Los regalos

Domingo 18 de Diciembre de 2016

Parece a propósito. Llega el fin de año y todo el mundo enloquece. Todos tienen algo que regalar (todos tienen algo que comprar), a mengano, a sultana, a la hermanita de perengana, al amigo ese que lo ves una vez al año y que siempre le escapás cuando te invita a un café. Y el calor, y toda la gente en la misma vereda que viene revoleando paquetes y forman un tapialito y que no te deja más opción que poner cara de amable y dejar pasar el malón. Adentro de los negocios no es menos tremendo: mujeres con chicos histéricos de aburrimiento, tipos que caminan sin rumbo con cara de ¿qué le llevo a Moniquita, una cartera, una pulsera, un rallador?
Esa es la pregunta. Por qué comprás regalos para fin de año. Sheldon Cooper no quiere recibir regalos porque está convencido de que se le crea la obligación de devolverlos. Pero, por ahí, es otra cosa. Por ahí es como tender una rama de olivo, como pedir perdón por algo (quién sabrá qué, por las dudas, por si no te diste cuenta, es difícil acordarse de esas cosas en medio de fantasmas que acechan esos recuerdos).
Sheldon regalos VIDEO
Pero hay otra cuestión: el regalo, ¿le gustará a menganita (menganito)?, ¿no será poco?, ¿y si es mucho?, la pongo en un compromiso.
Eso si el éxito de lo que se eligió es total. Pero ya es tiempo de enfrentarse a la ley de la gravedad: nunca se acierta con los regalos, no hay tal grado de empatía para saber qué necesita el otro, o los otros. Aún siendo para un familiar, se compra "algo que necesita", pero todos necesitan varias cosas, ¿y si ésa que se compró era la que menos quería?
Mejor es no regalar nada. Llegar, poner cara de otario y decir muy convencido: no encontré lo que quería para vos.