Opinión

Lo urgente y lo importante

Claves. La reforma depende del peronismo. Sin embargo, se frustró una conferencia conjunta de Cambiemos para rechazar la iniciativa. Lifschitz quiere un combate más intenso contra el narcomenudeo.

Jueves 03 de Mayo de 2018

A esta altura, si habrá o no reforma constitucional en la provincia de Santa Fe dependerá del peronismo.
    Aunque esto es política y puede cambiar, hasta acá el macrismo le ha dado vuelta la cara a Miguel Lifschitz: le dice "no" a la modificación de la carta magna y demora la oferta definitiva para pagar la deuda con la provincia. Cambiemos no tiene senadores, pero sí diputados que resultan clave para el futuro de la reforma.
   Hoy, en Rosario en turno matutino, y en la ciudad de Santa Fe en turno tarde, dirigentes radicales y del PRO tenían planeado sentarse alrededor de una larga mesa para rechazar definitivamente —y por primera vez en forma conjunta— el proyecto de reforma que envió el gobernador a la Legislatura. A último momento, desde el PRO y desde la presidencia de la UCR santafesina le dijeron a José Corral que era mejor esperar una nueva oportunidad. El intendente de Santa Fe es el que más se opuso desde un principio a la reforma constitucional.
   Algunos intérpretes de la realidad provincial —e incluso el propio jefe de la Casa Gris— creyeron desde un principio que la manera más práctica y pragmática de ir a una elección de convencionales constituyentes era un acuerdo político por arriba entre el presidente de la Nación, Mauricio Macri, y Lifschitz. La mala relación que flota siempre alrededor de los dos personajes impidió esa entente. "No es mala, es ni fú ni fá", interpretan en la Casa Gris.
   Hoy, según todas las encuestas Cambiemos está arriba en intención de voto para cualquier llamado a las urnas que se haga. Por ende, un proceso de selección de candidatos para la Convención Constituyente ponía a la escuadra macrista a las puertas de otro triunfo. Pero Macri dijo que no.
   En verdad, por estas horas y hasta que llegue el calendario de 2019, todo es política electoral en la provincia de Santa Fe. Aunque el oficialismo nacional apueste a la marca Cambiemos, es el peor momento de la gestión y de la imagen del presidente de la Nación. Nadie en su sano juicio podría asegurar como sigue la historia.
   A la vez que Cambiemos tiene valor de marca, Lifschitz está muy bien considerado en esos mismos sondeos. "Lifschitz y María Eugenia Vidal son los que mejor miden en todo el territorio", dijeron a La Capital desde la encuestadora Analogías, a la que nadie podría alinear con el PRO ni con el socialismo. La decisión opositora de negar la reforma con reelección al gobernador está clara: nadie habilita a ser candidato al que puede ganar.
   Tampoco le serviría de nada a Lifschitz despojarse de su deseo reeleccionista y tirarlo a la nada, anunciando en paralelo que irá por la reforma sin ese anhelo. Aunque tal vez lo haga —y así se lo confió a algunos de sus ministros—, se convertiría de inmediato en un gobernador con fecha de vencimiento en el poder. Y Lifschitz lo sabe mejor que nadie.
   "Todos los que dicen que la reforma está planchada y terminada, mienten. Siguen las conversaciones, y no hay una sola forma para avanzar. Por algo tuvieron que suspender una reunión todos los referentes de Cambiemos", revelaron anoche desde el edificio de Dorrego y Santa Fe.
   La historia se define en mayo. Si durante este mes en curso no hay ninguna posibilidad de que la Cámara de Diputados vote la reforma constitucional, no habrá novedades ni en 2018 ni en 2019. Se lo dijo ayer a este diario una referencia trascendente de Cambiemos: "La reunión de ayer iba a ser el primer hecho político de campaña. Tenemos que rechazar, como colectivo, la posibilidad de la reforma. No sirve de nada ir prononunciándose de a uno en esta etapa. Tenemos que estar atentos porque hay peronistas que quieren votar a favor".
   En la pulpa del poder santafesino aseguran que se abrió una etapa de definiciones. La expectativa que queda se posa sobre la volatilidad del peronismo. O, mejor dicho, de algunos peronistas. En Gobernación creen que hay diez diputados del PJ sin referencia en sector alguno, y que esos no alineados son las únicas llaves para abrir el tesoro.
   Por lo pronto, institucionalmente, el PJ le hizo un gran favor al oficialismo santafesino al postergar sin fecha la realización del congreso partidario. En este mientras tanto, Lifschitz debería ganarse la voluntad de algunos legisladores "No tendría problemas en votar la reelección de Lifschitz. Respaldo que todos podamos tener dos mandatos; no Lifschitz en particular, sino todos", dijo el senador peronista Armando Traferri. El legislador, sin embargo, también admitió que sujetaría su voto a lo que decida el congreso del PJ.
   La postergación de las deliberaciones, entonces, es una buena señal para Lifschitz. Pero el gobernador hizo ingresar el proyecto por Diputados, un ámbito más deliberativo que el del Senado y, por ende, más engorroso. La única forma de lograr la reforma con reelección es que el oficialismo logre quebrar votos individuales peronistas, y/o del macrismo.
   De todos modos, y pese a los ditirambos en torno al discurso del gobernador y la reforma constitucional, lo más punzante en la Asamblea Legislativa fue la propuesta del gobernador para que la Justicia santafesina tenga arbitrio en las investigaciones por narcomenudeo.
   Frente a la polémica abierta desde algunos lugares de la Justicia, en el Ejecutivo reafirman que la decisión está basada en cuestiones lógicas y urgentes: "Un gran porcentaje de asesinatos de los últimos meses está originado en problemas de narcomenudeo. La gente reclama que la Justicia se ocupe, al margen de que sea provincial o federal".
   Lifschitz sabe que la casi exclusiva demanda en Santa Fe tiene que ver con la violencia y la inseguridad, y que sin una fuerte impronta de su gobierno que cambie esta realidad (abril fue el mes con más asesinatos) no habrá futuro. Y que para eso hay que tocar intereses. Con o sin reforma constitucional.

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