Opinión

Las rutas del peronismo

Claves. La dispersión opositora es el único alivio macrista. El modelo santafesino.

Jueves 18 de Octubre de 2018

Aun desunido y desorganizado, el peronismo cree que el destino (o el macrismo) le tiene preparada una nueva oportunidad. "No es que nosotros seamos buenos, es que los otros son peores", decía Perón. Una cita que calza como un guante, hoy, con inflación desmadrada, recesión y pobreza en alza.


Los gobiernos no peronistas tiene ese no sé qué que los convierte en colectivos suicidas, tirando al demonio las oportunidades que les dan los gobiernos peronistas, a los que la sociedad termina repudiando por corruptelas varias y cansancio. Según parece, a Cambiemos también le está sucediendo lo mismo que, en su momento, al alfonsinismo y a la Alianza.

¿Quién hubiera pensando en octubre de 2017 —para no ir más atrás en el tiempo— que Mauricio Macri igualaría la imagen negativa de Cristina Kirchner, ese personaje que —por contraplano— tan útil le fue a Cambiemos para ganar el poder y, luego, para derrotarla en la provincia de Buenos Aires con el casi inimputable políticamente Esteban Bullrich? Nadie en su sano juicio.

Hoy, todas las encuestas marcan paridad entre el presidente y su antecesora, quien arrasaba en todos los sondeos con su carga negativa. Fue la economía, estúpido.

Pichetto, el amigo del alma

El gobierno nacional no tiene la menor chance de ser reelecto por la economía, ninguna posibilidad. Cero. La única opción es que el peronismo siga con sus trenes fantasmales, su escaso apego a las nuevas formas de la democracia y su flamante pérdida de lo que siempre fue su mayor virtud: el pragmatismo. Para Macri no hay nada mejor que Miguel Pichetto.

La chance mayúscula que tiene el peronismo para derrotar a Cambiemos en 2019 lleva el sello santafesino. Aquí, salvo una ulterioridad, todos competirán bajo el mismo escudo en una primaria. El que más votos saque, será el candidato a gobernador. La pregunta es: ¿si Pichetto y compañía quieren afuera de las Paso nacionales a Cristina, el kirchnerismo pondrá la otra mejilla y respetará en la provincia esa unidad en la diversidad? Sin unidad, el PJ no tiene ninguna chance de ganar la Gobernación.

"Tenemos a favor una cuestión de tiempos. En Santa Fe, a más tardar, las listas se van a cerrar los primeros días de marzo. Para esa época, nacionalmente aún se estará discutiendo todo", dijo a LaCapital el presidente del PJ, Ricardo Olivera. El esquema actual resultará atractivo: competirían en un mismo espacio Omar Perotti, María Eugenia Bielsa y el kirchnerismo, que hasta ahora anotó a Marcos Cleri, Leandro Busatto y María Sacnun. Se verá.

Ayer, hubo seis actos peronistas para celebrar el Día de la Lealtad. Un absurdo. Ya todos saben que aquella otra cita de Perón ("somos como los gatos, parece que nos peleamos, pero nos estamos reproduciendo") no tiene razón de ser en estos tiempos. Cuando los peronistas se dividen, no hay gatos que valgan: gol del macrismo.

Al margen de los actos, hay una movida que encabeza Eduardo Duhalde que tiene como objetivo la unidad de dirigentes de diversa extracción. El caudillo bonaerense se lo transmitió a Ricardo Alfonsín, a quien le ofreció ser candidato a vicepresidente de Roberto Lavagna. El hijo del ex presidente recibió a Miguel Lifschitz en su oficina de calle Santa Fe al 1.550, en la ciudad de Buenos Aires, y le contó el pedido. Lifschitz arqueó las cejas e hizo silencio.

Son momentos de la política en que todos hablan con todos y se fotografían con todos. El 22 de octubre próximo, como adelantó este diario, el Cemupro (usina de ideas socialista ) será el ámbito porteño del encuentro entre Sergio Massa, Roberto Lavagna, Daniel Arroyo y dirigentes del socialismo. El anfitrión será el presidente del PS, Antonio Bonfatti, y no se descartaba la presencia de Miguel Lifschitz.

El gobernador, a su vez, está armando otro encuentro para noviembre con Alfonsín y Margarita Stolbizer. Es de creer que Lifschitz y Bonfatti habrán arribado ya a la conclusión de que, para poder tener chances acá, allá y en todas partes, deberán mostrarse juntos.

No es fácil la decisión institucional que deberá tomar el socialismo. Ir en soledad a los comicios nacionales, sin buscar un paraguas en fuerzas nacionales, le significó una dura derrota en 2015, al punto que no sólo no pudo hacer ingresar un diputado, sino que su máximo referente, Hermes Binner, quedó cuarto, preso de la polarización entre Cambiemos y el PJ. ¿Qué camino tomar ahora?, se preguntan sus referentes.

Por las dudas, no sólo Lifschitz, sino otros gobernadores han decidido adelantar las elecciones provinciales para no quedar encapsulados en las estrategias nacionales del peronismo. Que, a esta altura, ni siquiera se sabe cuáles son.

Al margen de la economía, al gobierno le llegó el peor momento en lo político desde que asumió el poder. Elisa Carrió le ha marcado la cancha al presidente de la Nación que, si cede, estará haciendo explícita su falta de autoridad.

En paralelo, el fin de semana, el matutino Clarín espoleó con una ruptura entre la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y el dúo Macri-Marcos Peña, en un artículo que se pareció mucho más a una expresión de deseos de una parte del establishment que a la realidad. No hay Vidal sin Macri, salvo que el jefe del Estado decida correrse. Y aún así, el jefe es Macri.

La receta opositora para ganar las elecciones nacionales la tiene el PJ santafesino. Hasta aquí, unido y organizado. Mañana, se verá.

Pero, es la crisis económica la que marca los tiempos de la realidad. Todo lo demás es poesía.


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