Opinión

Macri y CFK se necesitan como nunca

Claves. El gobierno tiene como único plan competir contra Cristina. Una candidatura alternativa que unifique a la oposición bloquearía la reelección de Macri.

Jueves 17 de Enero de 2019

El gobierno tiene una sola bala de plata: mantener, vivita y coleando, hasta después del cierre de listas la ajetreada antinomia Macri vs. Cristina.

No hay Plan B en la Casa Rosada. Todo se circunscribe a la extensión en el tiempo de la ya imbancable "grieta", que no es otra cosa que un fabuloso negocio político-electoral que los dos protagonistas cobran por ventanilla. Se entienden los fundamentos.

La reelección del presidente se vería en severo riesgo si, de pronto, como por arte de magia, se produce un trasvasamiento de intención electoral desde Cristina hacia algún candidato del peronismo federal. Que, en ningún caso, será Juan Urtubey y/o Miguel Pichetto. Pero sí podría darse con Roberto Lavagna.

Sin embargo, debe decirse, esa posibilidad hoy no es más que un sueño trunco. La ex presidenta es la opositora con mayor intención de voto, y no se conoce peronista alguno —o alguna— que haya renunciado a la posibilidad de ganar. El único antecedente es de alguien que sí sabía que iba a perder: Carlos Menem, en la víspera del ballottage.

Frente a ese antecedente, es probable que suceda lo mismo si la senadora advierte que no tiene chances de ganarle a Macri una segunda vuelta. Pero, hay quienes también relativizan esa posibilidad. "Si Cristina pierde, será por muy poco. Y logrará hacer ingresar al Congreso un montón de diputados y senadores kirchneristas. Perdiendo así, sale ganando. Y se quedará como jefa de la oposición", mensuran cerca del laboratorio de Olivos.

La única decisión política que puede limitar la chance de una final entre el macrismo y la ex jefa del Estado debe contemplar la viabilidad de una candidatura única en la oposición no K, dejando afuera los extremos ideológicos. "Es imposible ir a una interna abierta con un candidato que no sea (Roberto) Lavagna. El Pálido es el único que garantiza que no haya fuga de votos. Si gana (Sergio) Massa o algún otro, los votos se dispersan en la general", dijo una referencia institucional calificada.

Lavagna, desde su bungalow en Cariló, convertido en Puerta de Hierro, le está diciendo a la clase política, y al Círculo Rojo, que si hay voluntad de llevarle en bandeja el pedido para que sea único candidato, él acepta. Pero que no le pidan ir a una interna con Felipe Solá, Massa y el sanjuanino Sergio Uñac.

La resolución de ese episodio repercutirá directamente en la política santafesina. Bien podría darse el caso de que socialistas y peronistas compartan una candidatura nacional pero, a la vez, se enfrenten duramente en la provincia. Explique esto, lector, a un politólogo dinamarqués.

El tiempo está después

Ya no hay tiempo para que la oposición tenga tiempo —permítase el juego de palabras— de construir un estructurado programa alternativo. Cualquier construcción que aparezca —si es que aparece— será como un caballo de Troya que, en su panza de madera, llevará blancos y negros, buenos y más o menos. De todos modos, los bajísimos índices de imagen positiva que tiene Macri debería envalentonarlos.

El autodenominado "mejor equipo de los 50 años" ha logrado una inflación récord: 47,6 por ciento. Es increíble que Argentina haya quedado sólo superada por Venezuela cuando, además, muchos de los países vecinos no superan el 3 por ciento inflacionario anual. Como una referencia que quedará para la historia, dos ex funcionarios del Banco Central (Lucas Llach y Federico Sturzenegger) sostenían a mitad de año pasado un power point que anunciaba "18 por ciento de inflación". Un bochorno de pronóstico.

Pese a que la inflación es escandalosa y la recesión no cede, el macrismo puede volver a ganar las elecciones. Podría resumirse con una frase el estado de las cosas. "Macri está haciendo mal las cosas, pero no queremos volver atrás", repite un sector de la población que le da sustento a quienes piden analizar la realidad del peronismo, que viene perdiendo elecciones desde 2013.

En Santa Fe, el gran escenario está casi definido. El lanzamiento de la candidatura de José Corral, ayer, completa en buena forma la plantilla de aspirantes a la Gobernación.

Sorprendió la decisión de Corral de lanzarse ayer en Rosario, aunque también debe ser tomado como una forma de clausurar rumores. Se decía en los pasillos que ante la falta de unidad en Cambiemos, desde el gobierno impulsarían una candidatura de Mario Barletta, el preferido de Elisa Carrió. Ahora falta la confirmación de la postulación de Federico Angelini, quien empapeló la ciudad promocionando su rostro y su apodo (Fede), pero sin mencionar a qué cargo.

En Cambiemos está dando que hablar la ausencia pública de Roy López Molina, quien deberá llevar adelante su candidatura a intendente, intentando mantener todos los votos que lo hicieron ganador de las elecciones a concejal.

A algunos les sorprendió la ausencia de López Molina en el lanzamiento de Corral, en el mismo momento en que el ex presidente de la UCR lo nombraba como su candidato a intendente. Aunque también llenó de elogios a Jorge Boasso, a quien le impidió participar de una primaria de Cambiemos, en 2017.

Así es la política. Los rechazos de ayer pueden ser los abrazos de hoy.

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