Opinión

La universalidad en salud

Gestión de gobierno. El funcionario municipal destaca el trabajo en el área de salud de la administración socialista e invita a un "trabajo colectivo para sostener lo acumulado y acrecentar el desarrollo de un proyecto que soñamos y construimos juntos".

Sábado 07 de Abril de 2018

Hoy se conmemora el Día Mundial de la Salud, recordando la celebración de la Primera Asamblea Mundial y la creación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Como cada año, la agencia mundial prioriza una meta global, comprometiendo así a los países miembros a desarrollar políticas. Para el 2018 el tema es "salud universal" mediante el que se invita a construir el camino hacia el acceso universal.

Nadie discutiría la relevancia que esta cuestión tiene en las sociedades actuales, ni dejaría de reconocer las dificultades para el logro de este objetivo, ya que en todos los países del mundo las desigualdades sociales, económicas o culturales se traducen en barreras que afectan las posibilidades de acceso a los bienes y servicios que garantizan el derecho a la salud. Sin embargo, probablemente podamos encontrar distintas posiciones cuando argumentamos qué entendemos por salud, por universalidad y desde qué estrategia política pretendemos garantizar el acceso de todos y todas al sistema de salud.

Estas definiciones, como cualquier construcción dentro del Estado o la sociedad, condensan el pensamiento en salud de los actores que las construyen. En su aparente neutralidad sin embargo, los enunciados contienen en muchos casos contradicciones que se expresan luego en las políticas públicas que se desarrollan en su nombre.

Por un lado, las lógicas de mercado conducen a la generación de nociones de salud ligadas a la figura del consumidor. Así, la salud se interpreta como la libertad para adquirir medicamentos y acceder a tecnología que se nos presentan como condiciones indispensables para garantizar el bienestar, para solucionar problemas. En función de esta concepción, las políticas neoliberales priorizan un gasto orientado a solventar las demandas individuales de aquellas personas que se encuentran condiciones de convertirse en consumidores de servicios sanitarios. Porque para el mercado, la salud no es un problema social, sino un estado, cualidad de sujetos, considerados en su individualidad y aislados del contexto social. De este modo las cuestiones de costos o de eficiencia económica son lo más importante, se propone achicar el Estado, ajustar "gastos" o establecer aún más barreras de acceso, por ejemplo, por nacionalidad. Ahí lo universal no es el Derecho, sino un piso de cobertura igualitario que se convertiría en garantía de acceso por su sola definición, sin atender las desigualdades sociales, económicas, culturales, étnicas, de género, de nacionalidad, etc.

Por otro lado, gobiernos con posiciones más progresistas respecto de los temas de salud, condicen más con la interpretación que se hace en Rosario de los conceptos y en consecuencia el sentido. Se parte de afirmar que la salud es un Derecho Humano y desde allí universalidad, accesibilidad, integralidad o gratuidad son principios que rigen acciones de gobierno orientadas al fortalecimiento de un sistema público cada vez más democrático, más soberano, más independiente del mercado. No se habla de gastos, sino de inversión en calidad de vida para los ciudadanos cuando se trata del desarrollo de redes de cuidado que incluyen, pero al mismo tiempo exceden el campo de acción de los hospitales o centros de salud. No se habla de gasto ni de ahorro cuando se invierte en la producción pública de medicamentos como elemento de soberanía. No se habla de racionalización o eficiencia cuando se informatizan sistemas porque el principal objetivo es producir, analizar y administrar la información sanitaria local para ganar cada vez mayor autonomía. No se habla sólo de los establecimientos que ofrecen servicios porque se considera como política de salud a las acciones de todos los sectores de la sociedad para enfrentar la pobreza, la injusticia social, para mejorar el hábitat, entre otros aspectos que influyen en la salud de las personas y de las comunidades.

La defensa de esta posición no es caprichosa ni se queda en lo meramente argumental. La evolución de los indicadores nos demuestra la fortaleza de lo público para garantizar salud. Fueron las redes públicas, la integración de los sistemas públicos de salud, de cuidado las que nos permitieron reducir las tasas de maternidad adolescente de manera lenta, progresiva y sostenida a través de la de la tasa de fecundidad, garantizar derechos en salud sexual y reproductiva y su impacto en los resultados y la disminución de las muertes maternas por abortos desde el año 2012; entregar a más de 100.000 rosarinos el 90 por ciento de los medicamentos que necesitan a través del centro de salud más cercano; lograr el descenso permanente de los casos de tuberculosis desde el año 2013; construir prácticas de parto y nacimiento respetado, lo que nos está permitiendo reducir el número de cesáreas en los efectores públicos.

Por eso en Rosario, como hace muchos años, la conmemoración del Día Mundial de la Salud nos convoca tanto a quienes cotidianamente trabajamos en el sistema de salud, como a todos aquellos que luchan por lograr una sociedad más justa, equitativa y solidaria.

Nos invita al trabajo colectivo para sostener lo acumulado y acrecentar el desarrollo de un proyecto que soñamos y construimos juntos. La convocatoria de la Secretaría de Salud es a utilizar un rato del día en el espacio que elijamos (el barrio, el establecimiento en el que trabajamos, el gremio, la organización social, la entidad académica, el movimiento o el partido político en el que militamos) para discutir el sentido con el que queremos cargar palabras como universalidad o acceso. Por eso hemos decidido utilizar las palabras de Eduardo Galeano cuando dice "La salud de todos es asunto de todos y a todos moviliza; cuando se libera la energía colectiva, la solidaridad se vuelve más contagiosa que la peste" a modo de lema que oriente el camino a la construcción de la universalidad.

Leonardo Caruana / Secretario de Salud municipal

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