Opinión

Los cien intensos primeros días del gobierno de Pablo Javkin

Balance. La gestión del intendente, en medio de una situación inédita como la pandemia del coronavirus, es acertada.

Martes 24 de Marzo de 2020

Pablo Javkin cumplió sus primeros cien días de gobierno en el marco de una coyuntura que jamás pensó. Los eventos impredecibles marcan su administración prácticamente desde el comienzo. Una suerte de la teoría del cisne negro que popularizó en 2007 el ensayista libanés nacionalizado estadounidense, Nassim Taleb, a la que el intendente viene haciendo frente hasta el momento con medidas acertadas, rapidez de reflejos y astucia política.

   La pandemia de coronavirus que atraviesa el país sin dudas necesita de medidas concretas y rápidas por parte los tres estamentos del Estado. A nivel local, el municipio viene respondiendo con celeridad en el marco de una conducción que no ha tenido titubeos.

   Quizás la prueba más gráfica de esto haya sido el cierre del casino, una decisión que Javkin tomó sin pruritos tras comprobar que durante los primeros días de la cuarentena, cuando el aislamiento aún no era total, la gente se agolpaba igual en la puerta para ingresar.

     En medio de la pandemia se comprueba además la acertada decisión de mantener la conducción de la salud pública en manos de quienes venían haciéndolo en la gestión anterior: Leonardo Caruana y su equipo, que por estas horas trabajan articuladamente con el Instituto Malbrán para comenzar a realizar los test de detección de coronavirus en Rosario. Esto permitirá agilizar los tiempos y descentralizar el trabajo del Malbrán.

Escuchar

Javkin eligió la comunicación rápida, sin intermediarios. Encabezó decenas de encuentros con sanitaristas, concejales de todos los signos políticos, empresarios y comerciantes. Y puso en práctica algo no muy habitual en estos tiempos: escuchó y sigue escuchando. Un signo muy positivo para quien debe tomar decisiones.

   Esa particularidad la puso en práctica desde el primer día de gestión, cuando se reunió con un grupo de niños poniendo de relieve que las infancias serán pilar de su eje de gobierno. Luego llegaron las entrevistas con ex intendentes y la hora de llevar adelante las fusiones de las áreas de control para dar respuestas concretas en barrios problemáticos. Sitios donde en gestiones anteriores se priorizó la rentabilidad empresaria por sobre el descanso de los vecinos.

Contrapuntos

Pero no todas fueron rosas. También tomó decisiones antipáticas para los bolsillos de los rosarinos, como el aumento del 53,8 por ciento de la Tasa General de Inmuebles (TGI). En diciembre, a los pocos días de asumir, había logrado un trabajoso acuerdo político en el Concejo con un sector del macrismo, la Cámpora, Ciudad Futura y parte del radicalismo para conseguir que le aprobaran ese aumento con un tope marcado por la inflación.

   Días antes, su secretario de Hacienda, Diego Gómez, había asegurado que la suba de la tasa sería gradual para no castigar a los rosarinos. No fue así. El 53,8 % de incremento quedó apenas décimas por debajo de la inflación anual. Cumplió con lo que reza la ordenanza, pero el aumento llegó todo junto y sin anestesia. Ahora, y previendo los graves problemas económicos que generará la pandemia, se esperan medidas que atemperen ese impacto.

   Javkin también trabajó articuladamente con el gobierno provincial para lograr el congelamiento de tarifas del transporte urbano de pasajeros, que hoy vuelve a sentir un fuerte impacto en el marco de la coyuntura de emergencia sanitaria. Antes, se había asegurado que el variopinto arco político que tiene de aliado en el Concejo le aprobara facultades que le permitirán aumentar el boleto (siempre bajo ciertos parámetros) una vez que expire el congelamiento de tarifas y el aumento de subsidios, previsto para el 30 de abril.

Movida nocturna

Sobre fines de febrero, en tanto, la aparición sin vida en el río de Carlos Orellano, un joven de 23 años que había ido a bailar al boliche Sr. Ming de la Estación Fluvial y que se presume fue expulsado de allí por patovicas, volvió a poner en el tapete la necesidad de regular la noche rosarina.

   Se criticó desde este espacio la vehemente reacción del intendente al señalar que no se iban a tolerar más situaciones así en Rosario. La ciudad ya contaba con antecedentes similares, como la muerte de Gerardo Pichón Escobar en 2015 (apareció sin vida en el río días después de protagonizar un incidente con patovicas en el boliche La Tienda, de Tucumán al 1100) y sin embargo la noche siguió sin cambios de normativas. Entre ese hecho y el de Orellano, Javkin también fue concejal, el ámbito en el que deberían haberse analizado o discutido los cambios pertinentes. Sólo se espera que, cuando la coyuntura sanitaria lo permita, el Concejo esté de una vez por todas a la altura de las circunstancias y los intereses personales no hagan naufragar una vez más una nueva normativa de la noche.

Fricciones internas

Mientras tanto, a comienzos de este mes, el intendente sorprendió al abrir las sesiones en el Concejo con una dura crítica a la herencia recibida, en lo que marcó un distanciamiento con el socialismo que se evidenció días después, cuando se cruzó en Twitter con el ex gobernador Miguel Lifschitz por las quemas en las islas.

   Sin dudas atravesó 100 días turbulentos con mano firme y astucia política que deberá profundizar si busca hacer crecer a su espacio dentro de una coalición que muestra cada vez más cortocircuitos. Chispazos que, saludablemente, han quedado a un lado en medio de la pandemia en la cual el municipio se viene mostrando a la altura de las circunstancias.

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