Viernes 24 de Febrero de 2023
Está muy bien que Gabriel Heinze exija permanentemente estar a la altura a sus interlocutores cuando enfrenta una conferencia de prensa. No está bien que parezca que siempre “enfrenta” a los trabajadores de prensa. Fue innecesario que ante el primer cachetazo en serio de su ciclo, dijera “tengo muy claro dónde estoy y qué pueden llegar a decir ustedes”.
Y en ese sentido, molestarse además porque la prensa dijo, antes y después de la dolorosa derrota con Claypole, que guardó jugadores y puso un equipo alternativo parece una exageración. Porque si se hace una encuesta entre los hinchas, probablemente la gran mayoría opinará que puso un alternativo en San Nicolás. A menos que el Gringo piense que hoy Hoyos es igual a Barlasina, que Velázquez es lo mismo que Ortiz o Mansilla, que está bien que Sforza esté afuera, o Ferreira. No por nada, de los 11 titulares del triunfo ante Banfield cuatro días antes, solo jugó Ditta, expulsado en aquel partido.
En un plantel no son todos iguales, está bien que haya competencia interna y que los que vienen de atrás no pierdan motivación, pero suele suceder que cuando el equipo que se manda al césped es una mezcla el rendimiento no aparezca y sea tarde para lágrimas, como le pasó a Newell’s ante un rival de la cuarta categoría. Su equipo no dio la talla, ni antes ni después, en un torneo donde en las fases iniciales hay mucho más por perder que por ganar. Resumen: Heinze guardó a la primera de cambio de una doble competencia, apostó porque para eso es el DT y perdió en grande. Aunque no le guste que se llame a las cosas por su nombre.