Opinión

Macri se sostiene en la grieta

Claves. El ex presidente reapareció por videoconferencia acicateando al ala dura de Juntos por el Cambio, que tiene su correlato movilizador en un sector de la sociedad. El "no macrismo cambiemita" mira hacia Santa Fe.

Domingo 12 de Julio de 2020

La reaparición de Mauricio Macri puso sobre escena el futuro de la política argentina. Si alguien suponía que la grieta se terminaba con la cuarentena y aquellos primeros vahos de convivencia política de marzo-abril, se equivocó.

El gran desvelo por estas horas consiste en saber si lo que mejor encarnará en la oposición argentina es un discurso duro, de contrafuego, de cancha marcada. Desde el ala más extrema del antiperonismo se hace hincapié en que la cuarentena es un formato ideado por el peronismo para restringir libertades y acelerar liderazgos. Es lo que dijo el ex presidente en su tertulia virtual con el hijo del genial escritor Mario Vargas Llosa.

"Estoy más cerca de los argentinos que nunca, dándole un espacio al gobierno que fue elegido por el 48 por ciento de los argentinos, solamente intentando levantar la mano y decir: «No avancen sobre nuestras libertades, hagan las cosas dentro de un marco institucional»", puntualizó el jefe del PRO. Al fin, el jefe de la oposición. Esas palabras se convirtieron en acicate para quienes se lanzaron a las calles a puro bocinazo y bandera argentina, el 9 de julio.

Cómo juntar las partes

La interna cambiemita, que se simplifica dividiendo el escenario entre "los del Zoom y los de la gestión", está a full por estos días. En realidad, las internas políticas, aunque no las veamos, siempre están. El viernes pasado, en un Zoom entre una prominente figura nacional de Cambiemos, un periodista y un referente provincial santafesino se habló de la posibilidad de una disputa en primarias entre el macrismo y el sector más consensual de Cambiamos, como una manera de disputarle el liderazgo a Macri

"Si no le podemos ganar a Macri una interna, no podemos pensar en ganar las elecciones por afuera del espacio. Hay que pelearla adentro, atrayendo a otros sectores que tienen que ver con nosotros, por ejemplo el socialismo, Margarita Stolbizer y muchos más", razonó uno de los interlocutores.

El problema que tiene el no macrismo de Cambiamos es la falta de un liderazgo unívoco, algo que no preocupa demasiado porque están pensando más en la provincia de Buenos Aires que en el resto del país. "Tenemos que aprender de una buena vez los opositores al peronismo que si queremos ganar, debemos triunfar en el principal distrito. Por eso Cambiemos ganó en el 2015, porque primero (María Eugenia) Vidal derroto al PJ", amplió la fuente.

El liderazgo módico de Macri se inserta en sectores tradicionalmente hostiles al peronismo y a cualquier variante de progresismo. Tiene la virtud de estar en la calle y hacer ruido, pero la desventaja de no contar masa crítica en los sectores juveniles que, mayoritariamente, no quieren saber nada con Macri y los macristas. En las encuestas, sobresale el apoyo de la juventud a Alberto Fernández y es el ámbito donde mejor cae Cristina Kirchner.

Eso lo saben Rodríguez Larreta, Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, Martín Lousteau y otros dirigentes con cercanía a la idea de dar pelea en la interna de Juntos por el Cambio. Son los mismos que ven con buenos ojos a radicales santafesinos (caso Pablo Javkin y Maximiliano Pullaro, entre otros) para iniciar un proceso de acercamiento a sectores progresistas, especialmente al presidente de la Cámara de Diputados, Miguel Lifschitz.

Lifschitz ya ha dicho que no hay chances de ir hacia un "frente de frentes", al menos en el 2021. Sabe que de ir hacia esa opción crujiría el Partido Socialista, y que no es momento para tal cosa. Menos por una cuestión nacional.

Lo que viene

Habrá que ver cómo resuelve la oposición sus cuestiones, atento a que logró el 40,28 por ciento de los votos en octubre pasado. Si se mantiene la grieta, los porcentajes del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio serán una mala noticia para las terceras posiciones. Eso lo saben todos los socialistas y radicales santafesinos y, por eso, se iniciará allí un debate intenso. No queda mucho tiempo. En semanas, se empezará a caer la careta de los que decían "para las elecciones falta una eternidad".

Sepan los lectores que ya todos los dirigentes políticos de la provincia de Santa Fe están pensando en lo que viene.

Y que, como siempre, empiezan a rondar los especialistas en inventar y/o fomentar sellos de frentes políticos para ponerlos a disposición del mejor postor o de algún personaje convertido en outsider de la político. ¿Por qué todos los outsiders en cuestión eligen la provincia de Santa Fe?

En esta columna se reveló el jueves en exclusiva que el primer sondeo fue para el humorista Pachu Peña, quien tiene intenciones de aceptar el ofrecimiento de una candidatura a concejal por Rosario.

Los casos previos de humoristas, músicos, deportistas y periodistas se convirtieron en leading case exitosos. Vaya preparándose el lector para una avalancha de noticias por el estilo. Casi, como un museo de grandes novedades.

En las próximas horas se sabrá cómo será el futuro inmediato de la cuarentena en todos lados, porque el coronavirus se extiende como una mancha de humedad en buena parte de las provincias argentinas. De ningún modo existe la empatía del inicio con los que propugnaban el aislamiento, porque, al fin, la economía y otras cuestiones terminaron con la buena calidad de vida de amplios sectores de la sociedad.

Y no hay casi ningún estadista dispuesto a hacer lo que se debió y debe hacer: primero aislar a los grupos de riesgo y luego ampliarlo con otros sectores. Aunque, con el diario del lunes, cualquiera se recibe de pronosticador. Ahora, que es el peor momento de la pandemia, casi todo está flexibilizado. Raro país.

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