriores sino que obtuvo más.

Sexta cuestión: la unión de los exaliados Dellarossa y Crescente sumaría el 31 por ciento de los votos, de modo que tampoco se explican sus respectivas derrotas por la partición. Si a ellos se hubiesen sumado los 17 puntos de Gerardo Pasquali, llegarían al 48 %. Pero todos sabemos que en política 2+2 no es 4 y que no basta con ordenar la oferta para encolumnar todos los votos de un segmento. Cuando el electorado no se quiere polarizar, no hay maniobra que lo modifique. El resultado de la primera vuelta presidencial de 2023 lo atestigua claramente.

Séptima consideración: tuvo un muy buen desempeño quien salió tercero (Pasquali), ya que desplazó a la exfuncionaria Crescente al cuarto lugar. Un espacio nuevo que hizo campaña yendo contra todos los demás obtuvo el 17 por ciento.

Octavo punto: más allá de las campañas públicas, hubo mucha campaña “lado B” en las redes sociales, pero no movió el amperímetro. En un lugar donde están habilitados para votar casi 25 mil ciudadanos, la incidencia de la acción en las plataformas tiene un impacto relativo ya que prevalece la percepción de modo directo que se tiene de los competidores. Es decir, estrategia correcta mata a ataques en redes.

La clave del triunfo

Germán Font, quien contó con el asesoramiento del consultor Santiago Comadira, decidió “no ser peronista” durante la campaña sino vecinalista, y esa fue la clave.

Por lo tanto, al justicialismo unido le va mejor que desunido, pero eso no garantiza un triunfo si el candidato no luce suficientemente moderado, autónomo y con la propuesta adecuada (teléfono para Axel Kicillof). Así como tampoco se debe extrapolar este resultado para el año próximo, porque 2027 será otra historia.