En voz baja

Los pro y lo contra de una mañanita ventosa en el río Paraná

Domingo 09 de Agosto de 2020

Varios respiraron aliviados, la idea de cruzar a la isla no les hacía ninguna gracia. Pero la convocatoria era tan fuerte, tan cara a sus sentimientos, que aún con las piernas temblorosas se iban a subir a la embarcación y a remontar las aguas embravecidas del Paraná. Los concejales rosarinos habían decidido sesionar en las islas para dar una señal inequívoca de su convicción de que la quema de pastizales se tiene que terminar de una vez y para siempre. El viento, la amenaza de tormenta y la prudencia de Prefectura los dejó en tierra firme. Sin embargo, hasta que se tomó la decisión se vivieron momentos de tensión, hubo miradas esquivas, palpitaciones, risas nerviosas, más que nada entre los que tienen menos río que los beduinos que trajinan el Sahara a lomo de camello y a los que, cuando vieron los “corderitos” (la espuma blanca que hacen las olas cuando sopla sudestada) se les vino la noche. Los previsores ni pisaron el muelle, arguyeron “compromisos contraídos con anterioridad” y una concejala se excusó diciendo que los barcos la marean, como si no existiera el Dramamine. A Aldo Pedro Poy, la Chancha Cozzoni y Marcelito Megna los salvó la pandemia, ya que por ser “grupo de riesgo” hacen todo por Zoom. Zafaron. El ventarrón ni los despeinó.

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