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Los héroes de guerra que no veneramos

Creo no equivocarme si afirmo que desde los albores de la humanidad y a través de los siglos, en las distintas civilizaciones, los héroes de guerra han sido venerados en sus patrias. El soldado es condecorado al regreso de la guerra.

Sábado 23 de Mayo de 2020

Creo no equivocarme si afirmo que desde los albores de la humanidad y a través de los siglos, en las distintas civilizaciones, los héroes de guerra han sido venerados en sus patrias. El soldado es condecorado al regreso de la guerra.

Cumpliendo la cuarentena tengo oportunidad de ver ciertas cosas: cada noche la gente sale a los balcones, se entona el Himno Nacional, y aplaude al personal de salud. Al mismo tiempo surgen noticias que dan cuenta que, en algunos edificios, los consorcistas dejan notas violentas contra el personal de salud, diciéndole algo así como "si sos médico nos podes contagiar a todos, mejor andate". También trascendió el caso de una médica a la que un taxista no quiso llevarla. Una primera reacción es indignarse, luego uno se serena y piensa ¿qué nos pasó?

Analizar el "sistema de salud" de Argentina, tan complejo, insumiría no ya varios artículos sino todo un tratado, para lo cual no estamos capacitados. Solo decir que estas pandemias son una excelente oportunidad para ponerlo a prueba. Como un ingeniero pone a prueba sus estructuras aplicándole carga máxima. Ahora veremos qué tan bueno es nuestro "sistema de salud". Y pongo entre comillas porque intento ironizar con esas palabras que tanto repetimos mecánicamente.

Ahora el ciudadano común escucha hablar de respiradores, nombres de drogas desconocidas, infectólogos, epidemiólogos, entendidos y no tanto que debaten en los medios acerca del "sistema de salud".

Dicho sistema no son hospitales,ni aparatos de alta tecnología médica, resonadores, tomógrafos, ecógrafos, ni drogas de última generación. Nada de eso sirve, sin lo más importante, que son los recursos humanos: médicos, investigadores, enfermeros, camilleros, mucamas, ambulancieros, personal administrativo. Ellos son el "núcleo duro" del sistema de salud. Sin un recurso humano capacitado, lo demás es una cáscara vacía.

"Sistema" es un conjunto ordenado de normas y procedimientos que regulan a un determinado grupo. Si hablamos de la salud se tratara del conjunto de normas y procesos que hacen que funcionen los mecanismos para cumplir aquel objetivo constitucional de que la salud sea un derecho.

Pero, ¿nos hemos formulado ciertas preguntas?

¿Estábamos acaso yendo en dirección correcta antes de que se declarara la pandemia? ¿Qué cantidad de horas al día en la TV se habla del "sistema de salud"? ¿Quién habla del sistema de salud? ¿Y los recursos económicos? ¿A dónde fluyen esos recursos? Puede sonar antipático pero no puedo gastar ni un solo centavo en espectáculos o fútbol para todos, sin antes tener un sistema de salud sólido e inquebrantable. Sin embargo, no lo tenemos. Ahora nos dimos cuenta. Tarde.

¿Y los médicos? ¿Acaso la población sabe lo que padecen a diario, acosados por demandas judiciales especulativas de supuestas malas praxis? ¿Alguien calculó la cantidad de recursos económicos que el "sistema de salud" detrae para afrontar esos pleitos, todos esos reclamos muchos totalmente injustificadas?

¿Cuánto fuga el "sistema de salud" público y privado abonando altas primas a compañías de seguros, pagando abogados y peritos para protegerse contra las demandas judiciales? Y qué decir de los gastos en seguridad, sí, en seguridad, porque los médicos son agredidos en las guardias, en los consultorios y en algunos barrios donde las ambulancias entran con la policía. Son acosados y amenazados por los familiares de los pacientes cuando no están satisfechos su trabajo. En este flagelo vergonzoso llevan las de perder las médicas. Y cuánto gasta el sistema en estudios innecesarios solicitados por médicos temerosos de ser blanco de reclamos y demandas, que ven como única opción para defenderse solicitar estudios y más estudios, encareciendo el sistema y dilapidando los recursos.

Y también valdría la pena hablar de la burocracia que todo ello conlleva, distrayendo al personal médico y no médico que tiene que estar más atento a la rigidez administrativa de una burocracia basada en leyes que confeccionaron personas que nunca ingresaron a un quirófano. Todo ello consume tiempo, dinero, energía, y resta eficiencia al "sistema".

En la antigüedad, ante una invasión el único resguardo era un buen ejército. Esto es parecido. Hoy nuestro único resguardo es el "sistema de salud".

En los años que me ha tocado defender la actividad médica, he visto como no solo no recibe el apoyo que debería, sino que por el contrario, es sometida al juzgamiento severo de personas ajenas a la medicina.

Nadie ha calculado el total de recursos desviados del sistema de salud por este fenómeno: pagos de sentencias millonarias que firman los jueces en contra de médicos, sanatorios y hospitales; acuerdos judiciales o extrajudiciales pagados por médicos, sanatorios, hospitales; primas abonadas a compañías de seguros para resguardarse de este fenómeno y costos de una medicina defensiva (se denomina así a la medicina en la cual el profesional solicita un sinnúmero de estudios para "cubrirse")

Hoy lo único que nos puede salvar, es un sistema de salud con hospitales bien equipados y personal capacitado. No sirve de nada llenarse la boca sino se toman medidas concretas para mejorar el sistema público y privado, con todas las acciones que estén al alcance, no algunas, sino todas: impositivas, incentivos, exenciones, subsidios, capacitaciones.

En Rosario en las últimas décadas hemos asistido al cierre de centros médicos y pérdida de camas. La humanidad sobrevivirá al Covid-19, pero quien nos asegura que no vendrá otro virus más potente o más complejo? ¿Cómo lo enfrentaremos?

Dejemos de aplaudir a los médicos en los balcones, en un acto "tribunero", para después escribir en el ascensor que se vayan del edificio, mejor hagamos lo que hay que hacer: fortalecer el "sistema de salud".

Tengamos un mínimo criterio de que es lo importante en una sociedad. No podemos seguir como tilingos, absortos con el circo de una sociedad que privilegia y enaltece a personajes que nada aportan a la comunidad. Los antiguos veneraban sus héroes de guerra, empecemos nosotros como mínimo a respetar y cuidar a los actores de nuestro "sistema de salud". Estamos en sus manos.

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