Nacional

Los números que los porteños no quieren ver

La concentración del gasto público del presupuesto nacional en la ciudad de Buenos Aires es histórico, pero no deja de sorprender. Como muestra basta un botón: recibe más del triple del gasto social promedio per cápita del país, cuando está primero por lejos, entre los 24 distritos, en el índice de desarrollo económico y social

Lunes 14 de Septiembre de 2020

“Es llamativa la concentración del gasto (del Estado nacional) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”. Así de contundente es una de las conclusiones a las que llegó un reciente y exhaustivo estudio que realizó un equipo técnico de la Fundación Apertura a pedido del Consejo Empresario Santafesino, financiado por el Consejo Federal de Inversiones. El informe final, que cuenta con 249 páginas, desarrolla un pormenorizado análisis del presupuesto nacional desde 2015 a 2019 y uno de sus focos está puesto en cómo se distribuye el gasto en toda la geografía del país.

Si se mira la distribución del gasto social del Estado nacional, y esto es solo a modo de ejemplo ya que en otras áreas sucede lo mismo, sobresale que el distrito porteño (con 2,9 millones de habitantes) se llevó el 23% del total del presupuesto nacional de 2019, unos $200.031 por cápita; provincia de Buenos Aires (con 16,6 millones), 31%, $51.984 por habitante, y Santa Fe (3,3 millones), 5,7%, $46.356. El informe que tiene en su poder el Consejo Empresario Santafesino señala que en esta área “la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba) recibe entre tres y cuatro veces del promedio per cápita total país. Y Santa Fe ha percibido de 2015 a 2018 alrededor de un 25% menos del promedio para el total país y en 2019 un 13% menos aproximadamente”.

Tamaña desproporción se justificaría si Caba fuera uno de los distritos más pobres del país, con lo cual tendría sentido que el Estado nacional intensifique allí sus políticas sociales para achicar las desigualdades geográficas. Pero la realidad indica justamente todo lo contrario. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) en Argentina elaboró un índice de desarrollo económico y social que compara los 24 distritos del país. Caba lidera ese ranking con 0,792 (los que tienen un valor más cercano a 1 son los que presentan mayor nivel de desarrollo). Santa Fe está en el décimo lugar con 0,553 y último en la tabla se ubica Santiago del Estero con 0,313.

Esos latiguillos que se escuchan por estos días de “hay que igualar para arriba” y “Buenos Aires recibe menos de lo que aporta” que esgrime el establishment de la Capital Federal (léase políticos y la vasta red de medios de comunicación de fuerte alcance e incidencia nacional pero de pantalla y mirada porteñocéntricas) parecen primitivos y rudimentarios, pero no tienen nada de inocentes, están cargados de sentido. Es parte de un discurso demagógico que busca simplificar lo complejo para defender intereses concretos. En el fondo oculta la idea de mantener privilegios y que nada cambie.

En todos los países donde hay redistribución de la riqueza se hace por vía impositiva y a través del gasto público, para achicar las diferencias de la pirámide social y las que existen entre las distintas regiones. Y si no se transita este camino el resultado es cantado: las desigualdades se profundizan.

Incluso la Unión Europea, un organismo supranacional, tiene políticas fuertes en este sentido: allí existe un Fondo de Cohesión para reducir las disparidades económicas y sociales entre los distintos países, que está destinado a los Estados miembro cuyo ingreso nacional bruto per cápita es inferior al 90 % del ingreso medio de la UE. En los últimos cinco años distribuyó la friolera de 324.940 millones de euros (los países ricos del norte de Europa aportan, los del sur y del este reciben).

En medio de las protestas policiales, la decisión del presidente Alberto Fernández de retirarle un punto de coparticipación federal de impuestos a la Capital Federal para transferirlo a la provincia de Buenos Aires pone el tema del federalismo nuevamente en la agenda del debate público. El jefe del Estado revirtió así en parte una decisión de Mauricio Macri de enero de 2016, apenas asumido como presidente, por la cual casi triplicó la coparticipación a Caba, al disponer que pase del 1,4 al 3,75% y que luego ante lo burdo de la medida la redujo, pero al 3,5%. Con esa resolución, Macri había inclinado aún más la balanza en favor de su distrito y bastión electoral del PRO, y ahora Fernández en medio de una urgencia saca el tema del federalismo para salir en ayuda de un gobernador clave del Frente de Todos: Axel Kicillof.

Si este tema se reduce a la grieta entre peronismo y antiperonismo el debate se torna maniqueo y termina obturando un análisis serio sobre este grave problema estructural del país, que es preexistente a esa antinomia política. Argentina desde sus propios orígenes como Estado nación arrastra el cáncer del centralismo porteño, que conspira contra el desarrollo equilibrado y armonioso de su territorio. Un modelo que hace tiempo está agotado, pero que ninguna fuerza política se animó hasta ahora a cambiar.

>>Leer más: El peligroso virus del centralismo porteño

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS