Opinión

Las diez trabas de la reelección de Lifschitz

La voluntad negociadora del gobernador llegó a su máxima expresión en sus gestiones para lograr la reforma de la Constitución de Santa Fe, pero se encontró con escollos que no esperaba. El desenlace es una incógnita.

Martes 01 de Mayo de 2018

Si hay algo que no podrán reprocharle al gobernador Miguel Lifschitz es su voluntad negociadora. No debe haber por estas horas legislador de cierta representación política que no haya tenido una reunión a solas o de a varios para hablar cara a cara de la reforma de la Constitución de Santa Fe. Pero por lo bajo no hay senador o diputado que no le recrimine una escasa determinación para ponerse de acuerdo. Hasta mencionan ejemplos concretos de una actitud por parte del gobernador que definen como contradictoria.
"Te llama para convencerte, se compromete a algo, pero después hace otra cosa", cuentan por lo bajo los mismos que resumen: "Maneja mejor el verbo pedir que el dar". En síntesis, llega a mayo como arrancó este proceso, con consensos esquivos, aunque en política no hay que descartar todo. ¿Será este el gobernador que logre aprobar la necesidad de la reforma en Santa Fe? Hay múltiples razones para explicar la necesidad de ese cambio. Acá van algunos obstáculos que enfrentó este proceso y a qué se debieron:

1-INDIFERENCIA. No hubo un asunto, por menor que pareciera, que instalara la reforma como una necesidad entre la gente. No alcanza con mencionar la incorporación de derechos para seducir a un público atribulado por el aumento de las tarifas y la inseguridad. Tal vez se debió haber resaltado algún punto que sintonizara con ese clamor.

2-ENFOQUE. Se habló más de la reelección del gobernador que de la reforma. ¿Qué hubiera pasado si se enviaba el proyecto de reforma -al que todos dicen adherir- sin la urgencia de los actuales plazos y sin el detalle de la reelección como objetivo. Tal vez se habría conseguido un consenso amplio que después podía haber favorecido las posibilidades personales de quien impulsa el proyecto.

3-CONSENSO. Las dos Cámaras se "tiraban" el proyecto. Ninguna quería ser la que recibiera primero la iniciativa para no exponer tan rápido sus escasas adhesiones. Finalmente entró por Diputados, donde hasta ahora no se destacan las adhesiones.

4-ESTRATEGIA. La primera alianza que no pudo darse fue con el presidente Mauricio Macri. Muchos suponían que la reforma iba a ser un paquete que vendría atado a la forma en la que el gobierno nacional le pagaría la deuda a Santa Fe y al apoyo de los legisladores del Pro (19 sólo en Diputados). Quienes intentaron ese puente quedaron desairados.

5-PARTIDOS. No funcionó la estrategia de quebrar la pertenencia política de algunos legisladores. La independencia de varios que estaban dispuestos a saltar las posturas partidarias colisionó con la falta de acuerdo a la hora de la seducción.

6-LA EXCUSA DEL CONGRESO. Cuando se le complicaba el individualismo, el PJ enarboló la posibilidad de convocar a un congreso provincial que seguramente iba a oponerse, al menos a la reelección del actual gobernador. Dominado por miembros que responden a Omar Perotti y Agustín Rossi eran mínimas las chances de otro resultado. Hasta ahora ni hizo falta.

7-IMPULSORES. Faltaron suficientes voces propias que impulsaran el proyecto con la misma intensidad que el gobernador. Aliados muy cercanos al mandatario parecieron descartar las posibilidades de éxito mucho antes que el resultado final estuviera cantado.

8-URGENCIA. Es difícil lograr consensos en general y, más aún, cuando se impone como condicionante la urgencia. Las obligaciones eran múltiples: en mayo, previo al Mundial, y obligando a los partidos a no dirimir en internas la composición de su lista de convencionales. Un imposible en la previa de un año electoral donde todos van a querer ser primeros.

9-¿CÓMO SIGUE?. ¿Qué hacer ahora?. ¿Tiene sentido forzar un proceso de reforma a las apuradas sin la posibilidad asegurada de la reelección del gobernador que lo propone? "Si no sale ahora, entonces que sea en el 2020", se comenta en la Legislatura.

10-CONSERVADURISMO. Una última explicación puede estar por el lado de lo que un legislador radical definió hace poco como la actitud conservadora que impera en la política santafesina. "El status quo parece ser un mejor negocio para todos".

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