Opinión

La profecía autocumplida de Macri

El pedido del presidente de ser evaluado según el nivel de pobreza se le convirtió en boomerang. Quince encuestas coinciden en una victoria peronista.

Jueves 03 de Octubre de 2019

A 24 días de las elecciones que consagrarán al nuevo presidente de la Nación o —aunque sería un milagro— abrirá la puerta a un ballottage, Mauricio Macri logró lo que nadie quiere: la profecía autocumplida.

"Quiero que me evalúen por la pobreza", dijo el jefe del Estado, luego de que en 2016 se anunciara que el 32,2 por ciento de las personas era pobre. "Este punto de partida es sobre el cual acepto ser evaluado como presidente: por si pudimos reducir la pobreza en este gobierno", sostuvo entonces.

Los índices recientes indican que la pobreza subió al 35,4 por ciento, mientras la indigencia creció del 4,9 al 7,7 por ciento, según los datos del primer trimestre de 2018 y 2019. Que Argentina tenga 16 millones de pobres representa más una película que una instantánea. No sólo el gobierno de Cambiemos se convirtió en una fábrica de pobres. Desde Raúl Alfonsín hasta acá, todos los presidentes convivieron con porcentajes inaceptables para un país normal. Pero, se sabe, Argentina no es un país normal.

Macri llegará a la primera vuelta con índices muy malos. Pobreza 35,4 por ciento, indigencia 7,7 por ciento, inflación 35 por ciento (55 por ciento interanual), desocupación 10,1 por ciento, dólar $60, tasa 75 por ciento, riesgo país arriba de 2000. Y con los salarios dos puntos por debajo de la inflación. Con esos datos, en otro país, ningún presidente se presenta a una reelección. Pero ese es un debate pasado, que se dio en la interna de Cambiemos antes del cierre de listas.

La campaña electoral es inédita no sólo por esos índices, sino porque hay un presidente virtual, que es el candidato de la oposición, y un mandatario en ejercicio que cada vez tiene menos poder real. Con una economía a los porrazos, uno y otro deberían tener una aspiración de máxima y mínima: que la situación no empeore hasta el momento del traspaso.

No hay buenas noticias: la proyección de inflación de septiembre habría sido de 5,8 por ciento mensual. La inflación de 2019 se ubicaría en 54,9 por ciento. Datos que mensura el Banco Central, no se trata de un relevamiento de una fundación opositora.

Semejante caída de la economía baja a tierra la única estrategia posible que tuvo el gobierno, y que se vincula con el rechazo al regreso del peronismo al poder, algo que en el país tiene un núcleo duro del 30 por ciento. Haber cavado la grieta en medio de semejante tembladeral económico fue una fruslería.

Como advierte un reconocido analista: "En vez de ir hacia medidas que lleven alivio a la clase media, el gobierno se pasó dos años tratando de crear desconfianza en cómo gobernará el que viene y en cómo gobernó el que se fue. Eso es un lujo político que un país sin moneda no se puede dar".

La Corte peronista

Macri observa ahora que el escenario planteado antes de las Paso se convirtió en papel mojado. Aquella idea de impulsar medidas populistas en el intermezzo de las primarias hacia las generales quedó diluido por la diferencia que le sacó Alberto Fernández. Para colmo de males, la mayoría peronista de la Corte (el polémico santafesino Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Juan Maqueda) decidió darle la mala noticia a la Casa Rosada respecto de la reducción del IVA y Ganancias.

Se sabe: los jueces son los primeros en olfatear los cambios de época, máxime cuando hay una tríada peronista que le pone alfombra roja al regreso del peronismo al poder. La anomalía argentina no se explica solo por los malos gobiernos. La Justicia (léase la Corte Suprema) es parte del problema más que de la solución.

El gran malentendido en que se convirtió el gobierno de Cambiemos impacta sobre una base de sustentación que no es menor. Lo cosechado en las urnas, la gente que se moviliza en los actos, demuestra que un buen segmento de la sociedad no quiere saber nada con el regreso del peronismo al poder. Pero a Cambiemos le quedó grande el desafío de sacar al kirchnerismo de la cancha.

Quince encuestas que han sido leídas en las últimas horas coinciden en que Fernández-Fernández podría sacar más diferencia que la cosechada el 11 de agosto. Todas le dan al binomio una intención de voto superior al 50 por ciento. Ningún sondeo mensura la chance de que la fórmula Macri-Pichetto pueda ingresar al ballottage.

Por lo pronto, el voto a ganador siempre ha sido una tentación del electorado, y es algo contra lo que tendrá que pelear también Roberto Lavagna, quien estará mañana en Rosario en plan de campaña. El anfitrión será Miguel Lifschitz, quien necesita una buena performance del ex ministro para que suban las chances de incorporar al socialista Enrique Estévez a la Cámara de Diputados.

A propósito de Santa Fe, se iniciará con el 2019 una nueva historia en casi todos los frentes políticos. Omar Perotti deberá construir su propia mayoría interna y lograr el disciplinamiento de los sectores peronistas. Por primera vez desde 1983, un gobernador peronista no tendrá mayoría legislativa en las dos Cámaras. Por eso, lo ven a Lifschitz como el adversario a limar. Es la única referencia socialista provincial que quedó en pie.

Los peronistas empiezan a ver con algo de simpatía la posibilidad de declarar la necesidad de la reforma constitucional para instalar la posibilidad de reelección. No hay allí cuestiones de conciencia respecto de que el gobernador en funciones debería abstenerse de ir por otro mandato.

Luis Rubeo podría enviar un proyecto de sesión especial durante las sesiones extraordinarias para declarar la necesidad de la reforma. El peronismo le dirá "sí" a lo que hasta hace muy poco tiempo le dijo "no".

Son tan cambiantes como el tiempo en esta primavera.

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