Opinión

Macri, sucesión y sucesores

Claves. A diferencia de la oposición, hoy Cambiemos tiene variantes para pensar en 2019.

Domingo 26 de Noviembre de 2017

Salvo que aparezca un episodio capaz de modificar la realidad del aquí y ahora, el gobierno nacional terminará 2017 con buen sabor de boca. Mucho más por el escenario político despejado que por la economía del día a día.

Cambiemos tiene hoy un plus a favor que ningún otro sector político retiene: nombres capaces de competir con perspectivas de triunfo en 2019. Además de la estampita que dejó el 22 de octubre, con el oficialismo triunfando en las cinco provincias más importantes, a la hora de pensar en los futuros comicios —que tendrán una importancia muy superior— el macrismo tiene en Macri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta a tres protagonistas que, hoy por hoy, gozan de su mayor salud política.

Un escenario electoral que plasme en las boletas a esas tres referencias, en el mismo día y a la misma hora, plantea una vara demasiado alta para la oposición. La oposición no tiene hoy, ni siquiera, un horizonte táctico que le permita gozar de una mínima ilusión.

Es un perfecto contraplano de lo que sucedió un año atrás. A fines de 2016, la oposición se le plantó legislativamente al oficialismo, que vio fracasar su esquema de modificación de impuesto a las Ganancias, además de otras iniciativas. Allí, el peronismo, reeditando el "todos unidos triunfaremos" que había olvidado, propinó una sonora derrota al gobierno en la Cámara de Diputados.

Un año después, la realidad política cambió de cabo a rabo, no tanto en la composición de las Cámaras, sino en el clímax tras las elecciones de octubre y en el desfile interminable de ex funcionarios kirchneristas por el Palacio de Tribunales. A veces, la cotidianeidad de la información —y la sobreinformación— impide evaluar los sucesos en toda su magnitud: están presos, nada más ni nada menos, que un ex vicepresidente de la Nación (Amado Boudou) y el disco rígido del kirchnerismo (Julio De Vido).

La base social del macrismo, el grupo más concentrado de adherentes, es rabiosamente antiperonista y no trepidará en su reclamo de ver a Cristina presa. Sin embargo, el mejor negocio para Macri es que la ex jefa del Estado siga libre, correteando políticamente por todo el país.

Ese tránsito despejado que muestra la larga marcha de Cambiemos hacia la reelección de Macri, puede escribirse también respecto de Vidal y Rodríguez Larreta. Los tres irán por sus respectivas reelecciones salvo que Macri decida lo que hizo Néstor Kirchner: dejar de lado su propia reelección.

El cambio de época se nota, por ejemplo, en las derivaciones políticas de la desaparición del submarino ARA San Juan. Las usinas mediáticas oficialistas, más rápidas que un bombero, enfocaron todos los cañones en Cristina, Agustín Rossi y Nilda Garré. Si Macri provoca un amplio cambio de cúpula en la Armada, todo será ganancia para él.

El presidente mantiene una imagen positiva del 52 por ciento (ver Sección Política, página 21), pese a que el alza de precios de este año terminará cerca del 24 por ciento, lejos del techo oficial del 17 por ciento. Se espera, además, que en diciembre la inflación pegue un respingo al 2 por ciento, por las subas que se vienen en nafta, gas, electricidad y medicina prepaga. Se ha escrito aquí más de una vez que la Argentina atraviesa una bisagra histórica, en la que un sector muy importante de la sociedad no tiene como órgano más sensible el bolsillo, al menos a la hora de votar.

"¿Sabe en qué se nota el cambio de época? En Rosario toca Fito Páez en una plaza, tarde hermosa, pagado por la compañía Sony, y un sector de ciudadanos critica por esa movida a la intendenta. Lo hacen en la 9 de Julio y dicen «qué maravilla los porteños»", rezongaba el miércoles un funcionario del Palacio de los Leones.

Aunque nada dura para siempre, el análisis político de la actualidad debe siempre auscultar las vivencias en la oposición a Macri. En un amplio plano de observación, las objeciones y las críticas están mucho más instaladas en las redes sociales que en el mundillo de la política. Miguel Lifschitz quedó azorado con la rapidez con la que los gobernadores peronistas levantaban la mano para votar a favor de un acuerdo con el gobierno.

Pregunta: ¿alguien se imagina a diputados y senadores peronistas votando contra los intereses de los jubilados? Es muy probable que Macri lo logre. Esa situación jamás sería posible con un PJ movilizado, firme, alternativo. Hoy, el peronismo es un hormiguero zapateado.

Apenas entrado el 2018, la política se preguntará por el futuro de Macri. En esto, el presidente ha sido claro cuando dijo —en una entrevista con LaCapital en Casa de Gobierno hace varios meses— que se imaginaba ocho años en el poder. Con un escenario similar al de hoy, tal vez el ex presidente de Boca Juniors pueda reservarse cuatro años más para otro momento. O no.

En cualquier escenario futuro de posicionamientos, hay que tener en cuenta a Marcos Peña, aunque todos hablen de Vidal como futura sucesora. "Hoy, es Mauricio el candidato para 2019. Además, nunca se olvide que el jefe de María Eugenia (por Vidal) es Horacio (por Rodríguez Larreta). Marcos (por Peña) es Mauricio", reveló a LaCapital una calificadísima fuente del oficialismo.

De todos modos, sin elecciones a la vista en 2018, la gestión del gobierno será clave para delimitar el futuro. La reforma fiscal, las nuevas escalas del impuesto a las Ganancias y las tarifas de los servicios públicos irán delimitando el porvenir.

Al gobierno le alcanzó hasta acá con contraponer pasado político con presente. Habrá que esperar para saber si eso le garantiza continuidad en el poder, aun con turbulencias económicas. La nadería en la que navega la oposición parece indicar que sí.

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