OPINIÓN

Los millonarios ganaron la calle

Reclaman que el gobierno de los Estados Unidos les cobren más impuestos para alcanzar una sociedad más equitativa

Sábado 05 de Junio de 2021

Tal vez pasó algo desapercibido en la Argentina, pero hace un par de semanas un grupo de millonarios norteamericanos se movilizó por las calles de Nueva York y Washington para reclamarle al gobierno que les cobren más impuestos porque consideran que aportan poco al fisco y les sobra el dinero.

Las marchas se concentraron principalmente frente a las casas de Jeff Bezos, el dueño de Amazon, que es el hombre más rico del planeta y a quien se lo acusa de pergeñar estrategias contables para pagar menos impuestos.

Estas pocas veces vistas manifestaciones, organizadas por un grupo denominado Patriotic Millionaires, están en sintonía con el reciente discurso de Joe Biden ante el Congreso de los Estados Unidos al que le propuso elevar la carga impositiva de los contribuyentes que ganen más de un millón de dólares al año. Ese grupo representa menos del uno por ciento de la población del país y generaría un importante fondo para fortalecer un gran programa de obra pública, trabajo y asistencia social que emprende el gobierno demócrata.

La suba de los impuestos a ese pequeño sector deberá pasar por el Congreso, donde los republicanos no solo que no aceptan aumentar las cargas impositivas a los millonarios sino que durante el gobierno de Donald Trump votaron para reducirlas, con lo que la brecha entre ricos, la clase media y los pobres se ensanchó aún más.

Morris Pearl,ex director del fondo de inversión Black Rock, con el que la Argentina tuvo que renegociar buena parte de su deuda y actual miembro de Patriotic Millonaires, parece comprender cuál será el nuevo paradigma mundial tras la pandemia. Le dijo al diario británico The Guardian que este sistema económico genera “unos pocos ricos y muchos pobres, y así esto no funciona. No es una forma de dirigir una sociedad sostenible", remarcó.

Otra ejecutiva del mismo grupo de millonarios, Erica Payne, explicó que “tiene mucho más sentido exigir a las personas que claramente se han beneficiado más que reinviertan un porcentaje de su exceso de riqueza en el sistema”.

El gobierno de Biden propone incrementar los impuestos de las corporaciones del 21 al 28 por ciento y revertir la política de Trump, que cuando llegó a la Casa Blanca la tasa era del 35 por ciento pero la fue bajando. Inglaterra tiene una tasa del 19 por ciento, una de las más bajas de Europa, cuyo piso es Irlanda con el 12,5 por ciento. En Argentina, la tasa impositiva es alta, pero lo que ocurre es que no todos pagan lo que corresponde.

El ala más progresista de los demócratas estadounidenses, como Biden lo dijo hace unas semanas, cree que el goteo en la economía nunca funcionó. “Es hora de hacer crecer la economía desde abajo hacia arriba”, explicó el presidente de EEUU.

Es interesante conocer cómo se presentan ante la sociedad los millonarios que quieren pagar más impuestos: “Orgullosos «traidores a su clase», los miembros de Patriotic Millionaires somos estadounidenses de alto poder adquisitivo, líderes empresariales e inversores que están unidos en su preocupación por la concentración desestabilizadora de riqueza y poder en Estados Unidos. Nuestra misión es construir una Nación más estable, próspera e inclusiva mediante la promoción de políticas públicas basadas en una representación política equitativa, un salario digno garantizado para todos los ciudadanos trabajadores y un sistema fiscal justo. Todos los ciudadanos -dicen- deben gozar de un poder político igual al que disfrutan los millonarios. Todos los que trabajan a tiempo completo deberían poder cubrir sus necesidades básicas. Los ingresos fiscales de millonarios, multimillonarios y corporaciones deberían constituir una mayor proporción de los ingresos fiscales federales”, aseguran.

Respecto de su visión sobre la política y la economía, sostienen lo siguiente: “Creemos que el país será más estable y más próspero cuando todos sus ciudadanos participen auténticamente en el proceso de gobierno, en lugar de ceder el control a un pequeño número de actores interesados. La tendencia a la creciente desigualdad económica es tanto mala para la sociedad como para los negocios. Los modelos de ingresos que se basan en la miseria humana deben ser eliminados de nuestra economía. El gobierno debería exigir un salario digno para todos los trabajadores estadounidenses, en lugar de depender del «mercado», que no ha logrado ese objetivo durante más de 240 años de historia estadounidense. Eso garantizará un nivel estable de demanda agregada, lo que impulsará nuestra economía en general, marcando el comienzo de una nueva era de prosperidad para todos los estadounidenses, incluidos los ricos”, concluyen.

Desde el norte empiezan a soplar vientos de una nueva visión de la sociedad, menos desigual y con mejores oportunidades para todos. El cambio no parece estar únicamente sostenido solamente por intenciones solidarias sino también como un reaseguro para las grandes corporaciones, que no podrían ser sustentables en medio de una permanente puja de los menos favorecidos de la sociedad por una más equitativa distribución del ingreso. Sin alterar las bases del capitalismo ni las reglas de juego, los millonarios estadounidenses están percibiendo que una de las formas de atenuar el riesgo de un giro brusco del statu quo es a través de contribuir con más fondos al fisco para que tenga más recursos con los cuales pueda implementar políticas económicas expansivas que atenúen las demandas sociales.

Pero no en todas partes se percibe esta visión como una solución. En la Argentina, por ejemplo, hubo rechazos al aporte solidario al fisco, por única vez, para mitigar los efectos de la pandemia, de los contribuyentes con un patrimonio “declarado” superior a los 200 millones de pesos. Comprende sólo a unas 12 mil personas, de las cuales el 80 por ciento ya cumplió con la norma sancionada por el Congreso. Pagan una tasa de entre el 2,5 y 3,5 por ciento, según una escala patrimonial ascendente, con lo que el gobierno terminará por ingresar a sus cuentas unos 300 mil millones de pesos para distintos programas sanitarios y productivos.

Argentina siempre miró a Europa y Estados Unidos como un reflejo idealizado para poder superar esta decadencia que lleva décadas. Habrá que hacer ahora otra lectura de los cambios de paradigma que se proponen desde afuera para ajustarse a los nuevos modelos y no insistir con los anacrónicos, que no han dado ningún resultado.

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