Opinión

Lo peor todavía no pasó

Política. El gobierno está perdiendo la batalla que libra para generar nuevamente confianza en el electorado. Esto alimenta las expectativas de la oposición con el foco puesto en las presidenciales del año próximo.

Martes 26 de Junio de 2018

El gobierno está perdiendo la batalla que libra para generar nuevamente confianza en el electorado con miras a la votación general de 2019. Se trata de una contienda crucial, con potencial para condicionar las aspiraciones de renovación del mandato de la alianza Cambiemos. Y en esa lucha, una disputa de día tras día ni más ni menos, el macrismo está fracasando. Esta incapacidad del gobierno para mostrarse en su conjunto como un proyecto político confiable no hace más que alimentar las expectativas de la oposición con el foco puesto en las próximas elecciones presidenciales.

Por primera vez desde que asumió Mauricio Macri como jefe de Estado, en diciembre de 2015, una encuesta refleja que de cada 10 personas en el Area Metropolitana de Buenos Aires, tres respaldan al gobierno, algo más de tres (el 34 por ciento de los consultados) consideran necesario apostar por "una alternativa" en 2019 e incluso tres entienden que el tiempo de Cambiemos en el Poder está agotado y que es conveniente "volver al kirchnerismo" el año que viene. Esta división tan marcada en la sociedad contrasta de manera estrepitosa con lo que sucedía hacia octubre de 2017, cuando el 50% de los encuestados entendía que el gobierno marchaba por el "camino correcto" y no más del 17,4% añoraba los días de la gestión anterior.

De acuerdo con una reciente medición del "humor social" a cargo del Grupo de Opinión Pública, la imagen de los cuatro mosqueteros de la alianza Cambiemos, Macri; la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal; el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta; y la diputada Elisa "Lilita" Carrió, se mantienen en franco deterioro desde aquel éxito del oficialismo en los comicios legislativos del año pasado. En el mismo sentido, siempre de acuerdo con el mencionado trabajo, los indicadores de "desaprobación" de gestión se dispararon en las últimas semanas tanto en el ámbito nacional -con Macri como presidente- como en la provincia y en la ciudad de Buenos Aires. Se trata de dos distritos que hasta el momento habían conseguido esquivar en las encuestas gran parte del rebote de perdigonadas que sí venía recibiendo la administración central.

Al estar perdiendo la batalla, al no poder generar confianza, el gobierno permite en forma indirecta que se tornen cada vez más voluminosas las esperanzas de la oposición de rivalizar con Cambiemos con verdaderas posibilidades de triunfar en la votación de 2019, en un ballottage eventualmente. El tigrense Sergio Massa, el salteño Juan Manuel Urtubey y hasta el bonaerense Florencio Randazzo -que de a poco parece reponerse de su abrumadora derrota en los comicios de 2017- se asoman entre los dirigentes del PJ con mayores probabilidades de enfrentar, hipotéticamente, a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la puja que se avecina dentro de la oposición para resolver candidatos.

En las mediciones de opinión, de todos modos, es Margarita Stolbizer, líder del GEN (Generación para un Encuentro Nacional), la dirigente que viene mejor perfilada últimamente. Una Stolbizer que salió en estos días a desmarcarse de su ex aliado político Massa: "Tiene la capacidad de realmente formar parte de un proceso de transformación en la Argentina, pero si tengo que ser sincera, lo veo demasiado atado a esa fotografía del pasado (del PJ)", sostuvo.
Las puertas del coliseo ya están abiertas, el propio gobierno con sus impericias en la gestión y sus errores en la estrategia de comunicación oficial se ha encargado de que así sea, y se prevé encarnizada la contienda política con miras a 2019.

En este contexto, claramente "lo peor" no pasó -como suele asegurar el oficialismo- para Macri y compañía. El mismo Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda y Finanzas, reconoció que si bien la volatilidad del mercado doméstico en torno del dólar parece haberse calmado, aún quedan por delante "dos o tres meses difíciles" como consecuencia del "movimiento de precios derivados del tipo de cambio".

Insólitamente, el gobierno celebró en los últimos días no solo la aprobación del acuerdo "stand-by" con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 50.000 millones de dólares, sino también el "ascenso" en la consideración de la Argentina como "mercado emergente" por parte de la calificadora internacional MSCI (Morgan Stanley Capital Investment). Esta nueva calificación debería alentar la llegada de inversiones al país, de acuerdo con el macrismo, pero se trata de una suerte de "premio" que llega increíblemente después de que el peso argentino se devaluara hasta en un 50% en el año y de que el llamado "Riesgo País" alcanzara su pico máximo en 33 meses días atrás -un nivel similar al de septiembre de 2015-.

Entonces, ¿qué es lo que los argentinos deberían festejar? Para colmo, la decepcionante actuación de la selección nacional de fútbol en el Mundial de Rusia 2018 hasta ahora damnifica incluso más el "humor social" de la población en momentos en los que el propio gobierno admite, por intermedio de Dujovne, que los "brotes verdes" pronosticados para el segundo semestre del año en la economía doméstica no germinarán, al menos en las próximas (largas) semanas.
La inflación sigue sin dar tregua a los consumidores, en especial, a los de menores recursos, y en este marco la Iglesia, histórica aliada de gobiernos de centro-derecha en la Argentina, salió a cuestionar con dureza a la Casa Rosada, después de la aprobación en la cámara de Diputados -media sanción- del proyecto de ley de legalización del aborto.
La institución acusó lisa y llanamente a la gestión macrista de estar "tapando" -con el debate sobre interrupción voluntaria del embarazo- problemas que afectan a los sectores más vulnerables de la sociedad, como la pobreza y las desigualdades salariales. En esos términos se expresó el presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones.

El complejo camino que está recorriendo el gobierno con vistas a los comicios del año que viene genera probablemente que cuatro de cada 10 porteños consideren que Macri no irá en busca de su reelección en 2019: el 42% de los encuestados, de acuerdo con una medición a cargo del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano. Sí en la ciudad de Buenos Aires, en la mismísima cuna del PRO. Apenas el 38% estimó que el jefe de Estado procurará renovar su mandato y en paralelo, exactamente el 50% aseguró que cree que Vidal se postulará a la presidencia. El mismo trabajo mostró que cinco de cada 10 vecinos de la Capital Federal esperan que tanto Cristina como Massa sean candidatos a la primera magistratura nacional en 2019.en los pasillos de Tribunales que el ex vicepresidente de la Nación Amado Boudou por ejemplo, a quien -entre otros asuntos- se lo sigue investigando por un automóvil que compró con presunta documentación "trucha" hace...
25 años.

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