Opinión

La tormenta perfecta

Claves. Sin definiciones de fuste, Macri buscó trazar un módico horizonte al asegurar que la inflación de 2019 bajará un 10 puntos y consideró que los problemas son estacionales. Crece la imagen negativa.

Jueves 19 de Julio de 2018

Sin ninguna definición de fuste, el presidente de la Nación intentó subestimar el momento de coyuntura que envuelve a la Argentina en una suculenta crisis económica. Y dijo: "Fue una tormenta". Porque las tormentas pasan.

Coucheado para escuchar todas las preguntas, pero también para responder sólo lo que él quería, Mauricio Macri bancó desde la palabra la decisión de alivianar y/o eliminar retenciones, aunque habrá que esperar para saber qué hará si son las autoridades del FMI las que le piden que modifique esa posición. En paralelo, el jefe del Estado confirmó el mantenimiento del impuesto a la Ganancias. Si alguien creía que se vendría un anuncio al respecto, que permitiría hacer las paces entre un sector de clase media que lo votó y el presidente, se equivocó.

En todo caso, el país, no sólo Macri y el gobierno, están inmersos en una tormenta perfecta, no en un temporal de estación. La inflación galopante, desde el vamos, aumentará la pobreza, incrementará la desigualdad y pondrá en el freezer el consumo. Si la situación no es peor no se debe al gobierno, sino a la decisión de mayoristas y minoristas de no fijar automáticamente los aumentos en los precios de las cosas.

El gobierno mira como si no le importara o no tuviera incidencia. De la desmesura de Guillermo Moreno a la nada misma de las autoridades actuales. Así es Argentina, pletórica de barquinazos.

Macri sigue cayendo en las encuestas y arrastra en su debacle a María Eugenia Vidal, a Horacio Rodríguez Larreta, pero también a la marca Cambiemos en las provincias, que tan exitosa había sido en las elecciones legislativas. Lo peor aún no pasó, pero hoy en provincia de Buenos Aires, la otrora angelada Vidal casi emparda las buenas opiniones con las malas.

Respecto de Macri, la consultora Management & Fit, publicó que tiene una imagen negativa de 55 por ciento y una positiva de 35 por ciento. No es mucho pero podría ser peor. Es, exactamente, el porcentaje que cosechó en la primera vuelta electoral. Se ha quedado el núcleo duro, más una porción de voto blando. El gran dato es que, ni de lejos, hay algún peronista federal, racional —o como se llame ese espacio— que se acerque, siquiera, a dos dígitos.

Hoy, cualquier encuesta pone en pie de relativa igualdad a Macri con Cristina Kirchner, algo impensado, y demostrativo de la muy mala performance del macrismo en el poder. Eso, sin embargo, no es una buena noticia para Macri: la ex presidenta tiene una imagen negativa demasiado gruesa como para volver al poder. El problema para Cambiemos, es que Macri también se está acercando a los índices negativos de CFK. Es más, algunos sondeos sostienen que eso ya sucedió.

En medio de la tormenta perfecta, Macri tiene una intensa ofensiva crítica de parte de propios conmilitones de Cambiemos respecto de la continuidad del actual organigrama del gabinete. Lo dijo con claridad meridiana el politólogo Luis Tonelli, en una entrevista, el domingo pasado, en LaCapital: "Se necesita un rediseño de la gestión presidencial. El presidente disfrutó de un esquema de dispersión de poder, que yo llamé Presidencialismo Segmentado, donde fue un Primus sin Pares, con la multiplicación de mini-ministerios, con la coalición confinada a un lugar minoritario en el Congreso, con acuerdos ad hoc con gobernadores, etc". No va más.

El horizonte que trazó el presidente en su morosa conferencia de ayer no lleva a la euforia, si es que antes vuelve el optimismo. Prometió esta vez que la inflación bajará un 10 puntos en 2019, lo que no ofrece nada para festejar si se tiene en cuenta el pronóstico de 30 por ciento para 2018. Que se entere el lector: la inflación anual de Perú (no de Islandia) fue del 1,25 por ciento.

Algunos allegados dijeron que Macri criticó haber puesto metas de inflación desde el primer día. Sin embargo, ayer, él mismo voceó su meta de reducción de la inflación a largo plazo. La performance discursiva del presidente no le agrega empatía, aun a la hora de no poder dar buenas noticias. No es un funcionario que se destaque por su capacidad oratoria y, a la vez, nadie podría embarcarse en un relato movilizador a partir de la consigna madre: reducir el gasto público y el déficit fiscal.

La crisis económica se mixtura ahora con graves denuncias sobre el financiamiento de la campaña de Vidal en provincia de Buenos Aires, y algunas otras que rozan a la Oficina Anticorrupción. Un oxímoron.

En algunas semanas más comenzarán los posicionamientos preelectorales en todos los distritos del país, con una realidad diferente a la que casi todos evaluaban hace 4 meses atrás. Entonces, la oposición parecía buscar un candidato para perder contra Macri. Ahora, se da cuenta que debe encontrar uno para ganarle a Macri. Aunque hace meses atrás Macri, Vidal y Rodríguez Larreta admitieron que irían por sus reelecciones, hoy nadie sabe cómo será la grilla definitiva.

Pero que ningún opositor se haga los rulos. No será fácil que la mayoría que define las elecciones decida cambiar el plan de ruta vinculado al cambio que inició en diciembre de 2015. Y para que quede claro: "el cambio" no es propiedad del macrismo, ni mucho menos. Es más, en vez de "cambio" el gobierno nacional, en algunas cuestiones, actuó según el historial de la política argentina.

Lo mejor de la conferencia de prensa de ayer es que hubo conferencia de prensa. Esto no le cambia la vida a la gente, pero es un gran paso adelante respecto del pasado inmediato: cuando desde el atril no se permitían preguntas. Es poco, pero es lo que hay.

Todo lo demás, es una tormenta que parece perfecta. Para el presidente es, apenas, un temporal. El tiempo definirá las consecuencias.

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