Opinión

La política espera otro cisne negro

Claves. Se acelera en todo el país el ritmo vacunatorio, algo que reduce la angustia social y permite cierto optimismo al peronismo, mirando el calendario electoral. La pelea en Juntos por el Cambio

Sábado 05 de Junio de 2021

Con vacunación sola no alcanza, pero sin vacunación no se puede. Por eso, el Frente de Todos (léase el peronismo) empieza a ver una luz al final del túnel.

  Se escribió aquí: gobernar es vacunar. Y parecen haberlo entendido desde el gobernador Omar Perotti hasta el presidente de la Nación. Han comenzado al legar volúmenes muy altos para la primera dosis y empiezan a distribuirse también en todo el país vacunas para los que necesitan la segunda dosis. Es por ahí.

  Además de la vacunación, el gobierno necesita de la economía, que tiene a la inflación consumiendo el bolsillo de los argentinos como si fuera un pacman. Alberto Fernández y sus muchachos y muchachas están llevando adelante un ajuste demoledor en la clase media. Como se decía en los 80 en la embajada de Estados Unidos: “A la hora del ajuste, nada mejor que el peronismo”. Después, en los 90, Carlos Menem confirmaría esa cita.

 Hoy, los salarios de los trabajadores están más limados que nunca respecto de la inflación. Los monotributistas están castigados y a la espera de alguna decisión en contrario a los últimos anuncios, tan brutales como inequitativos. Más que el primer trabajador, alguien querría cambiar la letra de la Marcha y ponerle a Alberto otros adjetivos.

Clase de peronismo

Mientras Martín Guzmán pone su mejor cara y contesta con doble casetera las preguntas, la pobreza en Argentina va camino a convertirse en un mal endémico. Qué clase de peronismo es este que gobierna, que ya no habla de los índices de pobreza ni trabaja de manera prioritaria para resolverla.

  Se sabe que la inflación es a la pobreza como un vampiro a un banco de sangre. Los tremendos números que tiene el país marcan que se llegará a las elecciones en un estado muy gravoso para el oficialismo. Todos los índices sociales están para atrás. El peronismo llegará mucho peor en términos generales que Cambiemos en 2017.

  El peronismo se aferra a las vacunas de manera intensa. Por suerte. Hasta tal punto es crucial la combinación de gestión y vacunación e algunos intendentes del conurbano bonaerense quieren vacunatorios las 24 horas, como algunos maxikioscos.

 Es en provincia de Buenos Aires donde se juega la suerte del Frente de Todos, que va a perder en todos los grandes centros urbanos del país. La única duda es Rosario, donde mide muy mal Mauricio Macri, a niveles superiores al 70%. Sin embargo, esa pésima medición del ex presidente no se condice con la intención de voto en la provincia e, incluso, cuando se pregunta por los comicios a concejal.

 Ya se sabe que en Rosario el principal problema sigue siendo la inseguridad. Y los muertos se siguen contando como muescas.

  Las elecciones de mitad de mandato siempre son una tentación para que el ciudadano se permita un gustito, esto es votar por afuera de los grandes partidos. Habrá muchísimas ofertas en Rosario a concejal

  Perotti le dio luz verde a Hacemos Santa Fe, espacio desde el cual fomentará la candidatura a senador de Roberto Mirabella, pero que tiene su importancia más allá del 2021. Como Antonio Bonfatti y Miguel Lifschitz, Perotti intentaría en 2023 ser primer candidato a diputado provincial para ganar esa categoría y posicionarse para el retorno. Ese es el pensamiento que anida en su más cercano séquito.

  Al lanzamiento de Hacemos Santa Fe (muy parecido al Haciendo Córdoba, de su admirado Juan Schiaretti) concurrieron casi todos los ministros. Llamó la atención la ausencia, por ejemplo, del senador Marcelo Lewandowski, quien quiere atravesar su propio camino hacia una diputación nacional.

El paraguas de Perotti

El peronismo santafesino tiene ahora más sellos que el correo. Sin embargo, lo único que lo mantiene competitivo es ese gambito que encontraron para ir juntos a las elecciones (“unidad en la diversidad”) , ganarlas, y después decirse las peores cosa. Siempre en off the récord.

  A nadie le importan las elecciones fuera del círculo rojo, pese a que en los próximos 50 días estarán todos los nombres de candidatos locales y nacionales. Todavía es muy temprano para saber cómo quedará repartida la torta. Hay algunos estudios que empiezan a sorprender: crece el hartazgo por el odio que quieren introducir en la población los canales de noticias más importantes de la ciudad de Buenos Aires.

  Tampoco significa que algunas terceras opciones nacionales que quieren aparecer (caso Randazzo) muevan el amperímetro. No hay peor cosa en el peronismo que acusen a alguien de “traidor”. Y todos recuerdan en el kirchnerismo que Randazzo contribuyó con su candidatura en 2019 a la derrota de Cristina en la provincia de Buenos Aires. Daniel Scioli decía en 2015 que Randazzo era “el macho del off the récord”.

  La confirmación de las fechas electorales (12 de septiembre primarias y 14 de noviembre generales) habilitó formalmente el calendario y el proceso en todo el país. La pelea más grande está asentada en el interior de Juntos por el Cambio. La disputa entre Rodríguez Larreta y Macri por el primer lugar de la lista en ciudad de Buenos Aires, y toda la catilinería mediática, le podría permitir a ese espacio usufructuar una frase de Perón.

  Capaz que Juntos por el Cambio parece que se pelea pero, en verdad, se está reproduciendo.

  Se verá.

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