Opinión

Las mejores elecciones del mundo

El 11 de septiembre se realizaron en Noruega elecciones parlamentarias en las que la coalición de centroderecha liderada por los conservadores se mantuvo en el poder.

Miércoles 20 de Septiembre de 2017

El 11 de septiembre se realizaron en Noruega elecciones parlamentarias en las que la coalición de centroderecha liderada por los conservadores se mantuvo en el poder. Los comicios de este país nórdico son las mejor conceptuadas del mundo según el índice de Democracia de The Economist. Las organiza el gobierno de turno, aún más: los gobiernos locales se encargan de implementar los procesos electorales nacionales. Las denuncias electorales tienen vedado el ingreso a la justicia, recaen en un ente que conforman los partidos más poderosos y son ellos los que resuelven ante toda eventualidad. No usan boleta única, usan boletas partidarias y, además, cada una tiene un número al pie que la hace "única" y que en los hechos podría generar una traza entre el elector y su voto. No se ve un solo policía ni un solo militar en los centros de votación. Tampoco es motivo de preocupación el resguardo de las urnas que quedan en los centros de votación dado que se vota el domingo y el lunes.

No hay veda electoral. Los partidos pueden distribuir su material de campaña en los ingresos a los centros de votación. Existe la modalidad de voto temprano. Los electores votan cuando quieren. Y en cuanto a financiación las empresas privadas pueden aportar a las campañas sin límites, también los sindicatos.

Noruega lidera un ranking de 167 países en donde hay democracias consolidadas, como resulta en este caso, democracias con defectos (en esta sección aparece Argentina), regímenes híbridos y autoritarismos.

Una comitiva de la ONG Transparencia Electoral de América latina compuesta por 25 personas de Argentina, Perú, Brasil y México sacudió la calma en esta parte de la península escandinava. Entre los argentinos había funcionarios electorales e integrantes de partidos políticos. Había radicales, del PRO, peronistas y kirchneristas. Se sorprendieron ante un sistema electoral que se muestra como vulnerable pero que funciona a la perfección. La conclusión es esta: la confianza lo es todo.

En Argentina tenemos un problema de desconfianza muy grave. No es nuevo. El fin del bipartidismo clásico desparramó un manto de sospecha hacia las elecciones porque uno de estos dos partidos no pudo controlar más su parte, es decir, no pudo poner un fiscal en cada mesa. Todo esto dejó en evidencia el problema que tenemos. En primer lugar, debemos partir de un presupuesto: todo sistema es vulnerable. Hasta el de Noruega lo es. El tema es que en este exótico país nórdico a nadie se le ocurre vulnerarlo porque el costo es total. Una acción en este sentido traerá severas consecuencias legales, pero sobre todo políticas.

El ventajismo y el fraude representa una práctica política inaceptable por la propia sociedad. Si alguien quisiera superar ese límite y es descubierto no le quedaría otro destino que el ostracismo total.

Leandro Querido

Télam

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