Domingo 14 de Marzo de 2021
Brecha. Según la Real Academia Española es “una rotura”, también puede ser “una herida”. Incluso llega a entenderse como “resquicio por donde algo empieza a perder su seguridad”.
El lunes pasado una columna de mujeres se movió por las calles rosarinas hasta copar el escenario mayor de todos los reclamos, el Monumento a la Bandera. En el mismo espacio donde dos días más tarde se lloraría por Maradona se desarrolló otro 8M, un nuevo pedido por igualdad. Los gritos se escuchan cada vez más fuertes y las pancartas se levantan más alto pero el ritmo de respuesta no acompaña.
“Rosario tiene apenas cuatro fiscales para atender unas 32 denuncias diarias por violencia de género”, titulamos el martes. Las cruces con nombres de historias que duelen se acumulan en Tribunales. Escribimos las crónicas de las chicas que faltan, entrevistamos a familias que lloran pérdidas irreparables, tomamos fotos de las manifestaciones para pedir justicia. Se crean oficinas, áreas, departamentos, secretarías, ministerios. Pero la mayoría no tiene suficiente presupuesto o personal.
Son todos buenos gestos pero son gestos no alcanzan. Hay que hacer más. Porque las mujeres siguen muriendo. No, mejor dicho, a las mujeres las siguen matando.
El jueves otro gran título copó la tapa de La Capital: “Regreso al aula: sin protocolo único, cada escuela es un mundo”. Dentro, un panorama completo de lo que se está por vivir en el inminente inicio del ciclo escolar. Presencialidad casi total en los colegios privados, e incluso doble escolaridad, mientras que las escuelas humildes de la periferia aún no tienen certezas de cómo van a trabajar por falta de espacio.
Ese mismo día se confirmó que las escuelas públicas demorarán su inicio por un paro docente de 48 horas, mientras que las privadas no alterarán su cronograma.
Se repite, tanto en el protocolo de regreso a las aulas como en la situación gremial, un contraste que ya se vivió durante el pandémico 2020: por un lado, alumnos sin computadoras ni conexión y, por el otro, estudiantes con propuestas virtuales adaptadas que no pierden contenidos.
Como siempre, el grupo más pequeño es el que más concentra, más puede. Y el grupo más grande es el que menos tiene, menos puede. No importa de qué hables, si es seguridad, si es educación. También en salud, un área clave en las épocas que corren. Toda tu vida está atravesada por estas brechas.
El desafío de los Estados, su rol, es cerrar estas brechas. Ir más allá de los gestos. Armar programas de gobierno que puedan continuarse como políticas de Estado, sin importar el signo político. Pero estamos a años luz de ver cambios concretos. En el mejor de los casos, hay tan solo algunos gestos.
¿Sos hombre o mujer? ¿En qué barrio vivís? ¿A qué escuela fuiste o a cual mandás a tus hijos? Sí, yo sé que vivís en Rosario, pero ¿en cuál de todas las Rosario vivís?